Fauna

Nicolás Dzikowsky, adiestrador canino: “Si te acercas a un perro que no conoces no debes mirarlo fijamente a los ojos ni acercar la mano por encima de su cabeza”

Adiestramiento canino 

El especialista advierte sobre los errores más comunes que cometemos al tratar con perros y subraya la importancia de entender su lenguaje corporal para una convivencia saludable

Nicolás Dzikowsky, adiestrador canino

Nicolás Dzikowsky, adiestrador canino

Nubika / YouTube

Nicolás Dzikowsky, adiestrador canino y fundador del centro Darwin en A Coruña, lo tiene claro: tratar a los perros como si fueran humanos no solo es un error común, sino que puede acarrear consecuencias negativas para su desarrollo emocional y para la relación con sus tutores. 

En una entrevista reciente con La Voz de Galicia, el experto en comportamiento animal explicó que una de las claves para educar correctamente a un perro es comprenderlo como lo que es: un animal con su propio lenguaje y necesidades.

Lenguaje corporal y errores frecuentes de los humanos

Entre las recomendaciones más relevantes que ofrece, destaca una advertencia especialmente útil para quienes interactúan con perros que no conocen: “No hay que mirarlo directamente a los ojos, ni acercar la mano por encima de su cabeza, como solemos hacer los humanos, porque para él puede resultar invasivo”, señala. 

Perro en un coche.
Perro en un coche.RACE / Europa Press

En su lugar, Dzikowsky aconseja mantenerse cerca del animal sin tocarlo, sin mirarlo fijamente ni hablarle, y dejar que sea el propio perro quien se acerque. “El olfato es su principal herramienta para conocernos, y si lo dejamos hacer, se sentirá mucho más cómodo”, añade.

Lenguaje corporal y errores frecuentes de los humanos. Durante la entrevista, el especialista explicó cómo interpretar el lenguaje corporal del perro puede evitar muchos malentendidos. “Hay un montón de señales, pero siempre hay que interpretarlas dentro del contexto”, indica. Por ejemplo, un cuerpo suelto, movimientos fluidos y una cola relajada suelen ser signos de tranquilidad, mientras que unas orejas gachas o en tensión pueden reflejar miedo o atención extrema.

Nicole Kidman con su caniche, Julian
Nicole Kidman con su caniche, JulianInstagram

Uno de los errores más comunes, explica Dzikowsky, es asumir que ciertos comportamientos son gestos de afecto humano. “Pensar que cuando un perro te lame te está dando besitos es un error. Puede estar relajado y mostrar confianza, pero también puede estar percibiendo feromonas del sudor”, aclara. La humanización, insiste, no ayuda a la educación canina: “Los perros no entienden el bien y el mal como nosotros. Lo que necesitan es ejercicio físico, estimulación mental, socialización y una buena alimentación”.

Cómo enseñar a un perro a comunicarse con su tutor

Dzikowsky afirma que la base de una buena comunicación entre humano y perro está en el refuerzo positivo. “Premiamos al perro cuando hace las cosas bien. Enseñamos obediencia básica y jugamos con él. El juego es fundamental, porque los animales sociales, como los humanos y los perros, aprenden a comunicarse jugando”, explica.

Una chica juega apaciblemente con el frisbee y su perro durante una tarde
Una chica juega apaciblemente con el frisbee y su perro durante una tardeiStock

También es importante entender que cada raza tiene un estilo de juego distinto. “Un pitbull no juega igual que un galgo. Si un perro se excita demasiado en el juego, conviene intervenir, igual que haríamos con niños que se descontrolan”, advierte.

Reactividad y educación responsable. Sobre los perros reactivos, Dzikowsky asegura que pueden aprender a gestionar mejor sus respuestas: “Un perro reactivo responde de forma exagerada a estímulos. Si se pone nervioso al ver una hoja moverse a 30 metros, hay que intervenir con contacto físico breve, girarlo y romper el contacto visual con el estímulo”. La clave está en la calma, el respeto y la coherencia.

Para él, el mayor error sigue siendo la sobreprotección emocional: “Muchas veces el tutor siente lástima y no actúa. Pero corregir no es castigar, es guiar. Y esa corrección debe hacerse con firmeza y tranquilidad. La violencia no sirve. Lo que sí funciona es el control, la claridad y el respeto”.