Elizabeth Wakefield, asesora financiera: “Tener libertad financiera cobrando 1.500 euros al mes es extremadamente complicado, debes invertir en ti”
Dinero
La especialista financiera detalla las razones por las cuales acumular capital es poco efectivo ante remuneraciones bajas y cuáles acciones resultan esenciales con el fin de optimizar la gestión económica y resguardarse frente al alza de precios.

Wakefield reconoce que trabajar por cuenta propia puede acelerar el avance rumbo a la autonomía económica.

Al comenzar un ciclo anual reciente, numerosos individuos se proponen como meta optimizar sus finanzas personales. No obstante, ante un escenario de encarecimiento constante, incremento en los gastos cotidianos y sueldos que se mantienen casi estancados, acumular capital resulta un desafío progresivamente complejo. Elizabeth Wakefield ha meditado acerca de este panorama, examinando formas de administrar los recursos financieros de manera más eficiente aun cuando las percepciones económicas sean reducidas.
Durante su intervención en 'Tiene Sentido Pódcast', la especialista se mostró tajante desde el comienzo: “Tener libertad financiera cobrando 1.500 euros al mes es extremadamente complicado”. No obstante, sostiene que no es inviable si se varía la estrategia y se ejecutan acciones razonables con vistas al futuro. Para Wakefield, el fallo más recurrente consiste en suponer que la clave está exclusivamente en disminuir los gastos.

El ahorro resulta insuficiente si las ganancias son escasas.
Tal como indica, ante salarios reducidos las posibilidades de ahorro son muy escasas. Por este motivo, sostiene que la etapa inicial no consiste en localizar instrumentos de inversión sofisticados, sino en invertir en el propio potencial. “Si alguien está cobrando 1.500 euros al mes, lo que puedes hacer es invertir en ti, que es la mejor inversión que puedes hacer”, asegura.
Optimizar la capacitación, desarrollar destrezas inéditas o elevar el perfil profesional facilita el ingreso a vacantes más ventajosas, tanto de forma independiente como trabajando para terceros. Por consiguiente, la prioridad ya no reside únicamente en reducir gastos y comienza a orientarse igualmente hacia el incremento de ingresos.

Iniciar negocios como catalizador, aunque implique renuncias.
Wakefield admite que ser autónomo tiene el potencial de agilizar el trayecto hacia la independencia económica, si bien no lo ve de forma idílica. “Normalmente es mucho más rápido si trabajas por cuenta propia, pero vas a tener que dedicarle un tiempo que no está escrito”, indica. Según su visión, establecer una compañía demanda renuncias y firmeza ética, particularmente en los comienzos.
Esa dedicación al comienzo, señala, podría resultar determinante con el paso del tiempo, mientras se afronte con sensatez y rigor económico.

La etapa inicial: supervisar los egresos y generar un fondo de ahorro.
Previo a plantearse inversiones, la experta recalca la importancia de estabilizar la contabilidad doméstica. Aconseja sumar los costes obligatorios del mes (arrendamiento, servicios, alimentación) y elevar ese total por tres o por seis. Dicha suma ha de constituir un fondo de seguridad reservado solo para contingencias fortuitas.
Tras haber asegurado ese fundamento, comienza la gestión operativa de los fondos. “Con una buena periodificación de recibos y gastos, ya tienes el 80 % de tu gestión financiera diaria hecha”, sintetiza.
Distribuir los fondos en diversas cuentas.
Un método sumamente eficaz planteado por Wakefield consiste en fragmentar los fondos en distintas cuentas de acuerdo a su función. Un depósito base para entradas y pagos, otro para el fondo de reserva, uno dedicado a desembolsos frecuentes como el entretenimiento o las escapadas y, de ser oportuno, uno concreto para invertir.
Dicha distinción permite una gestión más clara del capital, previene los desembolsos precipitados y asegura un margen de reserva regular mensualmente, aun si la cantidad es reducida.
Invertir para conservar la capacidad de compra
Una vez que los ahorros se han afianzado, Wakefield estima fundamental dar el paso hacia la inversión. No únicamente con el fin de obtener beneficios, sino para impedir que el aumento de precios los deprecie. “La única solución para protegernos de la inflación es invertirlo para no seguir empobreciéndonos sin darnos cuenta”, señala.
La especialista sugiere explorar opciones fuera de los instrumentos financieros convencionales y tratar de obtener rentabilidades que sobrepasen el incremento del coste de la vida. Dentro de sus elecciones particulares señala el oro, resaltando que su valor “está continuamente en máximos históricos”.