Cultura

Ocho personajes para Joel Joan

Estreno teatral

El actor interpreta ‘Vània’ en la versión de Simon Stephens, dirigido por Nelson Valente

Versió en català, aquí

Nelson Valente toma en brazos a Joel Joan ante el cartel de 'Vània' del teatro Romea 

Nelson Valente toma en brazos a Joel Joan ante el cartel de 'Vània' del teatro Romea 

Alejandro García / EFE

El dramaturgo británico Simon Stephens esencializó y adaptó la obra de Chéjov Tío Vania, para el actor Andrew Scott y el director Sam Yates. Fue cuando hicieron una primera lectura que se percataron de que la obra despegaba cuando un solo actor interpretaba a los ocho personajes de Vània, en esta versión “deconstruida y esferificada, como si fuera Ferran Adrià”, explica Joel Joan.

El actor aceptó el reto que le lanzó el teatro Romea, de manera que la coproduce con Arriska, y propuso a Nelson Valente como director. “Pensé en él porque no habíamos trabajado nunca juntos y tenía muchas ganas –explica–. Nos respetamos mutuamente y se nota que no es catalán, que es argentino: hay más sentido del humor que en muchos directores de aquí. Y eso es especialmente necesario en obras como las de Chéjov”. Porque este Vània sigue siendo Chéjov en estado puro.

“Los interpreto pensando cómo seré yo de viejo o potenciando mi parte femenina”, señala el actor

Valente, en un buen catalán, gracias a que actor y director han hecho de pareja lingüística, detalla: “La obra es una reducción del texto de Chéjov, que situó la obra en Irlanda, y Joan Sellent la ha adaptado a la Catalunya actual, con nombres y lugares de aquí, pero de un modo muy sutil. Stephens nos dijo que cuanta menos distancia haya de tiempo y de espacio entre la obra y el espectador, mejor”.

“Pero no sabíamos cómo lo haríamos, porque ahora dice que salen dos personajes y que entran tres –confiesa el actor–. Lo que propone el autor es un experimento teatral, donde pasa de todo, reír y emocionarse. Si el teatro siempre es mentira, aquí es una hipermentira. En la primera lectura no entendí nada. El autor ha seleccionado las réplicas fundamentales y eso eleva aún más el texto. Cada frase es una idea y por eso me ha costado más memorizarlo”.

Ni el actor ni el director quisieron ver la versión que se estrenó en el 2023 con Andrew Scott. “Eso te corta la imaginación y te contamina –continúa Joel­ ­Joan–. Ahora bien, ¿cómo lo haces para que el público lo entienda? Cambio un poco la voz, pero sin caer en una cosa exagerada, imitada o estereotipada. Cada personaje tiene que tener mi verdad, sin máscaras. Con Nelson decíamos que los personajes se tienen que definir por sus anhelos y por sus dramas, que son ocho. Si fuéramos demasiado explícitos, dejaría de ser inteligente y sería como insultar al público. Lo hacemos para que el espectador entienda la obra y, así, quizá llegará a emocionarse. E interpreto a cada uno de los ocho pensando cómo seré yo cuando sea viejo o potenciando mi parte femenina”.

“El vestuario es virtual y la gestualidad es mínima, con algún objeto para dar un código al espectador y que entienda quién está hablando en cada momento –añade el actor–. Me paso la obra mirando el vacío, pero yo tengo todos los personajes colocados y los veo. La obra solo es posible con la implicación del público”.

La sintonía entre actor y director se hace manifiesta cuando se explican. Valente apunta: “Uno no siempre tiene la posibilidad de hacer un Chéjov y uno no siempre tiene la posibilidad de trabajar con Joel. Ha habido mucha complicidad para hacer este reto y él ha sido muy generoso proponiendo cosas, que hemos ido seleccionando”. Y Joel Joan concluye: “El monólogo final de Sonia es casi como un padrenuestro, una declaración de vida desde la admisión de la frustración: nunca seremos lo que querríamos ser”.

Periodista de Cultura y responsable de los manuales de estilo de las versiones en español y catalán del rotativo. Docente adjunto en la UPF e integrante de la Secció Filològica del IEC.