Jonathan Nott: “Mi aspiración era convertirme en tenor y actualmente en el Liceu conseguiré situarme junto a los más destacados.
Nuevo director musical
El director británico estará al mando de dos o tres obras líricas por ciclo, comenzando con un 'Anillo' de Wagner.

Presentación del nuevo titular de la dirección musical del Liceu, Jonathan Nott.. En Barcelona, el 30 de enero de 2026.

Jonathan Nott ha comparecido este jueves en el Liceu en calidad de flamante responsable musical de la entidad desde el curso venidero, momento en que dirigirá la entrega inicial de la Tetralogía wagneriana que inicia el coliseo de la Rambla. Pese a que este referente de la batuta actual no requiere introducciones —estuvo 16 años al frente de la Sinfónica de Bamberg, nueve con la Suisse Romande y suma ya una década con la de Tokio—, ha aterrizado en Barcelona con sus méritos plenamente vigentes.
El arte lírico jamás se ha apartado de su lado. Se trata de la disciplina que encendió su entusiasmo desde la infancia, época en la que, formado en agrupaciones corales, anhelaba convertirse en tenor. En realidad, alcanzó a interpretar ciertas obras –Malcolm en Macbeth de Verdi, La Straniera de Bellini...–, aunque rápidamente comprendió que carecía de futuro en ello. Por este motivo inició su trayectoria como maestro repetidor en la Ópera de Frankfurt y kapellmeister en la de Wiesbaden.

Aunque resulta complejo hallar momentos para conducir óperas con puesta en escena al liderar una agrupación sinfónica, el director inglés ha continuado presentando obras en formato de concierto. En estas funciones, recalca la importancia de que los intérpretes prescindan de los atriles, buscando así otorgar fluidez al desarrollo dramático. Nott admite ser sumamente cuidadoso con los solistas, ya que comprende la experiencia de permanecer sobre las tablas y requerir que “esto y lo otro se respire, se apoye”.
“Yo quería ser Franco Corelli, quería ser el mejor tenor del mundo –confesó ayer en el teatro de la Rambla–. Y lo intenté, comencé cantando ópera, así que el Liceu y todo lo que el representa ha sido parte de mi vida desde el principio. Crecí con la ópera. Para mí, cada nota musical trata sobre el canto, sobre la línea, sobre el color, sobre la frase y la respiración. La invitación de dirigir el Liceu la sentí como una señal fantástica. Me encanta la idea de estar cerca de los mejores cantantes del mundo”.
Mientras más mandatarios empleen un lenguaje hostil y adopten posturas arbitrarias a nivel global, más indispensable resulta nuestra tarea de formar a las personas.
Sin embargo, existen otros incentivos que motivaron su aceptación inmediata del puesto. Entre estos destaca el notable compromiso social que ejerce el Liceu. “Me conmueve todo este trabajo social que forma parte del faro que el Liceu envía al mundo”, comentó, al rememorar las raíces trabajadoras de sus abuelos en la Inglaterra central (su nacimiento ocurrió en las proximidades de Birmingham) y la transición hacia los estudios superiores que realizaron sus progenitores. “Cuanto más lleno está el mundo de personas en la cima que no están particularmente cultivadas, que usan palabras agresivas y toman decisiones unilaterales, más tenemos nosotros en el ámbito cultural un papel que desempeñar para devolver la cultura y el estar cultivado a la sociedad”, concluyó.
El director británico, quien figuraba entre los candidatos predilectos seleccionados por la Orquestra del Liceu, lideraba la ejecución de la Tetralogía wagneriana en Basilea en el momento en que le contactaron telefónicamente desde Barcelona. Todo indicaba que pretendían ofrecerle la conducción de su reciente montaje de este Anillo del nibelungo, no obstante “resultó que lo que quería Víctor García de Gomar era que fuera director musical de la casa”.
Cualquier acción debía realizarse con gran celeridad. Él estableció únicamente un par de requisitos: encontrarse con la orquesta y su entorno, además de los grupos de trabajo del Liceu. Acudió a visitarlos durante las funciones de Rusalka y regresó recientemente para Tristan. “Como la persona que necesita comunicación verbal y no verbal con la gente”, señala De Gomar. Asimismo, solicitó la aprobación de la Orquesta, algo que resultó prescindible ya que Nott se encontraba entre los candidatos predilectos para relevar a Josep Pons.
Pons ha dejado en manos de Nott la batuta para el ballet 'Nijinsky by Neumeier' esta primavera, aunque su estreno lírico se producirá con 'El anillo' de Wagner.
El responsable saliente le ha entregado la batuta en Nijinsky by Neumeier, junto al Ballet de Hamburgo, durante esta primavera. Es una forma de facilitar su encuentro con la agrupación y no aguardar dieciocho meses para su debut, cuando conduzca la Tetralogía de Wagner que se exhibirá en el ciclo 2026/2027 con la propuesta escénica de Tobias Kratze. La obra sin terminar de Romeo Castellucci que Barcelona compartía con la Monnaie de Bruselas no ha conseguido socios que garanticen su viabilidad.
Proyectos recientes
Jonathan Nott se ha desempeñado en puestos como responsable musical de la Ópera de Lucerna, director principal de la Sinfónica de Lucerna y líder artístico del Ensemble Intercontemporain. Se estrenó con la SWR durante el Festival de Baden-Baden mediante Elektra y, en su rol de director musical del Orchestre de la Suisse Romande, promovió montajes inéditos de Il barbiere de Siviglia de Rossini, Pelléas et Mélisande de Debussy y Rosenkavalier de R. Strauss dentro del Grand Théâtre de Ginebra. Estuvo al frente de interpretaciones en concierto de Tristan und Isolde para el Festival de Edimburgo, además de Falstaff y El anillo en el certamen de Lucerna junto a la Sinfónica de Bamberg, agrupación que lideró como titular desde 2000 hasta 2016. Recientemente ha finalizado una puesta en escena de El anillo en el Theater Basel. A lo largo de sus 12 años encabezando la Sinfónica de Tokio, ha fomentado la trilogía Mozart/Da Ponte, Salomé, Elektra, El caballero de la rosa y Gurrelieder de Schönberg. De sus trabajos más actuales sobresale la creación de Saint François de Assise de Messiaen bajo la dirección de Adel Abdessemed en Ginebra. En estos momentos se encuentra recorriendo Asia con la OSR.
La disposición de Nott se asemeja a la del conductor que evita presumir de su mando. “Nuestro trabajo como líderes, en este caso como directores, es recordar que solo puedes usar la mitad de tu cerebro en el cómo, el resto del cerebro es para el por qué”. “Lo más maravilloso es –añade– que si tienes una idea que es contagiosa y la sugieres a alguien más, y ellos te la devuelven como si fuera su propia idea y se sienten cómodos con ella, entonces comienzas a construir un equipo que va en una dirección, porque no todos pueden tener una visión general”.
De joven, le apasionaba interpretar chanson francesa. Y su anhelo habría sido ser un vocalista italiano. No sentía tanto interés por la música alemana. Aunque en las décadas recientes ha realizado bastante repertorio alemán, “lo cual es fantástico, dado que somos la primera casa que tocó Parsifal fuera de Bayreuth avanzándonos a la medianoche”, relata acerca del logro del Liceu de 1913.
Maestro de reiki
Durante su estancia en Japón, Jonathan Nott padeció una neumonía y alguien le sugirió probar el reiki, la técnica alternativa fundada en 1922 por el budista Mikao Usu que se basa en colocar las manos para proyectar energía humana. De ese modo percibió el elevado nivel de calor que sus propias extremidades lograban generar. “Sólo lo practico sobre mí mismo, no sobre otras personas”. “Con los años he llegado a entender -admite- que la verdadera grandeza en la dirección musical radica simplemente en la formación y reformulación de una energía humana inexorable, en flujo constante, creada por los músicos y cantantes, y transmitida y reflejada por el oyente mediante esta forma tan fundamental y maravillosa de comunicación no verbal que llamamos ´no llamamos ´. Propósito, y también el nuestro”.
“Uso la música como prueba de que existe otro mundo. Llámalo cielo si quieres, llámalo otra dimensión Pero este mundo es de donde creo que venimos y este otro mundo no tiene gravedad. Para mí no quiero que la música tenga gravedad que me tire hacia abajo. Hay directores que esto no les hace sentir seguros y en control. Es otro tipo de gusto musical. A mí no me gusta que esté pegada al suelo. Yo a los cuatro años quería cantar porque sentía que podía volar con la música. No había gravedad. Así que me gusta la música que siempre se mueve.”, apunta.
No obstante, ¿qué programas pretende desarrollar este intérprete cuya agudeza mental es celebrada por el Liceu y “una intensidad expresiva que conjuga rigor analítico e impulso poético”? “Me gustaría hacer algo de Puccini que no haya hecho antes, como Manon o La fanciulla del West. Y me gustaría encontrar un enfoque nuevo: hemos hablando de hacer algo de La Fura dels Baus, porque recuerdo esa experiencia maravillosa con su Parsifal en Colonia, con proyecciones de coches de carrera en la que hay un accidente y asumes que alguien ha muerto. Con este color de los años 50, 60 y a este momento muy rápido, y luego esta muerte, con esta música lenta. Nunca habría imaginado algo así. Y también hay que ver qué podemos hacer de música contemporánea”.
Nott ha residido en Lucerna durante 27 años. A raíz del Brexit, se quedó sin la posibilidad de sufragar en ningún lugar. En la actualidad, planea transcurrir una temporada en Barcelona.
Nott ha residido en Lucerna durante 27 años. Según comenta, el Brexit le privó de la posibilidad de votar en cualquier lugar. No obstante, manifiesta su firme propósito de permanecer temporadas en Barcelona. Como mínimo, estará las siete semanas requeridas por cada ópera representada que encabece, las cuales serán dos por acuerdo contractual y posiblemente tres en ciertas ocasiones. Asimismo, se encargará de dirigir dos de las cuatro funciones sinfónicas de la Orquestra, que desde este momento dispondrán de una suscripción.
“Estaré desde el primer al último ensayo –confirmó–, lo que significa que necesito un piso en Barcelona, que me dé tiempo también para aprender catalán. Además, mi hija de 17 años está emocionada con venir aquí. Mi intención es dedicar la siguiente parte de mi vida a este lugar en el mundo”. Y además, cuando lo conviden a algún certamen, deseará trasladar, comenta, la Orquestra del Liceu con él.