¿Qué es exactamente un “alimento natural”?
Nutrición
Expertos en nutrición advierten de que la expresión no está regulada y que muchos productos etiquetados bajo ese título han pasado por procesos industriales
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Variedad de alimentos naturales
Los “alimentos naturales” se han convertido en algo así como el Dorado de la nutrición: saludables, frescos e hijos legítimos de la madre naturaleza. Sin embargo, decir “alimento natural” es “introducirse en un campo de minas”, reconoce Carmen Vidal, catedrática de Nutrición y Bromatología en la Universidad de Barcelona.
Tal vez porque cada persona tiene una noción distinta de lo que es un “alimento natural”, Pilar Plans, licenciada en Veterinaria por la Universidad Complutense de Madrid, abordó este concepto en su libro 55 verdades sobre lo que comes y que nadie te había contado (LID). Según escribió, “en la actualidad, la palabra natural es sinónimo de sano, bueno, ecológico, orgánico, etc. Pero, ¿qué significa que sea natural?”, se preguntaba entonces.

“Desde un punto de vista estricto, natural es todo alimento que se produce en la naturaleza de manera espontánea, por sí solo, sin intervención humana”, argumentaba Plans. “Los espárragos trigueros que nacen silvestres o las setas que inundan los campos todas las primaveras son un ejemplo claro de lo que significa un alimento natural”, añade. Dicho con otras palabras: si se trata de alimentos de origen vegetal que no requieren ser sembrados, podados ni abonados, no hay muchos más que las setas y los espárragos.
Natural es todo alimento que se produce en la naturaleza de manera espontánea y sin intervención humana
Según Plans, “natural” puede ser también aquel producto que no incorpora aditivos ni tratamientos térmicos ni procesos tecnológicos o microbiológicos que alteren la composición del alimento. Por consiguiente, siendo escrupulosos con la definición de “natural”, no sería correcto aplicarla al pan, al queso, al vino o a los espaguetis, ya que no hay campos de espaguetis en la naturaleza ni tampoco viñedos donde las botellas de vino germinen con el tapón hacia arriba. Sin embargo, esta diferencia no siempre se reconoce, y a menudo se pasa por alto que un alimento puede estar hecho con ingredientes naturales y, aun así, ser un producto procesado creado artificialmente, aunque resulte saludable en muchas ocasiones.
¿Qué entienden las asociaciones de dietistas-nutricionistas por “alimento natural”?
Si bien no existe una definición de consenso sobre lo que es un “alimento natural”, las principales asociaciones de dietistas-nutricionistas suelen coincidir en que cualquier alimento que pretenda hacer honor a este sobrenombre debe tener un origen biológico identificable y no haber sido transformado industrialmente (aunque se suelen aceptar procesos físicos simples, como el lavado o el pelado).
En el caso de la Academy of Nutrition and Dietetics de EE. UU., se evita definir “natural” como una categoría aislada y se prioriza el concepto de whole foods (alimentos integrales). Es decir, un alimento “natural” debe ser entero, no contener ingredientes añadidos y mantener su perfil nutricional primigenio. Sería el caso de las frutas y verduras frescas, las legumbres, los cereales integrales, los huevos, el pescado fresco y las carnes no procesadas.
Por su parte, la British Dietetic Association explicita que “natural” es un término potencialmente engañoso. Según detalla en algunas de sus guías, un alimento “natural” es aquel que no ha sido reformulado, que no contiene aditivos cosméticos, como colorantes, y que ni ha perdido componentes nutricionales esenciales ni tampoco se le han añadido azúcares, grasas, sal o aditivos.
La palabra “natural”, no obstante, es muy golosa “y se suele aplicar con un sentido marketiniano para dar un mayor valor añadido al concepto”, pone de relieve Vidal, quien también es directora del Campus de l’Alimentació de Torribera de la Universidad de Barcelona. El término “natural” se asocia popularmente “con que un alimento es más bueno, pero, al no haber una definición académica, no hay límites, en el sentido de que no puede establecerse dónde empieza la naturalidad y dónde acaba”, argumenta.
El término “natural” se utiliza con frecuencia como reclamo comercial más que como categoría técnica
“Para mí, un alimento natural es aquel poco o nada transformado. No me gustaría que alguien interpretara que ‘natural’ equivale a más sano, pues también hay alimentos naturales que son muy tóxicos”, recalca. “La agricultura surgió en el Neolítico y significó el comienzo de la intervención humana. Desde entonces, hemos ido modificando los alimentos para hacerlos cada vez más sabrosos, resistentes y nutritivos”, recuerda Vidal.
No obstante, aunque en la literatura científica el término “alimento natural” no tenga una definición unívoca ni jurídicamente estandarizada, suele entenderse como aquel derivado directamente de materias primas biológicas (vegetales o animales) y que no ha sido sometido a transformaciones profundas que hayan alterado sustancialmente su matriz. Visto con estos ojos, un “alimento natural” sería aquel que procede directamente de plantas, animales (siempre que sean “salvajes”), minerales (como la sal), hongos o microorganismos.
Muchos dietistas-nutricionistas evitan el término “natural” porque no tiene una definición científica ni legal clara y suele confundirse con “saludable”
Pregunta: ¿un tomate de la variedad long life con una vida comercial de entre tres y siete semanas, podría ser considerado un “alimento natural”? La respuesta, aunque seguramente daría para escribir un libro, podría ser: sí y no. Podría serlo por tratarse de una hortaliza entera (desde el punto de vista culinario y dietético) o de una fruta reconocible de los pies a la cabeza (desde el punto de vista botánico). Pero, stricto sensu, dejaría de serlo si se considera que esta variedad de tomate, extremadamente resistente, surgió gracias a que investigadores de Estados Unidos, Israel y los Países Bajos realizaron diferentes mutaciones que afectaron a la acción del etileno, la hormona clave para su maduración.

Algo parecido a lo que ha ocurrido a lo largo de la historia de la humanidad con las zanahorias o los plátanos actuales, que en nada se parecen a los ancestrales. Tal vez por ello, los dietistas-nutricionistas rehúyen el término “natural”, al contrario de lo que hacen muchos influencers o quienes lo utilizan para enfatizar su rechazo a los ultraprocesados, entendidos como los hijos ilegítimos y no deseados de la madre naturaleza.