Como experta en belleza, quiero compartir que el iluminador es el producto imprescindible para conseguir una luminosidad extra y natural en las pieles de mujeres de 50 años en adelante. El iluminador es el gesto más rápido para recuperar la luz del rostro, pero también uno de los más delicados cuando la piel muestra signos de edad. Si se aplica mal o con una textura inadecuada, puede acentuar justo lo que queremos disimular.
Por eso siempre lo explico así a mi entorno: un iluminador es un producto que ayuda a dar luminosidad y frescura al rostro de una forma natural, compensando el tono apagado, revitalizando y camuflando visualmente las arrugas y líneas de expresión marcadas en el rostro. Bien elegido, puede tener un efecto lifting increíble.
¿Qué deberías tener en cuenta al elegirlo?
La textura es la clave. Los mejores iluminadores para pieles de más de 40 años son los líquidos o cremosos, porque son más hidratantes y no acartonan la piel ni se quedan depositados en la arruga, como ocurre a menudo con los formatos en polvo. En esta etapa, las fórmulas ligeras y jugosas son grandes aliadas: se funden con la piel y aportan un brillo satinado sin marcar pliegues ni dejar un acabado artificial.
Sin dudar, siempre voy a recomendarte el iluminador que lleva acompañándome desde hace muchos años y que funciona a cualquier edad. Yo llevo el número 2 porque creo que es el que mejor se integra en pieles mediterráneas, pero recuerda que debes elegir un par de tonos por debajo del tuyo natural o de tu base.
El iluminador que uso yo:
Touche Éclat de Yves Saint Laurent Beauty
Corrector Iluminador Touche Éclat Yves Saint Laurent.
El icónico pincel iluminador que cambió la forma de iluminar el rostro. Su textura fluida y ligera ilumina de manera precisa las zonas de sombra, ojeras, comisuras, surcos nasogenianos, sin marcar líneas ni arrugas. Más que un iluminador, es una varita mágica que despierta la piel cansada y devuelve la luz allí donde se ha perdido. Un imprescindible en cualquier neceser a partir de los 50 años. He probado recientemente este otro y me ha sorprendido. Muy recomendable.
Otros iluminadores que están bien:
Skinfinish Liquid Highlighter de M·A·C Cosmetics
Iluminador Líquido Skinfinish Lightstruck M.A.C.
Este iluminador líquido es perfecto para quienes buscan una luz natural, fresca y sin purpurina visible. Su fórmula se funde con la piel como una segunda capa, aportando un brillo elegante que no marca arrugas ni poros. Ideal para pieles de 40 y 50 años, puede aplicarse directamente sobre el maquillaje o mezclado con la base para conseguir un acabado jugoso. Deja un resplandor sutil, propio de una piel bien cuidada, más que maquillada.
Lumi Glotion de L’Oréal Paris
Lumi Glotion de L’Oréal Paris.
Un híbrido entre crema hidratante e iluminador que deja la piel fresca, uniforme y con un brillo saludable al instante. Su textura fluida se desliza fácilmente y no marca las líneas de expresión, por lo que resulta ideal para pieles a partir de los 50 años. Aporta luz sin saturar, y su fórmula con glicerina mantiene la piel confortable durante todo el día. Perfecto para esos días en los que quieres buena cara sin maquillaje completo.
E.l.f. Halo Glow Highlight
e.l.f. Halo Glow Highlight.
Refuerzo iluminador líquido que actúa como filtro de piel, aportando un brillo suave, uniforme y muy natural. Puede usarse solo, mezclado con la base o como iluminador en puntos estratégicos para un acabado jugoso. Su fórmula con ácido hialurónico, escualano y polvos difuminadores, hidrata y suaviza líneas y poros. Apto para todo tipo de piel y disponible en varios tonos adaptables.
KIKO Milano Glow Fusion Highlighting Drops
KIKO Milano Glow Fusion Highlighting Drops.
Este iluminador líquido tiene una textura ultraligera y un acabado perlado natural que favorece especialmente a las pieles maduras. Aporta luminosidad sin exagerar, realzando los rasgos con un toque de frescura inmediata. Su formato en tubo permite dosificar la cantidad exacta de producto, evitando excesos. Ideal para aplicar en los pómulos, el arco de Cupido o incluso mezclado con la crema facial para un efecto glow diario.
Existen tres formatos básicos que conviene conocer:
- Los iluminadores líquidos son ideales para todos los tipos de piel. No marcan arrugas y se adaptan muy bien. Se pueden aplicar con los dedos, con una brocha o con una esponja. Eso sí, hay que tener cuidado porque, al ser líquidos, se expanden rápidamente. También pueden mezclarse con la crema hidratante si no se quiere usar base de maquillaje.
- Los iluminadores en polvo son los más populares, sin embargo, son los que no debes comprar si eres mayor de 40 años. Siempre deben aplicarse con brocha y difuminarse muy bien para integrarlos con la piel hasta que el acabado resulte natural.
- Los iluminadores en crema son fenomenales para adaptarse a la piel, ya que se pueden calentar con los dedos antes de aplicarlos. Ofrecen un acabado muy favorecedor, siempre que se eviten las zonas grasas del rostro.
Qué tono elegir
El tono puede marcar la diferencia entre un acabado elegante y un efecto metálico poco favorecedor. Los tonos perlados o dorados y aquellos que son uno o dos tonos más claros que el color natural de la piel suelen funcionar especialmente bien. En pieles claras, los iluminadores champagne o rosados suaves aportan luz sin endurecer. En pieles más morenas o doradas, los tonos miel o dorados cálidos realzan el brillo natural y dan un aspecto saludable.
Para que el iluminador se funda con el rostro y no resalte las arrugas, la preparación es fundamental. Lo más importante es limpiar e hidratar bien la piel y elegir una base de maquillaje muy fluida y sutil, de baja cobertura, que unifique el tono sin apagar la luz natural. Después, se aplica el iluminador en puntos estratégicos y siempre con muy poco producto. Menos es más. El secreto está en que la piel tenga una base hidratada y luminosa antes del maquillaje, para que el iluminador se integre y no se apelmace.
¿En qué zonas debes aplicarlo?
Iluminar no significa llenar el rostro de brillo, sino potenciar los puntos de luz naturales. La zona alta del pómulo y la sien son claves a medida que cumplimos años. También puede aplicarse una pequeña cantidad en el arco de Cupido, sobre el labio superior, o en el tabique nasal, siempre bien difuminado. Conviene evitar la frente y el contorno de los ojos, donde suelen marcarse más las arrugas finas.
El método importa tanto como el producto. Lo ideal es aplicar el iluminador con los dedos o con una esponjita de maquillaje, integrándolo poco a poco con la base y sin utilizar grandes cantidades. La idea es imitar la luz natural, no crear reflejos exagerados ni artificiales.
Un buen iluminador no tiene por qué brillar como una purpurina. Es fundamental que sea hidratante y que no contenga partículas brillantes demasiado evidentes, ya que estas acentúan las arrugas. Por eso es mejor evitar aplicarlo en zonas con líneas marcadas. Combinado con una base ligera y un colorete en crema, el efecto glow resulta mucho más favorecedor. Al final, la luz más bonita es siempre la que parece surgir desde dentro de la piel.
Errores comunes que debes evitar
Los errores más frecuentes al aplicar iluminador son tres: usar fórmulas con demasiado brillo o purpurina, aplicar exceso de producto y no preparar la piel previamente.




