Júlia Nueno: “La IA está cambiando la forma de hacer la guerra y de asignar valor a la vida”
Cómo destapar un genocidio
La ingeniera e investigadora publica un ensayo con el que entender los mecanismos del exterminio planificado y sus consecuencias a largo plazo

Palestinians walk through the destruction left by the Israeli air and ground offensive in Jabaliya, northern Gaza Strip, Saturday, Dec. 6, 2025. (AP Photo/Abdel Kareem Hana)

Cuando Júlia Nueno (Barcelona, 1994) se inscribió en la carrera de ingeniería, nunca imaginó que trabajaría en Londres en favor de los derechos humanos gracias a una beca doctoral en la agencia Forensic Architecture. Mucho menos que ayudaría a destapar exterminios y que, además, publicaría un libro hablando al respecto: Genocidios (Galaxia Gutenberg), en el que compila ocho investigaciones para entender los mecanismos y sus consecuencias a largo plazo.
A esta joven investigadora no le resulta fácil describir su día a día, pues las rutinas, además de repartirse entre compañeros, suelen cambiar. Lo que no lo hace es el fin: combatir las narrativas imperantes y cuestionar las versiones oficiales de los hechos que se imponen desde arriba. Y es que, aunque ambas cosas llevan sucediendo desde el principio de los siglos, cabe decir que es “preocupante” en la actualidad. Eso se debe, según apunta Nueno, entre otras cosas a que “las nuevas tecnologías y la IA están cambiando la forma de hacer guerra y de asignar valor a la vida”, tal y como confiesa a Guyana Guardian durante su visita a Barcelona.
El espacio y el territorio acostumbran a ser testimonios de la violencia. Y en Gaza esa violencia se esta sistematizando”
El genocidio de Israel en Gaza, por ejemplo es el primero de la historia perpetrado con ayuda de la inteligencia artificial. Pero también quienes lo investigan y documentan, como la barcelonesa, tienen acceso a las herramientas más avanzadas. “Existen múltiples metodologías. Una de ellas es la arquitectura forense, con la que podemos analizar la violencia perpetrada por Estados, corporaciones y fuerzas reaccionarias mediante herramientas como el diseño arquitectónico”. Y es que, añade: “El espacio y el territorio acostumbran a ser testimonios de la violencia. Y en Gaza esa violencia se esta sistematizando”.
De ello es testigo gracias a una serie de fuentes abiertas, pues “la mayoría del material con el que trabajamos está accesible en redes sociales o en imágenes satélite que podemos ver, por ejemplo, a través de Google Earth. También hablamos con diferentes testimonios. Y todo esto en su conjunto nos permite ver cómo se ha destruido la arquitectura de un lugar sin necesidad de que vayamos presencialmente, pues es peligroso ya que los patrones de destrucción son reincidentes. Es decir, no son casuales ni responden a una estrategia de autodefensa, sino a un plan diseñado para hacer la vida imposible a la población”.

Los estudios que su equipo y ella están realizando “nos han permitido comprobar como en los dos últimos años se ha encargado destruir de forma masiva la infraestructura médica y civil. También las carreteras y lo peor es que en más de una ocasión esto tenía lugar cuando se ordenaban las evacuaciones”, lamenta Nueno, que lleva tiempo viendo cómo cambia ese territorio, más allá de por los bombardeos, por la construcción de corredores militares que han partido Gaza en cinco trozos. En dos de ellos ya no hay población Palestina. En otros dos están intentando empujar a la población fuera y en la última, que es donde queda la población recogida después de los repetidos desplazamientos, las condiciones de vida son muy complicadas, pues es la zona más árida y con menos infraestructura”.
La IA, más allá de para esta planificación, “permite al ejército otorgar una puntuación a las personas adultas de Gaza entre 1 y 100 para saber cómo de posible es que formen parte de la resistencia armada. Todo hombre adulto en Gaza sabemos que está puntuado y, además de ser ilegal, elimina la presunción de inocencia, porque al eliminar de la puntuación el valor cero consideras que todo el mundo va a ser culpable en cierto grado”.
Pero la IA, las nuevas tecnologías, el cruce de datos y la verificación también permiten hacer el bien, si se saben usar. Tal y como avanzaba Nueno, en Forensic Architecture se han demostrado todo tipo de delitos, como los bombardeos rusos contra instalaciones civiles en Siria, las desapariciones de civiles en el conflicto colombiano, la vigilancia y la represión con el programa israelí Pegasus, el ecocidio que Israel ha cometido en la Franja o los patrones en los ataques contra los hospitales que el ejército sionista lleva a cabo en Gaza desde octubre de 2023.
Sudáfrica incorporó este último informe, el de Gaza, como prueba en la causa abierta ante el Tribunal Internacional Penal contra Israel y contiene casos como el del Hospital Al Ahli, donde murieron unas 500 personas, tan solo diez días después del comienzo de la ofensiva de castigo israelí contra la población palestina en respuesta a los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023.
“Lo primero fue rebatir las declaraciones del Ejército de Israel, que insistía en que fue Hamás quien había lanzado el cohete. Luego tocó reconstruir todo lo que sucedió en esas horas, algo que fue posible gracias al testimonio del doctor Ghassan Abu Sittah, que estuvo en el hospital la noche del bombardeo. Cuando ambas cosas estuvieron claras, trabajamos con un modelo digital que no solo nos permitió reconstruir los hechos sino que, también, la narrativa de esa noche”, concluye.
