Sara Blanch ilumina el Tenor Viñas
Certamen
La soprano deslumbró en el Saló de Cent barcelonés en el acto inaugural del gran concurso internacional de canto

La soprano Sara Blanch durante la inauguración del concurso Tenor Viñas en el Saló de Cent
Calidad y ambición en precioso recital de Sara Blanch, precedido por un pregón de Valentí Oviedo, director general del Liceu, que versó sobre el tenor que da nombre a esta competición, fueron las bases este sábado de un conciso y fluido acto inaugural de la 63.ª edición del Concurso Internacional de Canto Tenor Viñas, en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona. Un concurso que es la primera cita anual importante de la generosa vida lírica de la ciudad de Barcelona desde hace ya más de medio siglo.
El acto del Saló de Cent es el inicio oficial del Tenor Viñas, que se encuentra ya en su 63.ª edición y rompe su propio récord de cantantes inscritos, 712 de 64 países, de los cuales aproximadamente un centenar han llegado a las fases finales que se celebran ahora en la Ciudad Condal. La gran afición operística barcelonesa y personalidades de las grandes fuerzas musicales del país se reúnen en este acto, donde las felicitaciones del Año Nuevo se mezclan con las ganas de iniciar el año lírico con las promesas de la ópera que serán el futuro del género.
Valentí Oviedo recordó a Viñas, el tenor que pasó de pastor en Moià a ser el primer Parsifal de Wagner en el Liceu
Así se pudo ver como representantes oficiales del Ayuntamiento a Xavier Marcé, concejal de Cultura e Industrias Creativas, quien dio inicio al acto antes de dar la palabra al pregonero de esta edición, Valentí Oviedo.
En la fila de personalidades, recibió la atención del público la gran soprano italiana Luciana Serra, miembro del jurado, junto a, entre otros, Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real, o Víctor García de Gomar, director artístico del Liceu.
También estaban el imprescindible Miquel Lerín, bisnieto del tenor Francesc Viñas y alma viva del concurso; Francisco Gaudier, presidente del Cercle del Liceu y del grupo Amigos del Tenor Viñas; además de Mirna Lacambra, alma mater de la FOC; Víctor Medem, director del Auditori de Barcelona; Maria Serrat, directora de la Fundació Conservatori del Liceu, o Joan Francesc Marco, actual presidente del consejo de administración del Teatre Nacional de Catalunya y ex director general del Liceu.
A las puertas del estreno hoy lunes 12 de enero de la nueva producción de Tristán e Isolda de Wagner por el Liceu, un acontecimiento que generó muchos comentarios ilusionantes entre los asistentes, el pregón de Valentí Oviedo recordó a Francesc Viñas, el tenor que pasó de pastor en Moià a ser el primer Parsifal de Wagner en la mítica función del Liceu, la primera representación oficial de la última ópera de Wagner fuera de Bayreuth, en la noche del 31 de diciembre de 1913.

Oviedo es manresano y, por lo tanto, vecino de la cercana Moià, el lugar de nacimiento del tenor Viñas, así como también del grupo teatral La Fura dels Baus, a los que citó en su sucinto discurso.
El actual director general del Liceu parafraseó a Ortega y Gasset, alabó la fuerza colectiva y cultural de la sociedad civil catalana y recordó que, si el Liceu es el “teatro de las voces”, el concurso Viñas es el “concurso de canto más importante del mundo capitaneado por un teatro de ópera”.
A continuación, la soprano catalana Sara Blanch, ganadora de la 53.ª edición del Viñas en el 2016 y actual figura internacional de la lírica, con un 2026 lleno de rutilantes debuts, abordó un recital difícil y exigente. La de Darmós mostró su refulgente instrumento, ahora de centro más oscuro y denso.
Blanch mostró su magnífico estilo belcantista con una Rosina deliciosa, una estimulante Elvira belliniana, pero sobre todo con una Linda de Chamounix de Donizetti que dominó a piacere , para un compositor que se adecua a su actual vocalidad como un guante.
Blanch mostró su magnífico estilo belcantista con una Rosina deliciosa
Siempre carismática y musical, brilló con dos perlas de sus últimas creaciones operísticas de éxito, la Aspasia del Mitridate de Mozart, vista la temporada pasada en el Teatro Real, y la maravillosa Ophélie del Hamlet de Ambroise Thomas. Rol francés que dominó y elevó la expectación de uno de los puntos culminantes de su agenda anual, el debut en el rol de Mélisande en la nueva producción de la obra maestra de Debussy en el Teatro alla Scala de Milán, firmada por Romeo Castellucci.
Hay que citar a la magnífica pianista Vanessa García Diepa, quien supo tener su momento estelar en el precioso preludio musical al aria del Hamlet de Thomas.
Blanch emocionó con En el Vallespir de la zarzuela Cançó d’amor i de guerra y cerró como Primorosa del Barbero de Sevilla de la zarzuela de Giménez, un florilegio vocal a mayor gloria de los galardonados por el Viñas.
¡Larga vida al concurso Tenor Viñas!, el del Liceu, el concurso de voces de Barcelona.