Cultura

¿El primer ancestro humano se originó en los Balcanes? Un fémur fósil muestra evidencia de bipedalismo hace 7,2 millones de años

Arqueología

Investigadores descubren en Bulgaria un hueso de Graecopithecus, un homínido extinto

Reproducción que muestra al Graecopithecus freybergi hace 7,2 millones de años en la polvorienta sabana de la Cuenca de Atenas 

Reproducción que muestra al Graecopithecus freybergi hace 7,2 millones de años en la polvorienta sabana de la Cuenca de Atenas 

Velizar Simeonovski

Descubrir un fémur de Graecopithecus, catalogado por algunos científicos como el ancestro directo más antiguo de los humanos después de separarse de los chimpancés, es como encontrar una aguja en un pajar. De este género extinto de homínidos, hasta ahora apenas se conocía un fragmento de cráneo hallado en 1944 mientras los nazis construían un búnker en el noroeste de Atenas.

Investigadores de la Universidad de Tubinga, de la Universidad Aristóteles de Tesalónica, de la Universidad de Toronto y del Museo Nacional de Historia Natural de Bulgaria acaban de encontrar, sin embargo, un hueso de esta especie de hace 7,2 millones de años que podría reescribir la historia de los orígenes de la humanidad.

Un hito de la evolución humana

Caminar sobre dos piernas se ha considerado durante mucho tiempo un hito en la evolución humana y una de nuestras características más definitorias. La creencia generalizada, además, es que los primeros miembros del género Homo se originaron en África y que el bipedalismo se desarrolló allí hace unos seis millones de años

El fémur fosilizado, aún así, pone en cuestión todos estos conocimientos. El equipo de arqueólogos afirma que el hueso del muslo de un de Graecopithecus muestra características inconfundibles de un bípedo, alguien que caminaba erguido antes de lo que se creía, hace más de siete millones de años.

El fémur de Graecopithecus de Bulgaria (izquierda), comparado con el de Lucy (Australopithecus afarensis) (centro) y el fémur de un chimpancé (derecha) 
El fémur de Graecopithecus de Bulgaria (izquierda), comparado con el de Lucy (Australopithecus afarensis) (centro) y el fémur de un chimpancé (derecha) N. Spassov et al.

Los restos proceden del yacimiento de Azmaka, situado cerca de la ciudad de Chirpan, en la llanura tracia superior, según explican los expertos internacionales en un artículo publicado en la revista Palaeodiversity and Palaeoenvironments. “Con 7,2 millones de años, este ancestro podría ser el humano más antiguo conocido”, dice David Begun, de la Universidad de Toronto.

El fémur es el hueso más resistente, denso y largo del cuerpo humano, diseñado para soportar el peso corporal y absorber grandes impactos. Puede resistir fuerzas equivalentes a 30 veces el peso del cuerpo (como en saltos o caídas) y es más resistente que el hormigón.

El hueso hallado en Bulgaria probablemente pertenecía a una mujer que pesaba unos 24 kilogramos y vivía junto a un río en lo que entonces era un paisaje de sabana similar al del actual África Oriental.

“Varias características morfológicas, como el cuello alargado y orientado hacia arriba entre la diáfisis del fémur y la cabeza, los puntos de unión especiales para los músculos glúteos y el grosor de la capa ósea externa, presentan similitudes con los ancestros humanos fósiles bípedos y los humanos”, afirma el profesor Nikolai Spassov, del Museo Nacional de Historia Natural de Bulgaria.

No se movía exactamente como un humano

Estas particularidades diferencian los muslos de este espécimen de los que tenían los simios arborícolas. ”Sin embargo, el Graecopithecus no se movía exactamente como los humanos modernos”, añade Spassov. El fémur de Azmaka, dicen los expertos, combina características de los simios africanos con las de los bípedos más recientes.

“El Graecopithecus representa una etapa en la evolución humana entre nuestros ancestros arborícolas y terrestres, como el Danuvius guggenmosi, de casi doce millones de años, del yacimiento de Hammerschmiede, en el sur de Alemania, y hallazgos más recientes en África Oriental”, señala Begun.

Sin duda, podría describirse como un eslabón perdido que probablemente desciende de simios balcánicos-anatolios de hace entre ocho y nueve millones de años, como Ouranopithecus y Anadoluvius, que a su vez evolucionaron a partir de ancestros de Europa occidental y central.

Cambios climáticos a gran escala en el Mediterráneo oriental y Asia occidental hace de seis a ocho millones de años provocaron la aparición de extensos semidesiertos y desiertos, lo que desencadenó varias oleadas de dispersión de mamíferos euroasiáticos hacia África y sentó las bases de la fauna actual de las sabanas africanas.

Expansión hacia África

Teniendo en cuenta este detalle, los autores del estudio sospechan que los grandes simios también se expandieron hacia el sur. “Lo que aún no está claro es si los ancestros de chimpancés, gorilas y humanos ya habían divergido en Europa, y si estas oleadas de dispersión fueron la causa del aislamiento genético de sus linajes”, dicen.

“Es posible que el Graecopithecus también se extendiera desde los Balcanes a África, donde, hace unos seis millones de años, surgieron ancestros humanos primitivos como el género Orrorin, seguido posteriormente por el Australopithecus afarensis, cuyo representante más famoso es el fósil conocido como Lucy”, añaden.

Las excavaciones en Azmaka y en otros yacimientos de los Balcanes siguen su marcha para encontrar más especímenes de este género extinto de homínidos que ayuden a aprender más sobre la ecología y la evolución de este sorprendentemente temprano bípedo, concluyen los investigadores.

David Ruiz Marull

David Ruiz Marull

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Periodista