Sara Marín, médico, sobre el uso excesivo de ibuprofeno: “La gente se pone las botas y ataca a unos receptores que hacen que se desproteja el estómago”
SALUD
La experta ha participado en el pódcast 'La pura verdad' para hablar sobre medicina

Una mujer a punto de tomar ibuprofeno

En muchos hogares, el ibuprofeno ocupa un lugar fijo en el botiquín, casi con la misma familiaridad que un paracetamol o un termómetro. Es habitual escuchar frases como “me tomé un ibuprofeno y ya se me pasó” ante un dolor de cabeza, una molestia muscular o una leve fiebre. Pero detrás de esta costumbre aparentemente inofensiva se esconde una realidad menos conocida: el uso frecuente y sin control médico de este antiinflamatorio puede tener consecuencias serias para la salud.
La Dra. Sara Marín Berbell, conocida en redes sociales como @uncafecontudoctora, es una médica española especializada en microbiota y salud femenina. En una de sus últimas apariciones en el podcast de 'La pura verdad' ha alertado sobre el uso no controlado de ibuprofeno: “La gente se pone las botas”, empieza diciendo.

No se trata de demonizar un medicamento útil, sino de recordar que cada pastilla conlleva un impacto
Peligro. El riesgo de retención de líquidos y daños en los riñones aumenta con la administración continuada de este medicamento: “Cuántas mujeres se me hinchan y de repente se joden el riñón”, cuenta la doctora hablando de las pacientes que acuden a su consulta.
El ibuprofeno afecta la salud digestiva. Tomarlo como costumbre incrementa la posibilidad de sufrir gastritis y otros problemas estomacales: “Ataca a unos receptores que hacen que se desproteja el estómago”, cuenta Sara.

Uso responsable. La experta explica la forma adecuada de tomar este medicamento: “Te puedes tomar durante tres días, cuatro, pero si tomas más tienes que consultarlo con tu médico”, recomienda. El límite máximo son diez días consecutivos, si superamos ese umbral, sin indicación médica, estaremos corriendo un serio peligro.
Reflexión. No se trata de demonizar un medicamento útil, sino de recordar que cada pastilla conlleva un impacto. Consultar al médico, respetar las dosis y limitar su uso a situaciones verdaderamente necesarias debería ser la norma, no la excepción.
