Un raro tipo de células del aparato digestivo captura las proteínas del gluten del interior del intestino, las transporta hasta células inmunes y las presenta como enemigas para que el sistema inmune desarrolle anticuerpos contra ellas, según una investigación del hospital Universitario de Utrecht (Países Bajos) que revela cómo se inicia la intolerancia al gluten en la celiaquía. Los investigadores, que han presentado sus resultados en la revista Nature , advierten que el descubrimiento no mejorará la vida de las personas celíacas a corto ni medio plazo.
Las células que han identificado como responsables de iniciar la celiaquía son las llamadas células M (o células microplegadas) que residen en la pared del intestino delgado. Hasta ahora se les ha atribuido una función de policías. Vigilan lo que circula por el intestino y, si detectan elementos sospechosos como virus o bacterias, los detienen. Una vez detenidos, los llevan a la comisaría más próxima. Concretamente, los llevan a mucosas del aparato digestivo donde se encuentran células T del sistema inmune que dictarán sentencia: los delincuentes deben ser eliminados.
El descubrimiento no mejorará las terapias en un futuro próximo, advierten los investigadores
La nueva investigación demuestra que las células M no solo capturan virus y bacterias sino que pueden equivocarse y detener a inocentes como las proteínas del gluten. El descubrimiento más novedoso es que las células M no solo actúan como policías sino también como fiscales. Presentan el gluten como culpable ante las células T productoras de anticuerpos. Estas células, ante la evidencia de que el gluten es un antígeno, producen anticuerpos contra él. A partir de ese momento, si vuelve a entrar gluten en el aparato digestivo, será atacado.
“Las células M contribuyen a la iniciación de la enfermedad celíaca al activar directamente células T CD4 [productoras de anticuerpos] específicas para el gluten”, declara en un correo a L a Vanguardia Sangho Lim, primer autor de la investigación. “También podrían participar en la progresión a largo plazo de la enfermedad amplificando las respuestas inmunes”, aunque Lim advierte que el proyecto se ha centrado en la capacidad de las células M de activar el sistema inmune y no en sus efectos a lo largo del tiempo.
Sobre las perspectivas de mejorar el tratamiento de la celiaquía actuando sobre las células M, Lim advierte que “sería difícil porque las células M no solo capturan antígenos del gluten”. Dado que participan en la vigilancia inmune del aparato digestivo, “bloquear sus funciones podría tener efectos adversos”. Además, añade, una vez iniciada la producción de anticuerpos contra el gluten, la reacción autoinmune puede producirse incluso sin células M.
La búsqueda actual de terapias para la celiaquía se basa, por un lado, en actuar sobre el sistema inmune para mitigar las reacciones adversas al gluten y, por otro, en actuar sobre el gluten para evitar que estimule el sistema inmune. Hay ensayos clínicos en curso de fármacos contra la enzima TG2 del gluten, que hace que sea inmunogénico; contra la proteína IL-15 del sistema inmune, que tiene un papel importante en la celiaquía; o de fármacos que aumentan la tolerancia al gluten.
La nueva investigación, liderada por Hans Clevers, se ha basado en organoides. Se trata de tejidos creados en laboratorio a partir de células madre que simulan órganos reales, lo que permite estudiar cómo se desarrollan y cómo funcionan los sistemas biológicos.
Los investigadores han cotejado los genes activos en las células M con los resultados de un estudio genómico anterior de 4.533 personas celíacas. Según los resultados presentados el 10 de diciembre en Nature , los cuatro genes más estrechamente asociados con la intolerancia al gluten están activados en las células M. Además, las células M tienen una gran cantidad de receptores de la proteína IL-15, una de las dianas de los fármacos que están en desarrollo para la celiaquía.
Los experimentos han confirmado que las células M se desarrollan a partir del tejido intestinal, y no de la médula ósea como las células del sistema inmune, algo que ya se sabía. Pero han revelado que algunos de los genes que se activan en las células M coinciden con los de las células dendríticas del sistema inmune, que están especializadas en capturar enemigos y en presentarlos a las células T. Las células M, pese a desarrollarse como células intestinales, se comportan como células inmunes, concluyen los investigadores.

