
El hablar de Campos y de cada rincón
En los años ochenta, en quinto de Filología Catalana de la Universitat de Barcelona, se impartía la asignatura de dialectología. La impartía el doctor Veny, que, a pesar de los años de vida barcelonesa, no había perdido ningún matiz de su hablar de Campos, su población mallorquina natal. Firme defensor de todos los acentos del catalán, con su trabajo constante y discreto ha conseguido que muchos hablantes hayan entendido cómo funciona eso de los dialectos.
De hecho, el libro Els parlars catalans (1978), que bebía de aquellas clases magistrales en todos los sentidos de la palabra, supuso un antes y un después en la investigación dialectológica, y sigue siendo el referente para entender la complejidad de las variantes.
También he dicho que el doctor Veny es un “firme defensor” de la variedad, porque, bajo una apariencia educada y unas formas amables y elegantes, se ha mantenido fiel a sus ideas y al modo de entender una lengua tan rica. A pesar de su edad avanzada, sigue mostrando esta firmeza en el Institut d’ Estudis Catalans, donde no falla en ninguna de las reuniones de la Secció Filològica ni en las de la Comisión de Lexicografía, donde coincidimos telemáticamente cada dos o tres semanas.
Por el compromiso con el IEC, no puedo revelar detalles, pero sí me atrevo a decir que esta firmeza también la aplica a proponer nuevas incorporaciones al diccionario normativo, así como a añadir variantes dialectales e incluso modificaciones de grafías, para conseguir un resultado final más científico. Con uñas y dientes, pero amable y dulcemente, se hace escuchar y respetar, hasta que consigue su objetivo. Es un lujo oír sus argumentaciones.
Ahora culmina el atlas lingüístico, el trabajo de toda una vida, junto con la catedrática Lídia Pons. Es una obra única, que responde a una realidad única, la de la diversidad dialectal de la lengua catalana. Huelga decir que investigadores como él hacen aún mayor la lengua de Ramon Llull, desde un modesto hablar de Campos.
