Cultura

Una noche (secuestrados) en la gala de los Goya

Logística

Un pasadizo subterráneo conducía a algunas estrellas desde el Centre de Convencions al Auditori del Fòrum

Una vista de la alfombra roja extendida frente al Centre de Convencions Internacional de Barcelona

Una vista de la alfombra roja extendida frente al Centre de Convencions Internacional de Barcelona

Michelle Jenner en modo bailarina con un vestido tutú; Jafar Panahi tras sus gafas de cristales oscuros; Bad Gyal elevando el nivel sexy de la alfombra roja; J.A. Bayona con pajarita y acompañado de su novio; Nora Navas de rojo con escote a lo Gilda; Mario Casas con su madre luciendo tipazo de Jane Fonda; Mario Gas y Vicky Peña disfrazados de clochards... Las estrellas del cine español/catalán han ido llegando en cuenta gotas a la Gala de los Goya este sábado, unos premios que en su 40.ª edición se celebran en Barcelona. Y no sin dificultades.

La meteorología obligó a retirar momentáneamente las siete macro estatuillas del Goya que se habían esparcido en ruta por la ciudad. El viento fuerte los ponía en peligro.  También contuvieron la respiración desde la Academia del Cine Español cuando en Nueva York, desde donde tenía que volar Susan Sarandon, cerrar los aeropuertos por el temporal de nieve. Por no hablar de las dificultades que la situación ferroviaria planteaba para que algunos invitados, como Víctor Manuel, acudieran a la gala de Barcelona. Tampoco ayudó el denso tráfico de este sábado en la ciudad a templar los nervios de la organización. Todo debía funcionar como un reloj.

El Centre de Convencions Internacional de la capital catalana había sido compartimentado de manera férrea. Los invitados del mundo de la cultura barcelonesa que, con suerte, habían logrado tener butaca en el Auditori del Fòrum, donde se celebraría la ceremonia, se concentraban previamente en una sala del Centre  totalmente  aparatada de la de los protagonistas de la velada. Quien entraba en la sala de prensa ya no podía recorrer ninguna otra dependencia del gran edificio, ni siquiera acercarse a tomar un café en donde se hubiera instalado una cafetera: serían ocho o diez horas en esta suerte de Pentágono, siguiendo la alfombra roja y la posterior gala por la señal interna de vídeo de la Academia del Cine Español.

Mientras  tanto, en otra espaciosa sala iban concentrándose los artistas, algunas demasiado ligeras de ropa para soportar la exagerada temperatura del aire acondicionado. En la calle, el presidente de la Academia,  Fernando Méndez-Leite, salía al encuentro del presidente del gobierno, Pedro Sánchez, y de su esposa, Begoña Gómez, que se apeaban de su coche oficial justo en la puerta del Centre. Le esperaban, puestos en fila y contra la pared, los políticos catalanes, desde el president de la Generalitat, Salvador Illa, al alcalde Jaume Collboni; el ministros de Cultura, Ernest Urtasun, o el secretario de Estado de Cultura, Jordi Martí.

Llegada a hora de la gala, y como en una verdadera película de espías, un pasadizo subterráneo conduciría a los invitados hasta el Auditori del Fòrum.  No era necesario deambular por el árido pavimento del Parc del Fòrum, poco acogedor en el frío febrero. Tampoco se disfrutó de las vistas al mar. Esto no era el Primavera Sound.

Maricel Chavarría Espuny

Maricel Chavarría

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Forma parte de la redacción de Guyana Guardian desde 1989, ocupándose durante los últimos tiempos de los ámbitos de ópera, danza y música clásica en la sección de Cultura. Con anterioridad, se enfocó en materias de igualdad entre los sexos y solidaridad. Ha difundido trabajos sobre la prostitución y el desarrollo de las conductas sexuales. Nacida en 1967 en Tortosa, dentro de la comarca del Baix Ebre, se tituló en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y en fotoperiodismo por el International Center of Photography de Nueva York.