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Unos padres denuncian la actitud de un local vegano que se negó a calentar la comida de su bebé por tener carne: “Que otras mesas se marcharan lo dice todo”

Distintas versiones

La pareja, acompañada por varios amigos, pidió calentar un potito de pavo y patata para su hijo de seis meses, algo que no sentó nada bien

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La hostelera quiso dar su versión a la prensa italiana

La hostelera quiso dar su versión a la prensa italiana

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Ser vegano es una elección respetable, tan válida como la de quien incluye carne en su dieta. El conflicto aparece cuando esa opción personal se convierte en una barrera para aceptar las costumbres de los demás. Las discusiones más tensas suelen nacer precisamente de ese choque de convicciones, como ocurrió con la propietaria del restaurante Il Pangolino, en Casale Monferrato.

La historia se conoció tras las opiniones que circularon en internet. Los padres de un bebé y parte de su grupo dejaron reseñas negativas en Google y TripAdvisor para explicar su malestar por lo ocurrido en el local.

Según contaron, la dueña publicó después su versión en redes sociales, lo que desató una avalancha de insultos y comentarios entre ellos. Uno de los acompañantes, el actor Alessandro Girami, también fue criticado por mostrar apoyo a los padres. En las valoraciones aparecieron incluso casos similares de otros clientes, lo que aumentó la polémica.

Coherencia personal

La empresaria defendió su postura apelando a razones de higiene

Todo comenzó durante la comida de fin de año. Una pareja pidió calentar un puré de pavo para su hijo de seis meses, y la encargada del restaurante se negó. La discusión fue a más rápidamente, y los reproches se escucharon por todo el comedor.

La empresaria explicó después que fue insultada como “fascista y talibana” y que acabó pidiendo a los clientes que abandonaran el local. “El problema se podía resolver con un cuenco de agua caliente, pero tras oír insultos solo quería que se marcharan”, dijo en declaraciones al Corriere della Sera.

Algunas personas que estaban comiendo se levantaron para solidarizarse con la familia. Según relató la propietaria, dos mesas abandonaron el restaurante convencidas de que la pareja tenía razón. Ella insistió en que su intención no era incomodar a nadie y lamentó que la escena se saliera de control. Tras el altercado, aseguró que empezará a ofrecer papillas vegetales para evitar nuevos enfrentamientos y garantizar una alternativa a las familias que lo necesiten.

En sus explicaciones al medio italiano, la mujer argumentó que su negativa no se debía solo a una cuestión ética, sino también sanitaria. Recordó que las normas de seguridad alimentaria prohíben calentar comida ajena en la cocina, ya que podría no estar conservada correctamente. Añadió que no quería introducir carne en su restaurante, aunque reconoció que ante la necesidad de un bebé podría haber hecho una excepción.

La versión de los padres fue muy distinta. El padre afirmó que nunca pidieron usar la cocina, sino un poco de agua caliente para calentar el alimento al baño maría. “Nos dijeron que era imposible y, cuando pedí hablar con la propietaria, salió gritando. No entendimos esa reacción”, explicó.

La madre añadió que se habían olvidado su calienta biberones, algo que puede suceder en cualquier viaje, y que nunca antes les habían tratado de ese modo. ”Que otras mesas se marcharan lo dice todo”, sentenciaron.