Ángela Fernández, psicóloga: “Tu cerebro siempre va a preferir ponerse en lo peor antes de saber qué va a pasar ya que está diseñado para sobrevivir, no para ser feliz”
Visto en TikTok
La especialista en salud mental explica por qué anticipamos lo negativo y cómo podemos aprender a gestionar mejor la incertidumbre

Captura de vídeo

Anticipar lo peor no es solo una actitud pesimista: es un mecanismo de supervivencia profundamente arraigado en nuestro cerebro. Así lo explica la psicóloga Ángela Fernández en un vídeo viral en TikTok donde analiza cómo funciona nuestra mente frente a la incertidumbre.
“Tu cerebro siempre va a preferir ponerse en lo peor antes de saber qué va a pasar”, afirma la experta. “Está diseñado para sobrevivir, no para ser feliz”.
Aversión a la incertidumbre
Un legado evolutivo. Este patrón mental se conoce como aversión a la incertidumbre o “sesgo de negatividad”, y según Fernández, proviene de una necesidad ancestral: detectar peligros en entornos impredecibles. “Si algo se movía detrás de un arbusto, lo más adaptativo era pensar que podía haber un depredador”, explica. Este pensamiento preventivo ponía en marcha respuestas físicas y cognitivas que aumentaban nuestras posibilidades de supervivencia.

Sin embargo, en el mundo actual, esos “depredadores” han cambiado. Ya no tememos a los leones, pero sí a una reunión tensa con nuestro jefe, a una conversación pendiente o a una entrega laboral exigente. “Aunque hoy vivimos en entornos mucho más seguros, nuestro cerebro sigue reaccionando como si estuviésemos en plena sabana africana”, dice la psicóloga.

El deseo de control frente a la ansiedad. Otra clave que destaca Fernández es la necesidad de control. “El cerebro necesita sentir que controla la situación, porque la incertidumbre genera ansiedad y una fuerte sensación de descontrol”, explica. Por eso son tan comunes frases como “prefiero pensar lo peor y así ya estoy preparado”.
Este pensamiento es parte del llamado “modo vigilante”, donde el cerebro da mayor peso emocional a lo negativo. Y aunque esa actitud pudo salvar vidas en el pasado, hoy puede robarnos calidad de vida, bienestar y felicidad.

¿Se puede romper este ciclo? Sí, y Ángela Fernández ofrece una estrategia clave: aprender a separarnos de nuestros pensamientos. Esto significa observarlos sin identificarse con ellos, cuestionar los patrones negativos y dejar espacio a la incertidumbre sin dejarse arrastrar por ella.
“Tu cerebro no busca lo que es más sano para ti, ni lo que te hará más feliz. Si no aprendemos a cuestionar esos pensamientos, dejamos de vivir y empezamos solo a sobrevivir”, concluye.
Aprender a vivir con la incertidumbre
Aceptar que no siempre tendremos certezas, pero que podemos convivir con la duda sin vivir angustiados, es uno de los grandes aprendizajes que propone la psicóloga. Y es que, tal como señala en su reflexión final, solo separándonos de esos pensamientos automáticos podremos recuperar la calma, la claridad y una vida más plena.