Para la extenista Maria Sharap
Famosos y dinero
Quien fuera la mejor tenista del planeta analiza las finanzas, el esfuerzo y los tropiezos tras establecer una trayectoria firme en el ámbito de los negocios fuera de las canchas.

Maria Sharapova posando con el US Open

Maria Sharapova jamás ha concebido el triunfo como una meta definitiva, ni aun cuando alzaba galardones de Grand Slam siendo apenas una joven. A sus 38 años, alejada del deporte de élite desde 2020, la figura rusa ha volcado esa perspectiva rigurosa en el sector de los negocios, donde subraya un concepto que menciona habitualmente: la riqueza, por cuenta propia, no constituye un éxito.
En el transcurso de una charla en The Glossy Podcast, Sharapova compartió uno de sus pensamientos más nítidos acerca de la creación de empresas y la obtención de fondos. “Ganar 5 o 100 millones no significa que tengas éxito”, sostuvo. Según su visión, conseguir inversión no representa un objetivo final, sino el comienzo de una fase bastante más difícil. “Supone mucha presión y una gran carga”, agregó, aludiendo al compromiso que se asume ante aquellos que han depositado su capital en una iniciativa.
Del triunfo atlético al rigor corporativo
Después de imponerse en el circuito WTA y llegar a la cima del ranking mundial, Sharapova optó por trasladar al sector de los negocios el rigor idéntico que la consagró como ganadora. Actualmente encabeza y forma parte de una cartera de activos que abarca firmas tales como Tonal, Therabody, Supergoop o Rove Furniture, enfocadas en la innovación tecnológica, la salud y los productos de alta gama.

Distante del entusiasmo que acostumbra acompañar a los importantes ciclos de capitalización, la antigua tenista alerta sobre un peligro común entre los fundadores de negocios: equiparar la obtención de fondos con haber alcanzado un éxito permanente. “Es muy fácil perder esa perspectiva de tener hambre cuando estás en el camino del éxito”, señaló, enfatizando la celeridad con la que puede transformarse la trayectoria de una compañía.
El peso de la responsabilidad
Sharapova sostiene que el desafío auténtico surge tras alcanzar el éxito financiero. En el momento en que una empresa logra resultados elevados, el nivel de demanda se incrementa de igual forma. “Significa que tienes esta increíble responsabilidad de actuar y demostrar tu valía a todos los que han invertido”, afirmó. Se trata de una carga que, tal como admite, bastantes personas únicamente asimilan una vez que forman parte del proyecto.

Sus planteamientos no son meramente teóricos. La misma Sharapova ha experimentado emprendimientos que no resultaron según lo previsto. Su firma de dulces Sugarpova, la cual alcanzó ingresos superiores a los 20 millones de euros cada año, cesó operaciones en 2021 después de cerca de diez años de actividad. Diversos proyectos de negocios adicionales se esfumaron discretamente, consolidando su perspectiva pragmática sobre el triunfo.
Mantener el “hambre” intacta
A raíz de aquella vivencia, su recomendación es contundente: jamás bajar la guardia. “Que este año haya sido un éxito no significa que el siguiente lo vaya a ser”, puntualizó. Para Sharapova, uno de los riesgos más grandes consiste en creer que una etapa positiva asegura el porvenir. Por tal motivo hace hincapié en recordar los orígenes y las labores pesadas que cualquier fundador afronta al arrancar.

En el presente, aparte de ser inversora, es integrante de la junta directiva de la marca de lujo Moncler y se involucra con frecuencia en ponencias relativas a la innovación y el liderazgo femenino. En esos espacios reitera una idea constante en su carrera: la competición auténtica arranca cuando el entusiasmo se desvanece y llega el turno de probar, cotidianamente, lo que uno puede lograr con las obligaciones asumidas.
La Sharapova que se alzó con Wimbledon a los 17 años asimiló pronto el manejo de la tensión. La mujer de negocios actual está convencida de que, fuera de la cancha, el éxito no lo define la fortuna, sino la habilidad para conservarla sin desviarse del camino.