Cultura

La mala reputación de la “señora de la tristeza”

NOVELA

Anita Brookner ganó el Premio Booker pero su imagen se confundió con las protagonistas de sus novelas, mujeres serias y solitarias. Leerla es un placer

La escritora británica Anita Brookner 

La escritora británica Anita Brookner 

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La “señora de la tristeza”, como fue apodada en su momento la escritora Anita Brookner (Londres, 1928-2016), recibió una inesperada alegría cuando contra todo pronóstico obtuvo el premio Booker en 1984 por Hotel du Lac; ese año se esperaba que ganara El imperio del sol de J.G. Ballard, pero en su lugar se coló una de las habituales protagonistas de las novelas de Brookner, una mujer triste, propietaria de una vida solitaria, seria y previsible, y sin embargo capaz de una decisión que ella misma calificaría de “inmadura”, sorprendiéndonos a todos, empezando por ella misma. Hablamos de la protagonista de la novela, pero la descripción se podría aplicar a la autora, salvo por ese acto de “inmadurez”, una condición que Brookner evitó toda su vida.

Hay mucho de autobiografía en Hotel du Lac , como lo hay en las protagonistas de todos sus libros. Edith Hope es una escritora de novelas románticas que, debido a un “desafortunado tropiezo”, una errónea decisión sentimental, se ve impelida por sus amigos a abandonar su casa de Londres para, durante un pequeño exilio, reflexionar, recuperar su personalidad y pedir disculpas “como Dios manda”: “me tenían por una persona discreta y quienes creían conocerme coincidían en que me convenía seguir así”.

El lugar designado (por otros) para su redención social es un hotel junto a un lago en una localidad suiza, un hotel austero e intachable, “que manifestaba un orgullo perverso en su misma falta de encantos”. El servicio es impecable, igual que el aburrimiento, propiciado por el clima, es el final de la temporada, la lluvia y la niebla ocultan unas montañas hasta hace solo unas semanas de impresionante vista. Un escenario que contribuye a una atmósfera de grisura, una intuye que plenamente buscada, que hace juego con los protagonistas.

Como muchas de las protagonistas de sus novelas, Anita Brookner no se casó nunca, por una sencilla razón: “nunca quise que me controlaran ni tener que renunciar a nada”

La galería de personajes y las relaciones que se establecen entre ellos permiten a la autora explorar la identidad femenina, la represión de sus sentimientos, el conformismo que convierte a una mujer pero no a un hombre en una persona “intachable”, el matrimonio. Y la posibilidad de salir corriendo en dirección contraria. Anita Brooker, hija de inmigrantes judíos polacos, vulnerables en su desarraigo, tuvo que hacerse cargo de ellos.

 Quizás el momento más emocionante de su vida transcurriera sin que fuera consciente de ello: Anthony Blunt, el profesor que la convenció para dedicarse a la historia del arte, resultó ser un espía a favor de los soviéticos; casi una metáfora, algo que podría haberle sucedido a cualquiera de sus protagonistas, siempre mujeres, en opinión de la crítica del momento, “enervadas y abandonadas”. O quizás la hemos juzgado mal, una se queda con la sensación de que ella misma es muy diferente a lo que se ha establecido: hay en Hotel du Lac una profundidad afilada en el fondo y una exquisitez en la forma inusuales.

Puede que fuera leída en función de su supuesta personalidad; ella misma explicaba en sus inicios que “si yo fuera feliz, estuviera casada y con seis hijos, no estaría escribiendo”, pero años más tarde, en una entrevista en The Paris Review, reconocía haber cambiado: “Ahora escribo porque lo disfruto”. Había cambiado, era una “solterona”, pero una que no era infeliz ni se sentía sola. 

Una elección propia, a la que también se enfrentan sus personajes; ella misma recibió proposiciones de matrimonio, que rechazó: “posiblemente no haya conocido a nadie a quien confiarle mi vida. Nunca quise que me controlaran ni tener que renunciar a nada”. Sus ensayos de arte, de gran popularidad, nos hablan de esta tranquila conformidad. Poco que ver con su imagen pública.

Anita Brookner publicó su primera novela a los 53 años, desde entonces cada año, más o menos, producía una. En nuestro país se han publicado un buen número de ellas, como Hotel du Lac, que apareció en Tusquets en 1987 y ahora ha reeditado Libros del Asteroide. No tuvo hijos, pero la literatura le construyó una vida, y le proporcionó un cierto sentido del humor: decía no ser popular porque “mis novelas son tristes y sombrías y recibo críticas, pero solo escribo ficción. No fabrico municiones, así que es aceptable”.

Anita Brookner Hotel du Lac Trad. Catalina Martínez Muñoz Libros del Asteroide 200 páginas 18 euros

Isabel Gómez Melenchón

Isabel Gómez Melenchón

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