Cultura

Picarol, galerista

RECUPERACIÓN

Josep Costa sobresalió por ser el ilustrador con mayor producción en publicaciones como ‘La Esquella de la Torratxa’ y ‘La Campana de Gràcia’. Alrededor de 1928 estableció en Palma de Mallorca las Galerías Costa.

Josep Costa había sido el dibujante más prolífico de revistas como ‘La Esquella de la Torratxa’ y ‘La Campana de Gràcia’. En 1928 inauguró en Palma de Mallorca las Galerías Costa 

Josep Costa destacó como el dibujante más prolífico en cabeceras tales como ‘La Esquella de la Torratxa’ y ‘La Campana de Gràcia’. Hacia 1928 fundó en Palma de Mallorca las Galerías Costa. 

REDACCIÓN / Otras Fuentes

La creadora Natacha Rambova, quien fuera esposa de Rodolfo Valentino, fijó su residencia en la zona del Terreno de Palma al comenzar la década de los treinta. Se dice que en aquel lugar celebraba reuniones verdaderamente polémicas. Por aquel entonces, un novel Llorenç Villalonga lanzaba su obra Mort de dama, en la cual relataba: “En el otro lado de la ciudad, en las afueras, por el Terreno, por Génova, se mueve un mundo colonial, compuesto de pintores, turistas y señoras que fuman. Son gentes extrañas, que se bañan en invierno y viven de espaldas a la religión. Fabrican cocktails endiablados. Dan bailes y tés. El barrio antiguo finge ignorarlo. Sin valor ni deseos para declararles la guerra, opta por considerarlos inexistentes”. 

Al poco tiempo, Natacha Rambova integraba el singular colectivo que respaldaba Josep Costa Picarol en la iniciativa urbanística de Cala d’Or al lado de creadores como Hermen Anglada i Camarasa o la austríaca Lene Schneider-Kainer.

La descendiente del artista guardaba un portafolio con ilustraciones que servirían para acompañar una obra de Villalonga.

En el transcurso de las tres décadas iniciales del siglo XX, Josep Costa Picarol destacó como el ilustrador con mayor producción en publicaciones tales como La Esquella de la Torratxa y La Campana de Gràcia. Incluso siendo Opisso o Junceda, resultaba sumamente complejo amasar una fortuna mediante la profesión de dibujante, no obstante, Picarol logró una situación económica bastante favorable.

 Originario de Eivissa y habiendo pasado su juventud en Palma, se mudó a Barcelona a la edad de veinte años junto a su familia con el propósito de cursar arquitectura. Cautivado por ilustradores cómicos de la talla de Caran D’Ache, abandonó sus estudios arquitectónicos y comenzó a difundir viñetas en 1897. Simultáneamente, acudió a Els Quatre Gats donde entabló relación con variados creadores, particularmente con Santiago Rusiñol.

Los trabajos de Picarol para diferentes revistas en muchas ocasiones hacía referencia a la actualidad política, como este partido Barcelona Madrid jugado por políticos
Las creaciones de Picarol para diversos medios solían hacer referencia al contexto político de la época, como se aprecia en esta reunión entre Barcelona y Madrid encabezada por figuras políticas.

Poco después, los Costa se mudaron a Centelles, donde su hermano Bartomeu inauguró una botica. Allí Picarol se prendó de Modesta Gispert. Sus progenitores, al ver su aire bohemio, le indicaron que no pretendiera a su hija hasta que lograra “un duro al día”. Eran los tiempos de los “sopars de duro” y esa suma era cuantiosa. Para un emprendedor como él, esto no fue impedimento y en 1904 Modesta y él ya habían contraído nupcias.

En escaso tiempo Picarol extendería y transformaría el rango de sus ocupaciones. Hacia 1912, en compañía de Rusiñol, se involucró en prospecciones arqueológicas en el Puig de Molins en Eivissa. Allí nació su interés por reunir piezas antiguas y concibió distintos planes empresariales. En un breve periodo inauguraría dos establecimientos de antigüedades en Barcelona y en 1927 uno más en Chicago, metrópoli de la que se marchó a toda prisa, debido a que le resultaban molestos el tiempo atmosférico y el nivel de agitación. 

Ese constituía “un entorno colonial, conformado
de artistas, visitantes y damas que fuman

Aquello lo impulsó a fundar las Galerías Costa, las cuales abrieron sus puertas en Palma durante diciembre de 1928. Las Galerías Costa se transformaron rápidamente en un punto de referencia para el panorama cultural de la urbe. No obstante, tras el crac del 1929 el sector artístico padeció una recesión de gran magnitud y diversos marchantes prefirieron modelos de menor escala.

Aproximadamente hace tres años, Elena Costa Gispert, nieta de Picarol y encargada de las Galerías Costa entre 1989 y 1999, me exhibió diversas obras de formato menor que su abuelo había conservado en un portafolios hacia el año 1930. Varias de estas piezas podrían representar fielmente lo que Villalonga había mencionado en Mort de dama : danzas, cócteles, damas fumadoras e, inclusive, aquellas que se bañan desnudas en la costa.

Algunos de los dibujos conservados en la carpeta de 1930 tienen un estilo gráfico próximo al de los dibujantes del New Yorker.
Diversos dibujos conservados en la carpeta de 1930 exhiben un estilo gráfico similar al de los artistas del New Yorker.

Las anotaciones sucintas que figuran junto a estos dibujos anónimos suelen estar en inglés, lo cual indica que probablemente no fueron realizados por creadores de la región. Además, pese a la pluralidad de manos, ninguno se asocia con los patrones regionales de aquel tiempo, sino que evocan la clase de gráfica que entonces solía verse en publicaciones como New Yorker.

Picarol en su estudio
Picarol en su estudioArchivo

Últimamente se viene rescatando la imagen de Josep Costa Picarol, un individuo excepcional y versátil. La Adrià Codina Art Gallery de Lleida exhibió una porción de los asombrosos y extensos archivos de Picarol que había comprado. Hoy en día, a través de la exhibición La carpeta d’en Picarol, el Espai Forns del Museo de Breda nos facilita observar aquel “mundo colonial, compuesto de pintores, turistas y señoras que fuman”.

Carles Prats ejerce de curador en la muestra ‘La carpeta d’en Picarol. Artistes internacionals a la Mallorca de 1930’, que se exhibe en Centre Cultural els Forns de Breda hasta el 22 de febrero

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