La rutina diaria de Ferran Adrià a sus 63 años: “Me levanto a las 6 de la mañana, repaso los mails y me siento a estudiar unas cinco horas seguidas”
Rutinas
El chef español explica por qué el estudio, la disciplina y el aprendizaje constante siguen siendo la base de su día a día lejos de los fogones.

El cocinero Ferran Adrià durante su intervención en una conferencia de '¿Cómo innovar para que los nuevos emprendedores comprendan la importancia de la gestión?' En el Tech Spirit Barcelona

Hablar de Ferran Adrià es hablar de revolución, creatividad e innovación. Considerado uno de los cocineros más influyentes de la historia, el creador de elBulli lleva años alejado del servicio diario en cocina, pero no del trabajo intelectual. A sus 63 años, el chef mantiene una rutina estricta que gira en torno a una idea muy clara: “el conocimiento lo es todo”.
Madrugar para aprender: así empiezan sus mañanas
Lejos de una vida acomodada tras el éxito, Adrià sigue funcionando con horarios exigentes. Él mismo lo ha explicado en distintas entrevistas: “Me levanto a las 6 de la mañana, repaso los mails y me siento a estudiar, alrededor de unas cinco horas seguidas”. Esa franja de la mañana está dedicada casi en exclusiva al estudio y al análisis, una costumbre que considera irrenunciable.

Aunque no cursó estudios universitarios, el chef reconoce que esa ausencia marcó su forma de entender el aprendizaje. Por eso, hoy dedica buena parte de su tiempo a formarse de manera constante, convencido de que el saber es la base de cualquier progreso, tanto profesional como personal.
Desayuno sencillo y algo de ejercicio. Su rutina matinal no incluye grandes elaboraciones culinarias. En varias ocasiones ha contado que su desayuno es austero: café y fruta, sin artificios. A veces se permite algún capricho dulce, pero siempre dentro de una dinámica muy medida. Además, caminar o hacer algo de ejercicio forma parte de esas primeras horas del día, una manera de cuidar el cuerpo mientras activa la mente.

¿Por qué estudiar es tan importante para él?
Adrià insiste en que la formación continua es clave para no quedarse atrás. “El 95% de la gente importante de este mundo ha pasado por la universidad porque el conocimiento lo es todo”, ha afirmado. Esa convicción le ha llevado a estudiar como si estuviera “aprobando su propia carrera”, pese a que su trayectoria profesional ya está más que consolidada.
Paradójicamente, quien no fue universitario ha terminado enseñando en algunas de las instituciones más prestigiosas del mundo. El propio chef ha recordado: “He sido durante ocho años profesor en Harvard y tengo cinco títulos Doctor honoris causa por distintas universidades”. Un reconocimiento que, lejos de acomodarlo, refuerza su idea de que aprender es un proceso que nunca se termina.

Disciplina y normalidad como fórmula de éxito
Pese a los premios y al estatus de mito culinario, Adrià huye de la etiqueta de genio. “Soy un tipo bastante normal, no un genio, al que siempre le ha gustado estudiar”, asegura. Esa normalidad, unida a una disciplina férrea, es lo que explica que siga manteniendo una rutina tan exigente a los 63 años.
Su caso demuestra que el éxito no siempre va ligado al talento innato, sino a la constancia, la curiosidad y el esfuerzo diario. Para Ferran Adrià, levantarse temprano, estudiar durante horas y no dejar de aprender es la mejor manera de seguir avanzando, incluso cuando ya se ha llegado a la cima.