Cultura

“No es solo solidaridad, es parentesco”: el Macba escucha las canciones de la prisión palestina

Arte contemporáneo

Basel Abbas y Ruanne Abou-Rahme presentan ‘Prisioneros del amor. Hasta el sol de la libertad’, una instalación inmersiva que convierte el canto y la escritura carcelaria en archivo y experiencia sensorial

Vistas de la exposición de Basel Abbas y Ruanne Abou-Rahme: ‘Prisioneros del amor. Hasta el sol de la libertad’ 

Vistas de la exposición de Basel Abbas y Ruanne Abou-Rahme: ‘Prisioneros del amor. Hasta el sol de la libertad’ 

INES BAUCELLS / MACBA

“Usamos las canciones y los escritos de los presos no solo para entender la condición de la prisión, sino para pensar Palestina misma como condición de encierro”. La frase pronunciada por la artista Ruanne Abou-Rahme condensa el núcleo de ‘Prisioneros del amor. Hasta el sol de la libertad’, la exposición que el Macba dedica al dúo que forma junto a Basel Abbas y que podrá visitarse desde hoy, 13 de febrero, hasta el 28 de septiembre.

Es la primera muestra de ambos artistas en España y se articula en torno a una nueva instalación audiovisual multicanal, de una hora de duración, concebida específicamente para el museo y destinada a entrar en su colección. Pero reducirla a su formato sería quedarse en la superficie. La obra funciona como un dispositivo de escucha: entrelaza testimonios de presos palestinos, textos literarios y revolucionarios, y una composición sonora que se expande por las salas hasta atravesar el cuerpo del espectador. 

Durante la presentación del proyecto, la directora del museo, Elvira Dyangani Ose, situó la exposición en continuidad con la línea crítica del centro: prácticas que miran el presente desde una profundidad histórica y que no eluden la violencia ni la vulneración de derechos. Subrayó, sin embargo, un matiz decisivo en la práctica del dúo: “la importancia que conceden al amor, a la alegría y a la imaginación colectiva incluso en condiciones extremas”.

La canción como archivo

El título dialoga con 'Prisoners of Love' de Jean Genet, pero Abbas y Abou-Rahme decidieron ampliarlo para enfocarse en una tradición palestina de resistencia. “Es una historia de amor a la tierra y a la comunidad”, explicaron, “pero también de desgarro y de anhelo”. En un territorio cada vez más colonizado, el amor no aparece como refugio íntimo sino como fuerza, a veces dolorosa.

La exposición no se limita a ilustrar el encierro. Indaga en lo que los artistas llaman la colonización del espíritu: un proceso que afecta al cuerpo, al lenguaje y a la memoria. De ahí el peso otorgado a la escritura. Ante la prohibición de papel y lápiz, algunos presos escribían mentalmente, memorizaban poemas completos o dibujaban en su mente a partir de las baldosas del suelo. La creación como negativa a quebrarse.

Para Hiuwai Chu, comisaria de la muestra, el montaje gira en torno a una idea principal: habitar “lo negativo”. La negación y la restricción como lugar desde el que generar posibilidad. En el espacio expositivo, esa tesis se traduce en imágenes que se filtran sobre telas translúcidas, en paneles que construyen un recorrido casi laberíntico y en un sonido que “sangra” de una sala a otra, conectando piezas realizadas en distintos momentos. La instalación central dialoga así con obras anteriores como 'Collapse' (2009) y con las series 'Screenshots' y 'Desktop Performances', donde el escritorio del ordenador se convierte en escenario y método de trabajo al hacer visible el proceso de investigación y la circulación digital de imágenes y archivos.

Vista de la instalación con imágenes impresas sobre telas translúcidas 
Vista de la instalación con imágenes impresas sobre telas translúcidas INES BAUCELLS / MACBA

El sonido, insistieron los artistas, no es un mero acompañamiento. Es el elemento que une temporalidades y que responde a lo que denominaron “la llamada”: una apelación política que atraviesa generaciones. En 'Collapse' ya reflexionaban sobre el riesgo de que la experiencia palestina quedara aislada, desconectada de otras luchas globales. Esa preocupación reaparece ahora, en un contexto que describieron sin rodeos como genocidio.

Trabajar en este proyecto durante los últimos años no ha sido un proceso neutro. Abbas y Abou-Rahme llevaban cerca de cinco años intentando conseguir apoyo institucional para la obra mientras que la censura y las dificultades de financiación han sido constantes. “Es importante que existan instituciones que respalden este tipo de trabajos”, señalaron. Para ellos, la cultura no es un gesto decorativo sino parte de un proyecto de liberación. “El genocidio ha mostrado hasta qué punto imagen, sonido y texto importan: existe una voluntad de borrarlos”.

El dúo pone el foco en Barcelona. Lo que encontraron aquí, dicen, va más allá de la solidaridad. “No se trata solo de solidaridad, sino de parentesco”. Con ese término 'kinship' se refieren a una forma de comunidad que no exige homogeneidad, que permite resistir juntos sin diluir las diferencias. Palestina, aseguran, no es un caso aislado sino una expresión de un sistema global de desposesión que resuena en otros territorios.

La pieza central, coproducida con Nottingham Contemporary, el Bell/Brown Arts Institute y el Kunstinstituut Melly, pasará a formar parte de la Colección Macba, reforzando el vínculo entre producción y colección que el museo reivindica como apoyo a procesos de larga trayectoria.

Al final del recorrido, lo que queda no es solo una denuncia, sino una pregunta incómoda: ¿qué significa estar preso cuando el encierro excede los muros físicos? Abbas y Abou-Rahme no ofrecen respuestas simples. Proponen escuchar. Escuchar las voces que se niegan a desaparecer y asumir que, en determinados contextos, el amor puede ser una forma de insurrección.