Cultura

Un estudiante de Israel ahuyenta a unos buzos con detectores de metales y descubre una espada de las época de las cruzadas en el fondo del mar

Arqueología

El arma, de un metro de largo, data del siglo XII y fue hallada cerca de Haifa

La espada descubierta en la playa de Dor (Israel)

La espada descubierta en la playa de Dor (Israel)

Universidad de Haifa

Shlomi Katsin, estudiante del departamento de Civilizaciones Marítimas de la Universidad de Haifa, estaba nadando en la playa de Dor, una joya marítima que se caracteriza por sus aguas cristalinas de color turquesa alrededor de una de las costas más escarpadas y pintorescas de Israel.

Entre brazada y brazada, Katsin se percató de que había varios buzos con detectores de metales. Temiendo que se tratara de un grupo de ladrones de antigüedades, los ahuyentó de la zona. Preocupado por lo que estaban buscando, echó un vistazo por los alrededores hasta toparse con el objeto que había despertado tanto interés.

Una empuñadura que sobresalía del fondo

La empuñadura de una la larga espada sobresalía del fondo marino. Consciente de que los buceadores podían regresar, salió del agua rápidamente y llamó a Debi Tsveikal, su profesora en la Escuela de Arqueología y Civilizaciones Marítimas. No era la primera vez que Shlomi se topaba con un caso así. En 2021 le pasó algo similar.

Los engranajes se movieron con agilidad y la información llegó hasta la Autoridad de Antigüedades de Israel, que otorgó un permiso especial para sacar el arma del agua para preservarla y evitar daños. Incluso cubierta de arena y percebes, la espada de un metro de largo era impresionante.

Shlomi Katzin, en la foto, encontró en 2021 esta otra espada de forma casual 
Shlomi Katzin, en la foto, encontró en 2021 esta otra espada de forma casual Autoridad de Antigüedades de Israel

Tras pasar en primera instancia por un laboratorio de la Universidad de Haifa, fue enviada al Hospital Médico Elisha para poder realizar una tomografía computarizada que diera más pistas de su origen sin dañarlo ni tener que raspar la acumulación marina incrustada en su núcleo de hierro.

La prueba permitió examinar el estado del metal dentro de la capa de sedimento marino que se había acumulado sobre él. Los resultados obtenidos determinaron que el arma blanca databa del siglo XII después de Cristo, coincidiendo con la época de las Cruzadas (1095-1291 d.C.).

La espada fue diseñada para sostenerse con una sola mano y probablemente perteneció a un guerrero franco, ya que no fue fabricada en Tierra Santa, sino que llegó con las tropas de cruzados desde Europa. Las fotografías mostraron una fractura en la hoja. Solo una pequeña parte del hierro original ha sobrevivido a los estragos del tiempo y del mar.

“Desde su invención, las espadas han sido una de las herramientas más importantes de la historia de la humanidad. En la Edad Media, estas armas se convirtieron en el símbolo de los caballeros, así como en un símbolo de la fe cristiana”, explica la doctora Sarah Lantos, del departamento de Civilizaciones Marítimas.

Armas comunes de los caballeros cruzados

Las espadas también eran una de las armas más comunes utilizadas por los caballeros cruzados, y sus vidas dependían de ellas. “Eran objetos valiosos y, por lo tanto, se cuidaban y conservaban con esmero. Descubrir y estudiar de un objeto tan simbólico y personal (que probablemente cayó accidentalmente al mar) es un hecho excepcional”, añade.

“El hallazgo es extremadamente raro”, continúa la profesora Debbie Tsvekel, del mismo departamento de la Universidad de Haifa. “Solo se conocen unas pocas espadas similares del período cruzado en Israel, por lo que el descubrimiento nos permite comprender más sobre del uso de los fondeaderos navales y de la vida de los guerreros durante este período”, indica.

La tomografía computarizada permitió ver lo que el ojo humano no puede: la estructura interna del acero y su estado preciso, identificar su antigüedad, origen y composición de los materiales con los que está hecho, todo ello mediante un examen no invasivo que preservó la integridad del artefacto.

David Ruiz Marull

David Ruiz Marull

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Periodista