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Muhammad Ali y su lección en 1972 sobre cómo poner límites con asertividad cuando te faltan al respeto: “No hay ningún país llamado 'Negros'”

Lección 

Un fragmento viral muestra cómo el boxeador corrigió con calma y firmeza un comentario racista en televisión, convirtiéndose en un ejemplo histórico de comunicación asertiva.

Muhammad Ali

Muhammad Ali

Terceros

En los años setenta, en plena tensión racial en Estados Unidos, Muhammad Ali no solo era una leyenda del boxeo, sino también un referente social capaz de transformar cualquier conversación en una lección de dignidad. Una entrevista recuperada recientemente por el experto en comunicación no verbal Jordi Reche demuestra su talento innato para poner límites sin perder la serenidad.

Durante la conversación, el entrevistador se refiere a él usando un término despectivo en la época —“negro”— para preguntarle cómo había sido crecer en el sur del país. Ali, lejos de reaccionar con enfado, lo corrige de inmediato con una simple frase: “Ahora se dice ‘Black’” (en referencia al término socialmente aceptado).

Chuck Wepner lanza un golpe salvaje a Muhammad Ali en el segundo asalto de su combate por el título de peso pesado
Chuck Wepner lanza un golpe salvaje a Muhammad Ali en el segundo asalto de su combate por el título de peso pesadoGetty

La reacción de Ali

El presentador rectifica, y Ali añade algo esencial para evitar la confrontación: “Sé que no tenías mala intención”. Un gesto que desactiva el conflicto sin renunciar a marcar un límite.

Cuando el periodista intenta justificar que ambos términos “son lo mismo”, Ali explica con calma que los pueblos del mundo reciben su nombre del territorio o país de origen —chinos de China, cubanos de Cuba, irlandeses de Irlanda, japoneses de Japón— y remata con una frase que pasó a la historia: “Pero no hay ningún país llamado ‘Negro’”. Una respuesta impecable: clara, didáctica y contundente.

Una lección de comunicación asertiva

El clip se ha viralizado porque recoge, en menos de un minuto, todos los principios de la asertividad moderna:

  • Marca el límite sin agresividad. Ali corrige el insulto sin humillar ni atacar.
  • Recalca la intención positiva del interlocutor. Al decir “sé que no tenías mala intención”, facilita que el otro acepte la corrección.
  • Ofrece una explicación pedagógica. La reflexión sobre los nombres de los pueblos desmonta el término ofensivo sin elevar la tensión.
  • Mantiene la calma en todo momento. La serenidad de Ali convierte la situación en un aprendizaje, no en un enfrentamiento.

Jordi Reche destaca que este vídeo debería enseñarse en escuelas, empresas y espacios formativos porque representa la forma más eficaz de defender la propia dignidad cuando alguien cruza una línea.

Muhammad Ali, cuando ya había renunciado a su nombre de 'esclavo'
Muhammad Ali, cuando ya había renunciado a su nombre de 'esclavo'Smithsonian Institution

Ali, siempre más que un boxeador. Muhammad Ali trascendió la historia del deporte porque sabía golpear fuerte también con las palabras. Su capacidad para defender su identidad desde la firmeza, pero sin agresividad, sigue siendo un ejemplo de liderazgo emocional.

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