José Manuel Calderón (44 años), exjugador NBA tras ganar decenas de millones de euros: “Tengo el mismo KIA de siempre, no tengo caprichos”
Dinero
El exbase español explica por qué convirtió su fortuna en proyectos empresariales y rehuyó el lujo durante y después de su carrera en la NBA.

José Manuel Calderón en los Pistons

Durante más de una década en la NBA, José Manuel Calderón acumuló ingresos que muchos deportistas habrían destinado de inmediato a coches de alta gama o mansiones. Él eligió otro camino. “Tengo el mismo KIA de siempre, no tengo caprichos”, confesó recientemente, resumiendo una relación con el dinero marcada por la prudencia y la planificación a largo plazo.
Austeridad como principio, no como excepción
Lejos del estereotipo del atleta multimillonario, Calderón reconoce que nunca concibió el dinero como algo destinado al gasto. “Para mí el dinero nunca ha sido algo para gastar”, explicó en una entrevista, donde también recordó la fragilidad de una carrera deportiva: “No sabía si iba a jugar un año o 25. Una lesión y se te acaba. ¿Y entonces qué haces?”. Esa incertidumbre fue el motor que le llevó a pensar en activos duraderos desde muy temprano.

Mientras otros compañeros optaban por el consumo ostentoso, él pensó en invertir. “Pensé en un piso, en invertirlo”, señaló, dejando claro que la prioridad era proteger el futuro más allá de las canchas.
Un portafolio empresarial construido con calma
La consecuencia de esa mentalidad es un entramado de proyectos empresariales diverso y sólido. Calderón es cofundador de OCLO, una plataforma tecnológica de datos deportivos con presencia internacional y clientes de primer nivel del baloncesto. A ello se suman inversiones en hostelería (con participaciones en restaurantes en España y Estados Unidos), y en centros deportivos orientados a la formación y la inclusión.

En Málaga, por ejemplo, impulsa El Oasis, un gran complejo deportivo inclusivo desarrollado junto a otros exjugadores y con el respaldo de importantes instituciones. Mantiene además The Embassy, un centro de entrenamiento profesional avalado por la FIBA, y participa como socio estratégico en startups de rápido crecimiento, donde su aportación va mucho más allá del capital.
Invertir también es aportar experiencia
Calderón insiste en que su papel como inversor no se limita al cheque. En el podcast La Bolsa de Deporte de MAPFRE explicó que muchos proyectos buscan algo más que dinero: “No es solo el hecho de ‘queremos que vengas y que inviertas económicamente’, sino qué otras cosas puedes aportar al proyecto”. Su valor diferencial está en la experiencia, los contactos y la credibilidad acumulados durante años en la élite del deporte.
Ese rigor se traduce también en método. “Cuanto más preguntemos, mejor”, afirma, reivindicando una forma de invertir reflexiva y alejada de impulsos.

Construir en lugar de exhibir
En un contexto donde la imagen pública de los deportistas suele asociarse al lujo, la trayectoria de José Manuel Calderón destaca por su coherencia. Ganó cifras astronómicas, pero eligió construir empresas, apoyar proyectos y mantener un estilo de vida discreto. Una anomalía, en el mejor sentido, que explica por qué hoy su legado trasciende lo deportivo: no solo fue un referente en la pista, sino también un ejemplo de cómo gestionar el éxito con cabeza fría.