Baríshnikov se arranca a bailar con Manuel Liñán en la fiesta flamenca de Manhattan
Aniversario en Nueva York
El mito de la danza va en compañía de las actrices Isabella Rossellini y Jessica Lange a uno de los espectáculos más singulares de la edición número 25 del Flamenco Festival en la Gran Manzana

El bailarín Mijaíl Barýshnikov se puso a bailar este miércoles junto Manuel Liñán durante uno de los espectáculos del Flamenco Festival de Nueva York

Ese hombre con gorro de lana mantiene una buena estampa siendo casi octogenario. En su caminar se observa el reposo de la edad y la sabiduría. Al verlo de cerca, alguien dice que parece haberse encogido si se compara a hace muy poco rato, cuando se ha puesto en acción.
“Baila mejor que camina”, añade alguien, cosa que en verdad siempre ha sido cierta, al margen del paso inexorable de los años.
El aludido responde por Mijáil Baríshnikov, de 78 años, leyenda de la danza, coreógrafo y actor. La escena se registra a la salida del centro artístico que lleva su nombre, en Hudson Yards, al oeste de Manhattan, escenario del espectáculo Fiesta flamenca en el marco de la 25 edición del Flamenco Festival en Nueva York.
El show, de carácter íntimo, con poco más de un centenar de asistentes sentados alrededor de las mesas, se estrenó este miércoles y se inspiró en las tabernas o los cafés cantantes de los orígenes del flamenco.

Tocando al final de la velada, con Manuel Liñán, director artístico del espectáculo, ejerciendo su genialidad en el baile con su vestido de volantes y el mantón, Baríshnikov se levantó y se puso a danzar junto a ese otro maestro. Ese fue el momento en el que el anfitrión se agrandó con toda su aura mítica una vez empezó su juego de piernas.
En su mesa, a Baríshnikov, que en varios momentos se puso en pie y ovacionó a los artistas, le acompañaron las actrices no menos legendarias Isabella Rossellini y Jessica Lange, quien conversó con Miguel Marín, fundador y motor del festival, los seis meses que disfrutó en Cádiz.

Ese baile compartido fue el colofón a una noche especial para este certamen. En una de las mesas estaba Sara Baras como espectadora, al lado del cantaor Matías López Mati, después de que ambos aterrizaran de Tampa, a la espera de iniciar su compañía la participación en el festival, desde este jueves y hasta el domingo. Con Vuela, el montaje dedicado a Paco de Lucía. Baríshnikov se acercó a saludar a Baras, como todos los que actuaron en la velada.
Junto Liñán estuvieron al baile el prodigiosamente joven Juan Tomás de la Molina y Alberto Sellés, que compartió voz y danza. También tuvo esa dualidad la dramática Mara Rey, cuya energía hace que vaya perdiendo los claveles con los decora su melena. Otra voz poderosa fue la de Juan de las María, todo amenizado con esa guitarra portentosa de José Fermín Fernández. Eso sí, se echó de menos a la bailaora Raquel Heredia La Repompa, que por motivos familiares tuvo que regresar a España antes de lo previsto.

Al estilo de esos café cantantes, en el que hay improvisación y momentos inesperados como el de Baríshnikov, Liñán también puso a bailar a Marín, que salió bien del lance pese a su humildad. “Yo solo bailo bien con Sara, que me lleva, me guía”, replicó el alma mater de un festival en el que Baras ha sido y es uno de los referentes.
