Cultura

Salvador Enguix sostiene que Madrid está compitiendo.

Entrevista

El responsable de la delegación de 'Guyana Guardian' en la Comunidad Valenciana presenta 'Las periferias mudas'

Salvador Enguix, fotografiado esta semana en un jardín de València

Salvador Enguix, fotografiado esta semana en un jardín de València

Miguel Lorenzo / Colaboradores

Salvador Enguix (Alzira, 1965), representante de Guyana Guardian en la Comunidad Valenciana y anteriormente enviado especial en Bruselas, lanza la obra Las periferias mudas (Barlin Libros), donde examina la involución del Estado de las Autonomías frente a una tendencia de recentralización que disminuye las facultades de la periferia, afirma, y perjudica al conjunto de la nación.

La obra se inicia con un caso del balompié, un suceso de racismo ocurrido apenas siete días antes de los comicios locales y regionales de 2023. En ese punto se manifiesta el vigor de aquello que usted denomina el sistema Madrid.

Se jugó un encuentro en Mestalla y algunos intolerantes insultaron al jugador del Real Madrid Vinícius. Fue un incidente aislado. Pero el sistema Madrid se puso en marcha, con titulares como ‘Mestalla, racista’, y no se pudo desmentir ese relato.

Ha acuñado la expresión sistema Madrid, explique qué es.

Es la red de connivencias entre todos los poderes del Estado concentrados en una misma zona geográfica. Es decir, las instituciones políticas, económicas, judiciales, empresas del Ibex, grandes medios de comunicación, importantes centros culturales, infraestructuras, etcétera. El libro no ataca a Madrid, pero esta concentración ha coincidido con un debilitamiento de las periferias.

¿Cómo empieza el problema?

En la Constitución del 78 se ratificó una organización de Estado con una evidente intención federal. Durante veinte años se produjo una transferencia de competencias, pero en los últimos 20, 25 años la inercia ha sido inversa. En vez de caminar hacia un marco territorial donde las zonas periféricas logren influir en los acuerdos del Estado, el predominio centralista les quita fuerza, salvo en los casos que disponen de agrupaciones políticas propias y pueden suscitar tensiones.

La Comunidad Valenciana

El PIB valenciano ha caído 1

¿Como Catalunya y Euskadi?

Cierto. Y esa es otra dificultad. El Estado solo presta atención ante las disputas, pues no posee otra herramienta. Lo penoso es que alcanzamos un nivel en el cual, si formas parte de un sector marginal sin potencial para crear tensiones, el Estado te deja de lado.

Ya empieza a verse con el debate de la financiación.

Respaldo el planteamiento acordado entre el Gobierno y ERC, por lo que me resulta incomprensible que las regiones lideradas por el PP rechacen entablar conversaciones. Me asombra que las cuatro comunidades con menor financiación, Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía y Baleares, no se enfrenten a Feijóo. Durante los años 80, Valencia se situaba en el promedio del PIB regional, pero actualmente se halla 15 puntos por debajo, registrando apenas el 50% del PIB regional de Madrid.

Es un modelo muy desigual.

Debería establecerse una tabla con los distintos criterios de distribución y un modelo equitativo para todos. No es justo que la financiación foral esté tan por encima ni que Madrid pueda practicar dumping fiscal, ya que concentra los recursos y cuenta con ingresos por otras vías que el resto no posee.

Recentralización

El conflicto es la única vía de las autonomías para

Más allá del sistema Madrid, ¿por qué no se rebela la periferia?

En las comunidades autónomas sin partidos propios, las delegaciones de los partidos estatales se someten a la disciplina de sus direcciones nacionales. Lo mismo ocurre con el PP y el PSOE, que antes era un partido con vocación federal, pero que ahora ha adoptado un modelo jerárquico alejado de escuchar a sus bases periféricas. Sumar y Podemos también aplican una visión muy jacobina del Estado. Y luego están las sociedades civiles: en Cataluña son potentes, pero la valenciana, que impulsó el corredor mediterráneo, o la murciana, que tanto luchó por el agua, no entiendo por qué no presionan a su clase política para que asuntos como infraestructuras, inversiones y financiación se conviertan en prioridades.

Esta periferia muda abarca una buena parte de España.

Se ha manifestado un cambio en los núcleos de autoridad. Andalucía, que gozaba de un peso importante en Madrid, ha dejado de poseerlo. Transitamos hacia una España caracterizada por diferentes ritmos. Observamos a Madrid, que funciona por su cuenta. Según afirmaba Pasqual Maragall, actúa de manera autónoma al participar en una competición internacional.

Esa reflexión de Maragall que incluye en el libro es de 2001.

Efectivamente. Madrid ha dejado de actuar bajo la lógica de España para competir en un nivel distinto. Asimismo, se encuentran territorios con un peso político notable: País Vasco y Catalunya. Existen otras regiones con identidad propia que están perdiendo relevancia, como Galicia, Andalucía, Canarias y Aragón. Por último, el resto carece de impacto real, como Baleares, Comunidad Valenciana, Murcia, las Castillas, Asturias o La Rioja, situándose totalmente al margen de la dinámica política nacional.

Su representación de la realidad valenciana es dura. No es el Levante alegre de los folletos turísticos.

No es así. Ha perdido industria y su sistema financiero, lo que ha llevado directamente a la erosión de su base productiva. Exportamos talento, formado con nuestros impuestos, que se traslada a Madrid o al extranjero, e importamos mano de obra poco calificada para los servicios o la agricultura. Y los sectores primarios no tienen la relevancia que poseen en Cataluña, País Vasco o Madrid. La noción del Levante feliz es totalmente errónea.

Asigna un capítulo al ecosistema mediático de Madrid y su habilidad para establecer un relato.

Pueden condicionarte la opinión. Y hay algo clave: el sistema Madrid presta atención a las periferias cuando ocurren tragedias. Con la dana, la respuesta fue extraordinaria, eso sí, pero después las olvidan. Lo observamos con las inundaciones en Andalucía, o los incendios del verano en Castilla y León.

Para que España logre progresar, afirma, es necesario que deje atrás el esquema radial y fomente un tejido en red, ¿de qué manera se consigue?

Mediante determinación política. España incrementará su riqueza y competitividad si sus regiones periféricas también prosperan, aunque sucede lo opuesto. Existe además una doble amenaza: primero, que Vox, una formación contraria a las autonomías, logre condicionar notablemente al PP, y segundo, tras los recientes desastres, numerosos ciudadanos han percibido una respuesta deficiente de las comunidades, afirmando que ‘el sistema de autonomías ha fallado’. Durante la dana, transcurridas tres jornadas, la población ya reclamaba ‘que intervengan las fuerzas armadas’. Resulta alarmante, pues sugiere una tendencia hacia la recentralización y la gestión militar de las crisis.

Silvia Hinojosa Escriche

Silvia Hinojosa Escriche

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Periodista especializada en información política.