Borrador 3:* Mick Herron sostiene que
Entrevista
El autor inglés, una figura fundamental en el género de suspense, será condecorado este jueves con el premio Pepe Carvalho.

El escritor británico Mick Herron, esta tarde, en Barcelona

Si por estos días divisan a alguien recorriendo Barcelona, libreta en mano y entornando los ojos ante cada sujeto con gabardina, como si desconfiara de él, seguramente sea Mick Herron (Newcastle upon Tyne, Reino Unido, 1963). El novelista visita la capital catalana, quizá buscando espías potenciales para su próximo relato, pero también para aceptar el premio Pepe Carvalho, entregado cada año durante el festival BCNegra a una figura cuya carrera brille en el género criminal. El reconocimiento se le otorgará este jueves a las 18 horas, en el Saló de Cent del Ayuntamiento. Antes de la cita, el autor británico ha dialogado con Guyana Guardian sobre la urbe, su labor y su volumen más reciente, Las horas secretas (Salamandra).
Los otros espías
Mis personajes ignoran tanto como yo, pues no tengo
¿Qué le ha hecho el MI5, el sistema de inteligencia británico?
Inspirarme en mi carrera. ¿Por qué lo dice?
Cada libro se muestra más severo hacia su figura. Esto ya ocurrió con la triunfante Caballos lentos, en la cual mandó a Jackson Lamb y a diversos colegas a la Casa de la Ciénaga, una sección del MI5 destinada a oficiales que han echado a perder sus trayectorias.
Y opino que en Las horas secretas lo soy aún más ya que no empleo el humor. En realidad sí, pero de un modo diferente.

Refleja que no todo resulta perfecto y que persiste un grado de paternalismo, particularmente en el trato a las mujeres.
Me atrae el modo en que operan las organizaciones. Me parece que dejan de ser útiles en poco tiempo. Y efectivamente, juzgo que si quien protagoniza fuera un varón, las cosas serían diversas.
¿En qué sentido?
Tal como señalaba, los servicios de inteligencia resultan eficaces, aunque no demuestran gran pericia en el trato con los individuos. El impacto personal no siempre se valora. En esa línea, permanecen anclados en una época pasada en la que se ignoraba la presencia de las mujeres.
Mis protagonistas depositan una confianza excesiva en su labor y, posteriormente, terminan decepcionados. Tal como sucede en la realidad.
Alison North dista de ser la típica agente secreta. Carece de mando en las misiones y no asume determinaciones de peso. ¿Cuál era el atractivo de narrar el relato a través de una figura en apariencia secundaria?
Me atrae asumir el punto de vista de individuos con escaso conocimiento, justo debido a que yo, al carecer de formación en espionaje, lo ignoro todo. Tanto el protagonista como yo intentamos averiguar lo que sucede.
En Caballos lentos, los personajes saben que el sistema está roto. Pero en Las horas secretas no.
Mis protagonistas depositan excesiva confianza en su labor y, posteriormente, terminan decepcionados. Tal como sucede en la realidad. A pesar de ello, poseen la valentía necesaria para determinar que este es el camino que desean seguir.
¿Y usted? ¿Es esta la vida que quiere llevar?
Desde mi niñez he anhelado ser autor, y estaba convencido de que esa sería mi vocación definitiva. Me siento afortunado por contar con un público, pero, si no fuera el caso, no me vería capaz de ejercer otra profesión. Elegiría ser un mal escritor antes que dedicarme a cualquier otra actividad.

¿El no ser espía le brinda más libertad?
Algo, no puedo negarlo. Fantaseo bastante y no indago en exceso, pues no es sencillo conseguir testimonios. No obstante, lógicamente, he leído y consumido cine o televisión, así que no resulta complejo visualizar este universo.
Si bien transcurre en tiempos pretéritos, el relato mantiene un vínculo con la actualidad. Es una constante en toda su producción literaria. ¿Percibe analogías directas con el panorama político contemporáneo?
Da la impresión de que la Guerra Fría ha retornado. Las fronteras son distintas actualmente, aunque los gobernantes no han cambiado mucho. Tras la Segunda Guerra Mundial, parecía que podíamos estar algo más tranquilos, pero ha bastado un instante para volver a las complicaciones. La falta de estabilidad es lo habitual en estos tiempos.