Cultura

La cultura que sobrevive en Caracas

El ataque de EE.UU. En Venezuela

Algunos proyectos culturales se mantienen en la capital de Venezuela

El Buscón es una de las librerías que se ha mantenido más activa en Caracas

El Buscón es una de las librerías que se ha mantenido más activa en Caracas

REDACCIÓN / Otras Fuentes

Escucha, recuerda la profecía: Mira tu país, quémalo, arrásalo como sólo tú sabes hacerlo”, escribió el poeta venezolano José Barroeta. “Pon tus ojos a la disposición de la muerte; no olvides que la herida es lo único real”, leemos en Todos han muerto (Candaya). Tras una noche de explosiones, en la única intervención de este calibre de Estados Unidos en América Latina desde la invasión de Panamá en 1989, el mundo de la cultura caraqueña despertó en la incertidumbre absoluta y con la esperanza de que mejore al fin una situación insostenible.

Venezuela ha visto en las dos últimas décadas cómo el Ministerio del Poder Popular para la Cultura impulsaba programas como la “Gran Misión Viva Venezuela Mi Patria Querida”, las “Rutas Culturales”, el “Festival Internacional de Teatro Progresista” o “Viva Venezuela, Mi Escuela Querida”, mientras penalizaba la independencia crítica de las universidades y las industrias culturales, cuya viabilidad hacía casi imposible.

Con Maduro desapareció gran parte del tejido de librerías, medios e instituciones artísticas

“La Editorial Dahbar empezó a publicar libros en el 2013 y hasta el 2017 pude hacerlo sin problemas y con ventas, ediciones de 10.000 o 20.000 ejemplares, pero ese año el país entró en una crisis brutal: desabastecimiento, escasez, protestas con muertos, y el mercado editorial se vino abajo”, cuenta por WhatsApp el editor argentino Sergio Dahbar, que llegó a Venezuela durante la adolescencia y dirigió durante ocho años el sello Debate en el país (hasta que Random House cerró su sede). La editorial es pequeña y pudo seguir adelante con tiradas más humildes. Siguió publicando “una línea de combate con la corrupción y con las violaciones de los derechos humanos”, con títulos emblemáticos como Estado delincuente. Cómo actúa la delincuencia organizada en Venezuela, de Carlos Tablante y Marcos Tarre. Por ello la Asociación Americana de Editores le concedió el premio Jeri Leder por su “tremendo coraje y compromiso”. “Hemos intentado construir la memoria de lo que hemos pasado en estos 27 años”, concluye Dahbar, en alusión al 2 de febrero de 1999, cuando Hugo Chávez llegó al poder.

Se estima que hay unos ocho millones de personas venezolanas refugiadas y migrantes en todo el mundo. Según la ONU, es la nacionalidad con más necesidad de protección internacional, por encima de Siria y Afganistán. En el interior del país, las crisis económicas y la represión política han supuesto la cancelación de muchos de los proyectos culturales más significativos. El 30 de diciembre del 2024 cesó su actividad el portal Prodavinci, que había llevado a cabo una serie de proyectos modélicos de periodismo de investigación y cultural. Dos años antes desapareció definitivamente, tras dos décadas de actividad, la Organización Nelson Garrido, que se definía como “dispositivo cultural autogestionado” compuesto por “una comunidad, una plataforma artística, un proyecto educativo, una biblioteca pública y un espacio expositivo”, y que impulsó decenas de talleres, seminarios y exposiciones.

Se estima que hay unos ocho millones de personas venezolanas refugiadas y migrantes en todo el mundo

Según publicó en el 2022 la web de verificación de datos Espaja.com en 1998 existían 1.000 librerías “en el interior del país y unas 300 en Caracas, en tanto que hoy en día hay 200 en la provincia y 60 en la capital venezolana”. Una de las más activas es la librería El Buscón, que prosigue con su actividad en ese oasis que es el centro Trasnocho Cultural (donde en estos momentos se puede ver tanto Valor sentimental, de Joachim Trier, como el documental venezolano La memoria es un caracol, de Oscar Murat). Publicó en el 2011 el libro Las palabras de El Buscón en la editorial universitaria Equinoccio, pero el segundo volumen será solo digital.

La Fundación para la Cultura Urbana (FCU) recibió el pasado 28 de noviembre un homenaje por su cuarto siglo de existencia, lleno de dificultades. En el acto, el escritor Oscar Marcano celebró la visión del empresario Herman Sifontes Tovar, del grupo Econinvest, y recordó que tras los éxitos de la primera década del siglo, durante la segunda el proyecto estuvo a punto de desaparecer. Federico Vegas noveló el caso en Los años sin juicio (Kalathos): varios miembros de la directiva de Econinvest fueron arrestados por la inteligencia de Hugo Chávez y encerrados ilegalmente durante casi tres años. La FCU sobrevivió gracias al apoyo de 900 figuras del mundo cultural, encabezadas por el reputado poeta Rafael Cadenas, su presidente vitalicio. “La Sociedad de Amigos de la Cultura Urbana se convirtió en el custodio de su promesa de valor, asegurando la continuidad programática y la convocatoria ininterrumpida de sus numerosas actividades”, dijo Marcano. Entre ellas destacan las 25 ediciones del premio Anual Transgenérico, galardón literario que han ganado, entre otros, Jacqueline Golberg y Gustavo Valle.

El testimonio más reciente que se ha publicado sobre Caracas en nuestro país lo firma Pedro Plaza Salvati en La vida interrumpida (Catarata). Lo que iba a ser una visita familiar de tres semanas se convirtió, con el estallido de la pandemia, en una estancia obligada de más de un año. Ante el colapso general, el escritor afincado en Barcelona decidió dar larguísimos paseos diarios, para anotar todo lo que observaba. Es una buena metáfora de lo que ha ocurrido durante los últimos años en la cultura venezolana, del país y de la diáspora: una cultura entera se ha seguido moviendo, pese a todos los intentos por paralizarla.

Nelson Rivera dirige El papel literario –suplemento cultural del diario El Nacional– desde hace exactamente treinta años; cuando hace diez tuvo que exiliarse en Galicia, empezó a hacerlo en la distancia. El régimen de Maduro logró que a finales del 2018 dejara de existir la versión impresa de la histórica publicación, pero el PDF llega puntualmente cada semana a 14.000 suscriptores de WhatsApp y 57.000 de correo electrónico (un 40% reside en Venezuela, el 60% en el extranjero). Él no ha dejado de escribir en todo ese tiempo sobre su pasión: la literatura y el pensamiento del siglo XX. En su libro Un puñado de sujetos admirables (Edición de autor), leemos a propósito de Victor Klemperer: “No permitió nunca que todo cuanto se le oponía le impidiese cumplir con la causa personal a la que estaba comprometido: dar testimonio hasta el final”.

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