Cultura

Brigitte Bardot en Armenia

El mundo de la creación ha explo­tado como el corazón de Raffaella Carrà. Antes la gente –salvo ex­cepciones– escribía ocho o nueve novelas en toda su vida. Ahora cualquiera publica veinte o veinticinco como si nada. Para acabar de complicar la cosa, te puedes inventar libros y películas (con sus correspondientes bandas sonoras), que nunca han existido.

Es lo que hicimos el dibujante Toni Benages i Gallard y un servidor en el 2020 para celebrar los cien años de Joan Perucho. En lugar de limitarnos a hacer el cómic de Llibre de cavalleries , imaginamos que cuando la novela de Perucho se publicó en 1957 fue un éxito mundial, que en seguida la tradujeron al francés y que, en medio de la moda del fantástico que estaba en sus inicios –con las películas de Hammer Productions y las fantasías erótico-vampíricas de Roger Vadim–, se filmó una superproducción. Eso nos permitió dirigir a Brigitte Bardot, que era uno de los sueños de nuestra vida.

Fue una superproducción: Brigitte Bardot aparece guapísima vestida por Fabià Puigserver

Yo me encargué se seleccionar el reparto y no me corté un pelo. Junto a Brigitte Bardot, que encarna a la sensual Evenline Nikopoulos, contraté a Jean Moreau para el papel de la recatada Rosaura. Sean Connery actua como Tomàs Safont, un joven rico de Banyoles que recibe el encargo de viajar al siglo XIV, visitar el reino del Preste Juan, traer al rey de Aragón una poderosa arma (el agua de fuego) y destronar al tirano Paleólogo Dimas, cabecilla de Almogávares, que robó la caja y se estableció por su cuenta. Le pedí a Alain Delon, que aún vivía, el Ferrari 250 GT azul marino que tenía en su casa de la Costa Azul y que no sacaba del garaje, y al principio del cómic es el coche que conduce Safont.

Nos lo pasamos de narices, como ya se pueden imaginar. Brigitte Bardot aparece guapísima con un vestido de Fabià Puigserver de la Primera història d’Esther de Salvador Espriu y otro de Paco Rabanne, de los que imitan una cota de malla. A Espriu le dimos el papel del Paleólogo Dimas, usurpador de Armenia. Y le pusimos como lugarteniente al gran actor Adolfo Celi. Un cómic te permite las combinaciones más extraordinarias. Puedes mezclar situaciones, actores y personajes de distintas épocas, reales o inventados, y crear escenas imposibles, como por ejemplo que Gaston Modot (el actor de L’Àge d’Or de Luis Buñuel, que en 1960 era un hombre de más de setenta años), brille como un dandi, sonriente y con un sombrero de copa.

En el bonus final nos inventamos un falso reportaje de la revista ¡Hola! Sobre la filmación de la película. Perucho aparece en una trattoria comiendo espaguetis con Sean Connery. Benages y yo salimos cogidos del brazo de Brigitte Bardot y Jean Moreau en Saint-Tropez. En mi viñeta preferida, Espriu –que ha superado todos sus traumas– conduce el Ferrari azul marino de Alain Delon junto a BB, despeinada y risueña. ¿Habría sido guapo, eh?

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