West-Eastern Diwan Orchestra: ¿Qué decir? (★★✩✩✩)
Crítica de música clásica
La sala se llenó de público para homenajear al gran maestro a sabiendas de que el resultado sería mediocre

Zubin Metha, durante el recital de la West-Eastern Diwan Orchestra en el Palau de la Música

West-Eastern Diwan Orchestra
★★✩✩✩
Lugar y fecha: Palau de la Música Catalana (18-II-2026)
West-Eastern Divan Orchestra
Director: Zubin Metha
Poco aporta la crítica musical -strictu sensu- en relación a este concierto homenaje al estupendo director que fue Zubin Mehta. No es fácil entender el objetivo de este acto en el que coinciden elementos contradictorios. Una sala llena de público con el mejor ánimo de homenajear al gran maestro, a sabiendas de que el resultado musical sería el que fue, altamente mediocre. ¿Valorar la paz y la comprensión al presentar esta orquesta árabe-israelí frente a la atrocidades cometidas en Gaza por un ejército a órdenes de un criminal y sordo primer ministro? Esto lo ha dejado claro aquí el buen trabajo de Maricel Chavarria. ¿Dar al maestro la posibilidad de acompañar desde el podio estas magníficas sinfonías de Beethoven y Schubert? Porque, quienes saben de la capacidad de Mehta, no se le reconoce con estos resultados. ¿Para qué exponer pues a una persona lamentablemente doliente a dos horas de concierto? En plan homenaje hubiese bastado con la obertura Leonora que abrió el programa. ¿Había un objetivo comercial detrás de esta gira; uno más humanitario, o ambos a la vez?
Esta es una orquesta a la que difícilmente se puede pedir homogeneidad de sonido, salvo con un largo trabajo previo que no parece el caso. En los desajuste iniciales brillaron los vientos en afinación. Por momentos me recordaba a la orquesta del conservatorio en las clases de dirección, versión pedagógica; tempo lento, claridad expositiva. Aunque en realidad es ya una orquesta de profesionales, algunos con muy buena calidad: concertino, solistas de maderas, y sobretodo muy conscientes de su papel en cuanto a la guía a falta de un director, ya que Mehta con buena memoria, solo señalaba entradas y recordaba algún gesto expresivo.
Desde el punto de vista humano, sensible (el más importante), desdicen mis palabras la emoción del maestro al saludar y agradecer, al final, a sus jóvenes colegas. La orquesta mantuvo cierta intensidad expresiva en la Sinfonía nº 8 de Beethoven hasta que el menuetto redujo la atención, y el Allegro final dejó a la vista los desajustes. La Sinfonía nº 9 de Schubert fue de metrónomo, exagerada la puesta en primera fila de maderas y trompas, todos con muy buen trabajo. Un homenaje pues que deja sabor agridulce y que contrapone una comprensión humanitaria a una resultante musical muy pobre y a un éxito de ventas.
