Hasan Hadi: “Murieron 500.000 niños por culpa de las sanciones económicas a Iraq”
Entrevista
Ha dirigido 'La tarta del presidente': el Iraq de Saddam Hussein visto desde dentro

El director Hasan Hadi

Lo normal hasta ahora era aventurarnos en Iraq con el antiestético uniforme de camuflaje de las tropas invasoras. La primera película que dirige Hasan Hadi nos permite hacerlo a través de la mirada inocente de una niña de aquella época a la que, en un país diezmado por las sanciones económicas, la guerra y la dictadura, su maestro le encarga cocinar una tarta para el presidente Saddam Hussein. Encontrar los ingredientes será una odisea que Hadi filma en espléndido formato panorámico. Aunque apenas se hacen películas en Iraq, esta fue seleccionada para representar a su país en los Oscar. Pese a ser una película encantadora, una fábula de lo más realista, carecía del aparato promocional necesario para colarse entre las cinco nominadas al Oscar a la mejor película internacional, aunque sí estuvo en la famosa short list.
¿La película está basada en su propia infancia?
Yo también nací y crecí en Iraq, donde conocí la dictadura, las consecuencias de las sanciones económicas y la guerra siendo todavía un niño como los dos que aparecen en mi película. Pero mis recuerdos personales fueron tan solo el punto de partida. No es una película autobiográfica, también me inspiré de nuestra memoria colectiva. Como cineasta y como persona, uno siempre se hace preguntas sobre la infancia: ¿Qué ocurrió realmente? ¿Cómo nos sentíamos? ¿Qué hicimos al respecto? ¿Cómo reaccionó la gente que teníamos a nuestro alrededor? Esas preguntas fueron el punto de partida.

¿Cuáles eran los sentimientos de su familia respecto a Saddam Hussein?
Nunca fuimos partidarios de Saddam Hussein, aunque tampoco es que se pudiera hacer nada gran cosa al respecto.
¿Pasaron miedo?
Sí, fue un periodo totalmente marcado por la represión, y la paranoia que esta siempre acaba engendrando. Para mí es más apropiado hablar de paranoia que de miedo. La paranoia es temer que pueda pasarte algo sin ningún tipo de razón, y eso es lo que ocurría. El azar de la represión es lo que te vuelve paranoico. Todas las dictaduras tienen ese aspecto arbitrario.
El azar de la represión es lo que te vuelve paranoico. Todas las dictaduras tienen ese aspecto arbitrario.
¿Porque es el triunfo del absurdo, lo opuesto a la democracia?
Es algo totalmente intencionado. Las dictaduras se despojan de toda lógica para crear precisamente ese tipo de miedo que es muy paralizante. Saber que puedes ser castigado aunque sigas al pie de la letra todo lo que te dicen que tienes que hacer… La película intenta mostrar que los dictadores no son figuras poderosas en sí mismas.
Ofrece una perspectiva inédita sobre las sanciones económicas.
Así es. Las sanciones se impusieron desde fuera para castigar al dictador. Pero sólo afectaron al pueblo. Murieron cerca de 500.000 niños a lo largo de los trece años de sanciones económicas, pero a Saddam Hussein nunca le faltó de nada. Incluso podría decirse que las sanciones le hicieron más fuerte, ya que le permitían echar la culpa de todos los males del país a los americanos. Así, mientras las sanciones consolidaban el poder del dictador, a nosotros nos faltaba de todo: comida, medicamentos... Y el mundo lo contempló en el más completo silencio.

Ese silencio recuerda al Holocausto. Nos preguntamos: ¿cómo fue posible? Pero no nos aplicamos el cuento.
Exacto. Están Palestina, Ucrania y todos los países de África que la gente no saben que existen porque no aparecen en las noticias. Nuestro silencio permite todo esto. El Mal es el producto de nuestro silencio. Siempre miramos hacia otro lado. Esto es lo que ocurre ahora mismo. Dentro de unos años la gente también se preguntará ¿cómo fue posible? Era una de las preguntas que me animó a hacer esta película: ¿qué ética y qué moral queda en permanecer en silencio frente a la injusticia? Ahora es más grave que antes, porque todo el mundo tiene móviles con los que filma, y la verdad no se puede obviar así como así.
¿Escogió a una niña para que la mirada de la película fuese más pura?
Claro, porque es una manera de mostrar el mundo tal cual es, sin filtros, sin ideología. Simplemente te cuenta cómo es la vida en un país con un dictador, guerra y sanciones. Sin prejuicios, tal cual.
Más allá de la candidatura al Oscar, ¿cuál ha sido la recepción de la película en su país?
Muy positiva, aunque obviamente Hussein es una figura muy polarizadora. Todavía hay algunos nostálgicos del régimen, vivimos bajo la dictadura durante 35 años... Aunque me temo que ese es un tema muy global. Ahora hay nostálgicos de las dictaduras por todas partes, mucha gente que idealiza ese pasado.
Con mi película también quería romper con el estigma de inseguridad en torno a Iraq
¿Y cómo está su país ahora que no sale tanto en las noticias?
Gracias a Dios no salimos en el Telediario, sí. Con mi película también quería romper con el estigma de inseguridad en torno a Iraq. Todo el mundo me pregunta si se puede hacer esto o lo de más allá. La verdad es que hice la película con un equipo que, en gran parte, era extranjero, y todo fue bien. Nadie fue secuestrado.
Tampoco es un destino muy turístico y es normal que la gente se haga su idea.
Ahora lo es cada vez más, gracias a las redes sociales que ofrecen un punto de vista distinto.