El DHub Barcelona exhibe cien años de cambios en el diseño y la sociedad
'Art (D)éco 1925-2025'
La exposición, del 7 de noviembre al 25 de enero, compara dos maneras de entender la creación artística a raíz de la participación del FAD Exposición Internacional de Artes Decorativa

Imagen de la muestra

Este 2025 se cumple un siglo desde que París se convirtiera en el escenario de la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industrias Modernas, un acontecimiento clave que marcó la eclosión del art déco, un movimiento de transición que se oponía a la exhuberancia del art nouveau y el modernismo, y buscaba un estilo racional, elegante y geométrico. Entre los participantes se encontraba el Fomento de las Artes Decorativas (actual FAD), invitado a presentar una muestra representativa de las artes decorativas catalanas.
Cien años después, el Disseny Hub Barcelona acoge desde mañana y hasta el próximo 25 de enero una exposición que conmemora no solo aquel gran hito mostrando cómo era el mundo material de 1925 sino que lo coloca frente al espejo del diseño actual. “Fue un momento muy especial porque los profesionales y socios del FAD llevaron a cabo esta iniciativa de ir a presentar la creatividad que tenía lugar en Catalunya a París, al margen de que España tuviera un pabellón regional”, ha señalado en rueda de prensa Salvi Plaja, presidente del FAD, quien ha matizado que la exposición “no es un homenaje al FAD” sino “una exposición de art déco, de diseño, que permite reflexionar sobre el valor de la cultura material en aquel momento y cómo es hoy en día, y sobre todo cómo los objetos han cambiado y conviven en la sociedad”.

Para Pedro Azara, arquitecto y cocomisario de una exposición compleja “que ha tenido que aunar distintas sensibilidades”, en 1925, las grandes preguntas “eran cómo industrializar los procesos para democratizar el acceso al consumo, adoptar la estética de culturas lejanas o emplear materiales exóticos sin cuestionar su origen, como la caoba o el marfil, procedentes de países colonizados”. En este sentido, el enfoque en 2025 es radicalmente distinto: “Hoy nos preguntamos quién produce, cómo y dónde, cómo afrontamos la escasez de recursos naturales, o cómo corregimos las desigualdades generadas por el sistema actual de producción y consumo”. Para Azara, en realidad, en la exposición se perciben los parecidos y las diferencias de las aproximaciones a la creación artística en 1925 y en el 2025.
La exposición, que parte del contexto de unos años veinte convulsos a nivel político tras la Primera Guerra Mundial, hace un salto a la actualidad a través de un espejo que encara dos épocas aparentemente enfrontadas, y está formada por una cuidada selección de cerca de 200 objetos y proyectos que se distribuyen en tres bloques. El primero es una introducción a la participación del FAD a la Exposición Internacional de las Artes Decorativas e Industriales Modernas de París de 1925, con fotografías de la muestra representativa de los artistas catalanes que organizó la entidad barcelonesa. Luego se accede a una gran sala, diseñada por Roger Badía, responsable de la parte expositiva, que es “una especie de artefacto que toma la forma de un almacén logístico y pretende explicar los objetos a través de ocho pasarelas”, en palabras del cocomisario, diseñador y miembro del FAD Jordi Blasi.
En la exposición se perciben los parecidos y las diferencias de las aproximaciones a la creación artística en 1925 y en el 2025.
Allí es donde el visitante podrá observar algunos de los objetos que estuvieron realmente en los pabellones del FAD de París, como un tapiz de Tomàs Aymat que representa a Diana Cazadora y que fue premiado hace un siglo. La parte dedicada a esos años veinte está definida en cuatro principios: hedonismo, exotismo, optimismo y democratización, que recogen múltiples piezas que revelan cómo a través del art déco, la sociedad de 1925 convirtió el diseño en una síntesis entre el deseo, la modernidad y la esperanza.
Entre los objetos dispuestos de art déco destacan un impresionante biombo bautizado por Azara como “el Guernica del arte decorativo”. También la presencia de dos trajes de cena de la bailarina Carmen Tórtola Valencia junto con bocetos de joyas de su joyero favorito, que es un material inédito. Y se observa un art déco que se centra en la producción industrial de electrodomésticos, como la máquina de coser eléctrica Elna, diseñada por un catalán, que es un auténtico emblema. Materiales como el hierro cromado, el vidrio y la madera lacada se trabajaban de manera artesanal en una época donde el diseño entraba en la vida diaria a través de relojes, teléfonos o materiales de cocina. Pese a asociarse al lujo, el art déco contribuyó a romper la frontera entre el arte decorativo aristocrático y el diseño accesible a las clases medias.

El cambio de paradigma llega en forma de una señal que anuncia el paso al 2025 con la disposición de un escenario marcado por cuatro nuevos principios que se relacionan con los de hace un siglo: el nuevo lujo, la globalización, la consciencia y la justicia que recogen piezas que muestran cómo gracias al diseño, la sociedad actual transforma su entorno material para imaginar un futuro más justo, consciente y sostenible. Tazas de café, lámparas de lectura, taburetes, un violín hecho en 3D, artesanía actual o un puf que rinde homenaje a un porrón, muestran la diversidad y complejidad de nuestra época y que el lujo no siempre es sinónimo de algo caro sino de algo especial, hecho a medida o que esconde una historia.