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Laura Vargas, colombiana en España: “Es muy difícil enfrentarse a la forma de emprender un negocio que tienen los españoles”

Emprendedores 

Una emprendedora colombiana compara abrir un negocio en España y en Colombia y señala la burocracia y la necesidad de más capital como los principales obstáculos.

Según cuenta Vargas, una de las grandes diferencias entre emprender en Colombia y hacerlo en España es la cantidad de recursos económicos

Según cuenta Vargas, una de las grandes diferencias entre emprender en Colombia y hacerlo en España es la cantidad de recursos económicos

@lau.vargas64 / TikTok

Emprender nunca es sencillo, pero hacerlo lejos de tu país de origen añade capas de dificultad que van más allá de lo económico. Así lo explica Laura Vargas, una colombiana afincada en España que ha tenido negocios en ambos países y que ha compartido su experiencia en redes sociales tras intentar replicar aquí un proyecto que ya le había funcionado en Colombia.

Su conclusión es clara y directa: “Es muy difícil enfrentarse a la forma de emprender un negocio que tienen los españoles porque sentí que necesitaba muchísimo más dinero”. Una afirmación que ha conectado con miles de personas migrantes que se han visto reflejadas en su relato.

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Captura de vídeo@lau.vargas64 / TikTok

Emprender en España: más capital y más presión desde el inicio

Según cuenta Vargas, una de las grandes diferencias entre emprender en Colombia y hacerlo en España es la cantidad de recursos económicos necesarios desde el primer momento. Cuotas de autónomos elevadas, trámites administrativos complejos y una presión fiscal que aparece incluso antes de que el negocio se consolide hacen que muchos proyectos nazcan ya con una carga difícil de sostener.

Para quienes llegan de países donde abrir un pequeño negocio requiere menos inversión inicial, este choque con la realidad puede resultar desalentador. No se trata solo de números, sino de la sensación constante de ir a contracorriente.

Negocio pequeño
Negocio pequeñoSECURITAS DIRECT / Europa Press

El golpe emocional de dejar de ser emprendedora

Más allá de lo económico, Laura Vargas pone el foco en un aspecto menos visible: el impacto emocional. “Entre muchas de las cosas difíciles que tiene emigrar, si has sido emprendedor o has tenido tu propio negocio en tu país, que te toque trabajar para otro es una de ellas por lo que eso genera dentro de ti, de tu autoestima y de tu ego”, explica.

Acostumbrada a liderar sus propios proyectos, reconoce que le cuesta asumir la dependencia de un salario ajeno y que su objetivo sigue siendo dedicarse plenamente a su negocio, sin sentir que necesita que alguien más le pague.

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Captura de vídeo@lau.vargas64 / TikTok

Una pizzería como punto de comparación entre dos países

La experiencia de Vargas no es teórica. Ha tenido una pizzería tanto en Colombia como en España, lo que le permite comparar con conocimiento de causa las condiciones para emprender en ambos contextos. Aunque asegura que sigue apostando por la creatividad y el esfuerzo diario, admite que en España el camino es más largo y exige una resistencia constante.

Aun así, no todo es negativo. Destaca el valor del networking y de las redes de apoyo profesional que ha encontrado: “Siento que el networking es increíble porque yo te compro, tú me compras, tú me publicitas, yo te publicito y conoces mucha gente”.

Calidad de vida frente a dificultades para emprender

Pese a las trabas administrativas y económicas, Laura Vargas reconoce que España ofrece una calidad de vida que valora positivamente en comparación con su país de origen. Formación, contactos y estabilidad son factores que compensan, en parte, la dureza del proceso de emprender.

Su testimonio refleja una realidad compartida por muchos migrantes: emigrar puede abrir oportunidades, pero también obliga a reconstruir la identidad profesional desde cero. Y, en el caso del emprendimiento, a hacerlo en un terreno que no siempre juega a favor.

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