Cultura

Hartos de los anglicismos

El incremento de los anglicismos continúa expandiéndose. La globalización y la moda se unen para que tropecemos en cualquier tipo de engaño. Esto facilita que integremos las expresiones inglesas con absoluta normalidad. Si ocurre de manera involuntaria, podría calificarse como un error leve. No obstante, si la elección es intencionada y buscada, entonces no tenemos perdón de Dios.

He aludido a la globalización y a las tendencias. En relación con el primer aspecto, resulta obvio que el inglés impregna nuestra existencia en cualquier ámbito. Frecuentemente en el entorno laboral los términos técnicos en inglés son inevitables si deseamos mantener la comunicación con los colegas. Asimismo, en el entorno digital, el inglés surge por doquier incluso antes de que logremos pronunciar palabra. Sobre el segundo factor, las modas propician que multitud de conceptos que antes comunicábamos en nuestro idioma ahora se digan en inglés por parecer más actual. No hace falta señalar que todo esto constituye un absurdo excesivo, aunque lamentablemente da la impresión de ser imparable.

Da la impresión de que los europeos nos hubiésemos resguardado en las islas Británicas.

La evidencia es que, en la Unión Europea tras el Brexit, y con apenas 5,38 millones de hablantes nativos del idioma de Sally Rooney, el inglés continúa empleándose como si el continente hubiera quedado totalmente incomunicado por la bruma del canal de la Mancha y todos los habitantes europeos nos hubiéramos visto obligados a buscar asilo en las islas Británicas, recurriendo al inglés de forma forzosa.

Entre los diversos términos ingleses que nos inundan, existe uno que me genera un particular desagrado: tip. En el momento en que lo conocí, únicamente poseía el significado de propina . No obstante, con el paso del tiempo, la acepción de consejo es la que suele vincularse a este préstamo lingüístico tan nuestro. O sea, al emplear tip, utilizamos el vocablo con la intención de proponer algo.

La insensatez se incrementa de forma exponencial cuando ese tip término británico se emplea en dos expresiones que he observado últimamente, una en español y la otra en lengua catalana. La frase inicial es “Tip de la RAE”. Por supuesto, no fue la RAE la que redactó eso, pero que un individuo propague una sugerencia de la RAE haciendo uso del anglicismo indica que no ha captado absolutamente nada.

La segunda posee mayor interés. El término tip se halla igualmente en catalán, y representa harto , tanto en la acepción física de comer demasiado como en la de fatiga. Por consiguiente, si un lingüista forense programa una disertación bajo el nombre “Tips d’un lingüista forense”, yo supondría que la charla trataría sobre el nivel de hartazgo que sentimos hacia ese sujeto. Sin embargo, si es un experto quien pretende ofrecernos sugerencias, no vamos por buen camino, ya que si su especialidad es la lingüística forense, orientada a detectar las pifias que nos descubren al expresarnos, dicho título resulta un fracaso absoluto.

Magí Camps Martin

Magí Camps Martin

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Periodista de Cultura y responsable de los manuales de estilo de las versiones en español y catalán del rotativo. Docente adjunto en la UPF e integrante de la Secció Filològica del IEC.