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El curioso experimento para salir de un bache vital y descubrir la verdad en una relación: 365 días sin decir una sola mentira

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Sentirse atrapado puede deberse a un problema de integridad, que podría resolverse haciendo una revisión de vida a través de esta peculiar prueba

Los prejuicios que tenemos sobre la mentira interfieren de forma negativa en su identificación

Los prejuicios que tenemos sobre la mentira interfieren de forma negativa en su identificación

Getty Images/iStockphoto

La gente miente más de lo que se atrevería a admitir. Según los expertos, una persona podría decir una media de 20 mentiras al día; aunque algunos, como la especialista en lenguaje no verbal y fraude estadounidense Pamela Meyer, asegura que son más de 200.

Mentimos en las cosas más simples, por compasión, por problemas de autoestima, por amabilidad, para no hacer daño a otros, para no sentirnos juzgados por nuestro entorno o en nuestro propio beneficio. Hay veces que los expertos incluso recomiendan no decir la verdad en lugar de mentir. Sergio Fernández, anfitrión de IPP Podcast, se pregunta en uno de sus últimos encuentros el por qué de este asunto, que no deja de ser una extensión de engañarnos a nosotros mismos.

La importancia de no tener miedo a la verdad

Sin embargo, pocos son los que han dado un paso para dejar de mentir. A raíz de este curioso fenómeno, Fernández cita un curioso experimento llevado a cabo por la experta en crecimiento personal y socióloga estadounidense Martha Beck, detallado en su libro El Camino de la Integridad. La premisa era sencilla: dejar de mentir completamente durante 365 días. Nada de mentiras, ni siquiera piadosas.

Sergio Fernández cuenta el experimento de Martha Beck.
Sergio Fernández cuenta el experimento de Martha Beck.IPP Podcast (captura)

El resultado de su peculiar fue inesperado: la experta descubrió que ser totalmente honesta provocó poner fin a relaciones personales y profesionales, basadas en falsedades, pero también reveló problemas más profundos relacionados con sus sentimientos. Una especie de “limpieza de su integridad”, que la llevó a cambios profundos.

Según Beck, es solo desde esta integridad auténtica desde donde nos sentimos libres y seguros, como si fuéramos uno con el mundo y con los demás. Ya no nos sentimos obligados a controlar nuestro propio comportamiento para ganar aceptación y pertenencia. Es un espacio de fortaleza, libertad y honestidad radical.

Hasta una mentira sin importancia tiene  una poderosa fuerza sobre el mentiroso, pues su atención se centra en no hablar de lo que ha hecho

Tras vivir la experiencia, que desde entonces es su filosofía de vida, Beck asegura que dejar de mentir no es sólo una cuestión de pureza moral; es un acto transformador que acaba con todas las falsedades e ilusiones, revela verdades más profundas y lo que es más importante: conduce a una vida más auténtica y alegre, incluso si al principio es difícil.

Muchas de las mentiras qeu contamos son para no herir a otros.
Muchas de las mentiras qeu contamos son para no herir a otros.Getty Images

Como señala Fernández en su podcast, la importancia de las mentiras de Martha Beck no radica tanto en lo que hacía, sino en cómo se sentía. “Cuando la gente le preguntaba: ‘¿Cómo estás?’; ella respondía: “No estoy bien”. Hazlo solo un par de días. Pronto, cada relación donde haya un poco de secretismo empezará a desmoronarse”, asegura. “La historia de Martha muestra cómo el miedo a la verdad puede moldear y condicionar toda una vida”.

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