Muere a los 94 años Francesc Nel·lo, constructor del imaginario teatral catalán
Obituario
Dramaturgo, traductor, director de escena y maestro, osó imaginar en los sesenta un teatro nuevo e independiente

El director teatral Francesc Nel·lo en una foto familiar

El teatro catalán, tal como lo conocemos ahora, es el resultado de un largo y tortuoso camino. En algún momento de la segunda mitad del siglo pasado, un grupo de mentes y corazones inquietos osaron imaginarse un teatro nuevo e independiente y se pusieron a trabajar antes de que la Historia les diera la mano. Una de las figuras destacadas de ese impulso tan político como artístico fue el dramaturgo, traductor, director de escena y maestro Francesc Nel·lo, fallecido el martes 23 de diciembre a los 94 años.
Hijo del escenógrafo y dibujante satírico Francesc Nel·lo Ventosa, abandonó pronto los estudios de Filosofía y una prometedora carrera como escritor (en 1958 publica La pell de la magrana i set contes més) para aterrizar en 1960 en la recién fundada Escola d’Art Dramàtic Adrià Gual. El lugar más afín a sus querencias ideológicas y artísticas. Allí, junto a Ricard Salvat, Maria Aurèlia Capmany y Carme Serrallonga, descubre su verdadera vocación: ser director de teatro, aunque ya se había estrenado como actor en la década de los cincuenta con la compañía de José Tamayo. Faceta que iría retomando puntualmente en la década de los sesenta.
Pronto se erige en uno de los principales agitadores de la escena catalana independiente, refugio frente a la decadencia del teatro privado y la ausencia de un teatro público catalán no tutelado desde Madrid. Nel·lo está, con Manuel Serra, detrás del nacimiento del Grup de Teatre Independent (GTI), formación que recoge el testigo de la imprescindible Agrupació Dramàtica de Barcelona. En la primera sede del GTI del Centre d’Influència Catòlica en Sant Gervasi, se encontraban figuras esenciales para entender nuestro teatro contemporáneo como Feliu Formosa -con él participa también en el grupo Gil Vicente-, Xavier Fàbregas, Fabià Puigserver, Jordi Sarsanedas, Ventura Pons, Josep M. Benet i Jornet, Carlota Soldevila o Nadala Batiste, sin olvidar amigos y colaboradores como Ovidi Montllor o Montserrat Roig.
También crea y dirige, como una sección del GTI, la compañía L’Oliba dedicada al teatro infantil, especialmente a la adaptación de clásicos. De esa época son, vinculados al ciclo de teatro infantil de la revista Cavall fort, títulos como El metge a garrotades de Molière (1967) o Guillem Tell de Schiller (1971).
En 1966 funda, con Fabià Puigserver como estrecho colaborador, el nuevo GTI, con l’Aliança del Poblenou como sede estable. Allí este tándem artístico estrena Les noces de Figaro (1967), que Fabià recuperaría luego para el Teatre Lliure con la traducción de Nel·lo, y Els baixos fons de Gorki (1968). Otro título importante fue El retaule del flautista, de Jordi Teixidor (1970), seguramente el primer gran éxito popular del teatro catalán de la época, a pesar de la amenaza de la censura.
Sólo un año más tarde, en 1971, inicia una larga trayectoria, hasta su jubilación, como profesor del Institut del Teatre. Una institución con un claustro radicalmente renovado por Hermann Bonnin. De aquella época, Guillem-Jordi Graells recordaba -como recoge la glosa que leyó en el homenaje que el Institut del Teatre dedicó a Francesc Nel·lo por su 91 cumpleaños- a su profesor como un maestro “siempre al servicio de los jóvenes intérpretes y de las necesidades pedagógicas, sin gritos ni broncas, con un trato afable, cordial”.
Sin abandonar nunca su dedicación académica, Francesc Nel·lo sigue activo en diversos frentes de la cultura catalana de la Transición y años posteriores. Estuvo en el cartel del fundacional Grec de 1976, codirigiendo con Josep Montanyés y Josep M. Segarra Roses roges per a mi, de Sean O’Casey; se adentró en el mundo de la lírica, colaborando con los ciclos de la Òpera de Cambra de las Joventuts Musicals (Bastià i Bastiana, La baralla fingida, La serva padrona, entre otras), participa en la nueva televisión catalana, como guionista y coordinador de programas infantiles y juveniles en los estudios de TVE de Miramar y luego como realizador de programas musicales en la recién nacida TV3 (Matinal a TV3).
Posteriormente, también dirigió capítulos de series de televisión y un apreciable número de adaptaciones teatrales (El bon doctor, codirigida con Pere Planella; La boda de los pequeños burgueses, entre otros muchos títulos) y fue responsable de departamento de arte de TVE -volviendo a los orígenes familiares-, destacando en producciones que forman parte del imaginario popular como La saga de los Rius (1976-77). Quizá su faceta más anónima, pero seguramente una de las más importantes como constructor del imaginario de la ficción catalana de los setenta.
También fue destacada su presencia en el Centre Dramàtic de la Generalitat bajo la dirección de Hermann Bonnin (1982-1988). Además de ejercer de asesor y dramaturgista, dirigió espectáculos estimables como Peer Gynt (1982) o Espectres (1988). Cada vez más dedicado a la docencia, sus últimas direcciones son cada vez más espaciadas en el tiempo: Tot educant Rita, de Willy Russell, en el Teatre Regina (1985), Civilitzats tanmateix, de Carles Soldevila, en el Teatre Romea (1992), Dones com jo. Heroïnes de Sagarra, en el Teatre Lliure (2002), El jardí abandonat, de Santiago Rusiñol, en el Espai Brossa (2007) y finalmente, Silenci, es violenta, de la Cia Mesèmes, en el Antic Teatre (2016).
Francesc Nel·lo es padre del saxofonista y compositor Dani Nel·lo, del geógrafo y exdiputado del PSC en el Parlament de Catalunya Oriol Nel·lo y del escritor y traductor David Nel·lo.