Shaquille O’Neal (53 años) y la lección de su padre sobre qué es la presión: “Siendo deportista rico y teniendo un mal partido, te pagan igual”
Presión
El exjugador de la NBA recuerda el episodio que cambió su forma de entender el éxito, el fracaso y la verdadera presión fuera de la cancha.

El episodio tuvo lugar después de un encuentro especialmente desafortunado

A lo largo de su carrera, Shaquille O'Neal se acostumbró a convivir con la presión mediática, las expectativas deportivas y la exigencia constante de rendir al máximo nivel. Sin embargo, el propio exjugador reconoce que su definición de “presión” cambió por completo gracias a una lección inolvidable que recibió de su padre tras uno de los peores partidos de su trayectoria profesional.
Un mal partido que lo cambió todo
El episodio tuvo lugar después de un encuentro especialmente desafortunado contra los New York Knicks. O’Neal no esquivó la autocrítica y admitió que había jugado “de forma terrible”. La reacción de su padre fue inmediata y desconcertante: le pidió que regresara a casa y que estuviera preparado a las cinco de la mañana del día siguiente, sin darle más explicaciones.

Shaq obedeció sin preguntar. A la hora indicada, ambos se subieron al coche y comenzaron un trayecto largo y silencioso. “Mi padre no hablaba. No hablas hasta que te hablen”, recordaría años después el exjugador.
La escena bajo el puente
El destino del viaje no fue un gimnasio ni una charla motivacional. El coche se detuvo bajo un puente, donde vivía un hombre sin hogar junto a su familia. Allí, el padre de O’Neal apagó el motor y se limitaron a esperar.
Poco después, el hombre despertó, seguido de su esposa y de sus dos hijos pequeños. Fue entonces cuando llegó la frase que Shaquille O’Neal no ha olvidado jamás. Su padre le señaló la escena y le dijo que eso era la verdadera presión: no saber de dónde saldrá la próxima comida.

“Vosotros, atletas ricos, no sabéis lo que es la presión”
El mensaje fue directo y contundente. Según recordó el propio Shaq, su padre le explicó que muchos deportistas con grandes contratos creen saber lo que es la presión por fallar en un partido, cuando en realidad, incluso teniendo un mal día, siguen cobrando su salario.
La comparación fue demoledora. Frente a ellos había una familia cuya supervivencia diaria dependía de factores totalmente ajenos al éxito o al fracaso deportivo. Esa imagen, según ha contado O’Neal, le sirvió para mantener los pies en el suelo durante el resto de su carrera.

Una lección que marcó su mentalidad
Desde aquel día, el exjugador entendió que la presión no es errar un tiro decisivo ni recibir críticas de la prensa. Para él, la verdadera presión es la lucha diaria por sobrevivir, por sacar adelante a una familia sin recursos ni garantías.
Esta enseñanza se convirtió en una referencia constante en su vida personal y profesional, ayudándole a relativizar los fracasos deportivos y a asumir la responsabilidad que conlleva el privilegio de dedicarse al deporte de élite.
Más allá del baloncesto
La historia, que O’Neal ha compartido en distintas entrevistas a lo largo de los años, refleja una faceta menos conocida del campeón de la NBA: la influencia decisiva de su padre en su formación personal. Más allá de los títulos, los anillos y la fama, esa lección sigue siendo, según él mismo ha reconocido, una de las más importantes de toda su vida.