Las Claves
- El robot Perseverance recolecta muestras en Marte para buscar rastros de vida microscópica antigua en el cráter Jezero.
- El Congreso de Estados Unidos rechazó financiar la misión MSR debido a su elevado coste de 9.500 millones de euros.
- La NASA necesita diseñar una propuesta más económica para evitar que China lidere el retorno de materiales desde Marte.
A comienzos de 2021, el vehículo Perseverance aterrizó en Marte, siendo la máquina más sofisticada y eficiente lanzada nunca fuera de la Tierra. Su propósito es obtener ejemplares de piedras marcianas que logren revelar indicios de vida microscópica primitiva de hace eones, en el tiempo en que el planeta rojo poseía agua líquida sobre su corteza.
Originalmente, la organización espacial estadounidense había proyectado una labor posterior, la MSR (acrónimo que alude textualmente a la recuperación de muestras de Marte), con el fin de recolectar los elementos escogidos por Perseverance y enviarlos a la Tierra para ser examinados. Pese a que no se había establecido oficialmente un día específico, expertos y técnicos de la NASA, junto a la agencia espacial europea (ESA), ya habían iniciado las labores en los esquemas preliminares.
No obstante, el proyecto de presupuesto 2026 para la NASA, dado a conocer hace pocos días por la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, posiciona fuera la misión MSR, a pesar de que el texto descarta las reducciones más drásticas sugeridas por la administración Trump. Y es que, de acuerdo a su diseño previo, el gasto de esta tarea podía llegar a casi 9.500 millones de euros y fijaba su culminación para el cierre de la siguiente década, dos puntos que el Congreso norteamericano ha calificado como inasumibles.
Por consiguiente, la NASA tendrá que reconsiderar exhaustivamente el plan de retorno de muestras de Marte buscando la forma de justificarlo, más adelante, mediante una propuesta más barata y dinámica.
Vida extraterrestre
El potencial hallazgo de organismos biológicos más allá de la Tierra representa uno de los interrogantes fundamentales que afronta el género humano. Ratificar la presencia de seres vivos en planetas ajenos al propio supondría una transformación radical tanto en el terreno científico como en el de la reflexión intelectual.
Bajo esta perspectiva, investigar Marte se ha transformado en una de las alternativas más prometedoras para localizar indicios de organismos alienígenas. Dicho astro representa, notablemente, el cuerpo más estudiado de nuestro vecindario cósmico (exceptuando a la Tierra, por supuesto). La información recolectada por diversas misiones de sondas y autómatas a lo largo de los años ha ratificado que ese entorno poseía agua en estado líquido superficial, mediante cauces y lagunas, hace aproximadamente 3.800 millones de años. Esto refuerza la probabilidad de que, en tiempos remotos, se hubiese originado la existencia biológica en el planeta rojo.
Visualización teórica que recrea la imagen que lucía, hace miles de millones de años, el cráter Jezero, el terreno que Perseverance analiza en el presente.
Recuperar un tesoro
Durante febrero de 2021, el vehículo Perseverance descendió en el cráter Jezero, que anteriormente fue un lago en Marte. Este autómata pesa una tonelada y dispone de diversos equipos científicos destinados a ampliar la información sobre la etapa húmeda de Marte, además de acopiar fragmentos geológicos que permitan hallar rastros de vida remota tras ser examinados en laboratorios terrestres. De este modo, los 33 ejemplares obtenidos por Perseverance permanecen resguardados en pequeños tubos dentro del robot, aguardando su traslado a la Tierra mediante la misión MSR.
Perseverance dispone de un taladro fabricado para obtener muestras de roca que harían posible validar la presencia de vida pasada en Marte.
El proyecto para traer muestras de vuelta, encabezado por la NASA y contando con la colaboración de la ESA, debía realizarse de forma automatizada y exigía la actuación de varios elementos operando en una secuencia sumamente precisa: un vehículo se posicionaría en la órbita de Marte al tiempo que otro aterrizaría en el suelo, en las proximidades de Perseverance, con el fin de recoger las muestras (posiblemente empleando drones helicópteros de menor tamaño). Posteriormente, despegaría otra vez y entregaría su valioso cargamento a la nave orbital, la cual iniciaría el trayecto de vuelta hacia la Tierra.
Se muestran distintos ejemplares recogidos por Perseverance, registrados visualmente antes de ser depositados en el depósito interior del autómata.
Sin embargo, al progresar en la etapa de planificación preliminar, las dificultades del plan superaron los pronósticos originales: los cálculos señalaron que se requerirían por encima de 9.000 millones de euros (casi el doble de lo previsto al inicio) y que el regreso de las muestras no se lograría, al menos, hasta el cierre del siguiente decenio. Esta situación generó cuestionamientos y llevó a que la NASA considerara indispensable replantear integralmente el programa, motivo por el cual impulsó, durante el ejercicio anterior, un ciclo de diálogos con distintas compañías del sector aeroespacial. Dicha iniciativa logró reducir el presupuesto y estabilizarlo cerca de los 6.000 millones de euros.
Visualización de uno de los proyectos técnicos evaluados por la NASA y la ESA para la misión de regreso de muestras desde Marte.
Un rescate insuficiente
Durante mayo de 2025, la Casa Blanca dio a conocer su plan presupuestario destinado a la NASA, el cual incluía reducciones significativas que lo devolvían a cifras no registradas en más de diez años. De ser ratificada por el Congreso estadounidense, tal situación conllevaría la suspensión de múltiples proyectos y, de acuerdo con ciertas fuentes, la desvinculación de una tercera parte del personal de la agencia espacial.
No obstante, el reciente 5 de enero, la Cámara de Representantes manifestó su posición, presentando una propuesta bastante más beneficiosa para el ámbito científico que conserva, de cara al año 2026, una partida financiera prácticamente igual a la de 2025. Pese a esto, este esquema financiero no asigna recursos bastantes para el proyecto MSR por lo menos en su configuración actual (de cualquier forma, se destinan cerca de 100 millones de euros para proseguir con el estudio del planeta rojo).
Futuro incierto
En consecuencia, todo sugiere que los elementos resguardados por Perseverance tendrán que quedarse en Marte un periodo mucho más extenso de lo previsto, por lo menos hasta que la NASA logre sustentar un planteamiento alternativo factible, posiblemente contando con el apoyo del sector privado.
Esta coyuntura facilita la probabilidad de que China, un estado que ya se ha consolidado como la segunda potencia espacial global, logre llevar a cabo una labor de acopio y envío de restos marcianos antes de que lo logren los norteamericanos.
Fotografía del explorador chino Zhurong poco después de haber aterrizado en Marte en mayo de 2021.
Bajo este enfoque, aparte de la frustración que representa para la comunidad científica el cese del programa MSR, ciertos especialistas señalan los efectos que el escenario actual puede tener para los Estados Unidos. Tal es el planteamiento de Victoria Hamilton, presidenta del Grupo de Análisis del Programa de Exploración de Marte de la NASA, quien ha declarado que “cuando publicamos memorandos que dicen que queremos ser la potencia dominante en el espacio, me pregunto cómo podemos dejar atrás algo tan ambicioso”.
