Cultura

Una gran sinfonía para Gaudí nacida en América

En el año del arquitecto

Dos enamorados de Barcelona encargan una partitura a Olivia Pérez-Collellmir y preparan un concierto en el Palau de la Música

Un violinista de la Orquesta Philharmonia hace sus anotaciones en la partitura de 'Set somnis de Gaudí' durante los ensayos en Londres

Un violinista de la Orquesta Philharmonia hace sus anotaciones en la partitura de 'Set somnis de Gaudí' durante los ensayos en Londres

Dante Luna

Pero ¿quiénes son este par de locos? ¡Llamen a seguridad!”. La directora de orquesta Marin Alsop confiesa, entre risas, que pensó algo parecido en el momento en que Renée Chan y Pat Mitchell la abordaron en el camerino tras un concierto en Filadelfia. Esa pareja de empresarios y mecenas de Boston interesados en preservar la cultura local quería que la maestra neoyorquina dirigiera una obra sinfónico-coral dedicada a Gaudí. Porque son dos enamorados de Barcelona y quieren celebrar “el vibrante espíritu de la ciudad y la imperecedera búsqueda humana de la belleza a través del arte”.

La obra la querían estrenar en el Palau de la Música Catalana, fichando a la Orquesta Philharmonia de Londres y al Orfeó Català. Era un encargo que asumían, sí, por su cuenta y riesgo, a través de su productora. La música era un encargo a una amiga barcelonesa afincada en Boston, Olivia Pérez-Collellmir, que, aún siendo compositora reconocida en Estados Unidos, nunca dejó de dar clases de piano a los hijos de esta pareja.

Así es como nace un proyecto que tiene en shock a la escena musical barcelonesa, poco habituada a iniciativas privadas de tal envergadura. Porque Set somnis de Gaudí, que así es como se titula la obra con libreto de Anna Gual y la voz solista de la soprano Núria Rial, se estrenará mundialmente en Barcelona, el 10 de junio, con 200 músicos en escena. Entre los cuales, Galdric Santana, el arquitecto y luthier que dirige la Cátedra Gaudí, que ha creado dos campanas tubulares siguiendo los diseños del propio Gaudí que tienen un papel al final de la obra.

La campana que ha fundido Galdric Santana y que viajó hasta Londres en el interior de la caja de madera que yace en el suelo del principal escenario de Fairfield Halls, en Croydon
La campana que ha fundido Galdric Santana y que viajó hasta Londres en el interior de la caja de madera que yace en el suelo del principal escenario de Fairfield Halls, en CroydonDante Luna

“¿Por cuál de las cintas transportadoras dice que llegan los bultos grandes?”, pregunta el también comisario del año Gaudí en el aeropuerto de Gatwich. De las dos campanas esbeltas que ha fabricado Santana, la más pequeña –que corresponde a uno de los tres prototipos que Gaudí diseñó para la fachada del Renaixement– ha viajado hasta Londres para el ensayo orquestal. La lleva ajustada en una caja de madera que ha hecho a medida, a modo de trolley.

Lo nunca visto

El gran Sónar que iba a ser la Sagrada Família

Gaudí proyectó construir 84 campanas en la Sagrada Família, una por cada tecla del piano (en el registro estándar) y que pensaba distribuir a razón de siete por cada torre de los apóstoles. Su idea era crear un monumental carillón, un instrumento musical colosal. “Lo rescataba del uso de los templos griegos, donde solo el sacerdote podía entrar y la multitud permanecía fuera”, explica Galdric Santana durante una pausa de los ensayos en Londres. Gaudí sabía que sería algo nunca visto en 1915. Un siglo después, sigue siendo inédito en música que un instrumento físico haga música con un alcance de tres kilómetros. “Gaudí estudia los prototipos, primero empíricamente y luego matemáticamente. Las torres iban a ser cuadradas, pero sacrificó la plástica para hacerlas circulares y difundir mejor el sonido. El requisito es el de Wagner en Parsifal: lograr un sonido de contrabajo con una campana”. La electrónica del Sónar se le ha adelantado.

El encuentro tiene lugar en los Fairfield Halls de Croydon, donde suele ensayar la Philharmonia. Alsop y Perez-Collellmir están viendo juntas por primera vez toda la partitura junto con la orquesta. La maestra expresa dudas sobre el tempo. Los músicos se apresuran a hacer anotaciones.

Marin Alsop durante los ensayos de la obra de Olivia Pérez-Collellmir con la Philharmonia Orchestra
Marin Alsop durante los ensayos de la obra de Olivia Pérez-Collellmir con la Philharmonia OrchestraB G Ealovega

“Cada vez que he venido a Barcelona de gira, he visitado la Sagrada Família –dice la directora neoyorquina durante la pausa–. Es fascinante, porque recuerdo que llevé una postal a casa y mi hijo, que era pequeño, dijo: ‘Ah, es de aquí que viene la palabra gaudy?’ (En inglés, recargado). Porque realmente va del exceso, pero del exceso dentro de la moderación, de un cierta filosofía”.

“Olivia busca capturar la personalidad de Gaudí, amplificar sus creencias. Y es efectiva”, asegura la directora Marin Alsop

A Alsop se la ve satisfecha con lo que tiene entre manos. “Creo que Olivia intenta ser fiel a los principios artísticos de Gaudí, la manera en que arte y naturaleza están entrelazados, con una presencia espiritual envuelta. Busca capturar la personalidad de Gaudí, amplificar sus creencias. Y es efectiva. En el programa incluyo el Da pacem de Arvo Pärt porque comparte muchas de esas estéticas sobre ser fiel a uno mismo y no dejarse influenciar por las tendencias de la época”.

Esta es una carta de amor a la ciudad. Una de gran presupuesto. Chan y Mitchell no quieren revelar a cuánto asciende, pero esperaban encontrar más socios in crime en Barcelona. “Es comprensible ese escepticismo respecto a foráneos viniendo a producir un proyecto como este. Sería lo mismo o peor en París o Roma, porque la gente está en guardia ante tantos visitantes que solo vienen a extraer”, apunta el abogado de Boston, ciudad en la que es asesor de fondos de capital riesgo al tiempo que participa en una organización de justicia racial que promueve las artes y la cultura.

Pat Mitchell y Renée Chan bromean martillo en mano con la campana que ha traído desde Barcelona Galdric Santana (izquierda)
Pat Mitchell y Renée Chan bromean martillo en mano con la campana que ha traído desde Barcelona Galdric Santana (izquierda)B G Ealovega

Es la primera vez que producen algo de clásica. Llevan cuatro años en ello. Se han buscado hasta asesor histórico: el holandés Gijs van Hensberger, quien cuenta que Gaudí antes de morir estaba tomando clases de canto gregoriano. Le influyó tanto en su comprensión de la acústica de los espacios, que decidió cantarlo él mismo. Un gesto inusual en su tiempo, pero no extravagante.

“Gaudí tuvo la idea de la Sagrada Família en los 1870 y aquí estamos, en el 2026, celebrando la torre de Jesús: es un milagro”, prosigue Mitchell. En realidad, ya se han mudado a Barcelona. Compraron un apartamento en el 2022, en el carrer Ample, junto al Palau Mornau. Los hijos, de 16 y 12, les han salido artistas y en Estados Unidos la cosa está “un poco loca”.

“Aquí, cuando me levanto y salgo por la mañana, me parece que vivo en un sueño. Mi edificio es del siglo XVI, renovado en el XIX. Llevo a mi hija al bus y me tomo un café en un lugar que hace dos mil años ya lo pisaba la gente, y me recuerda que un día moriré. Me imagino la vida en el periodo romano, el mismo bullicio, las mismas pasiones, y comprendo la saludable mentalidad trágica. Y luego, en las piscinas de la Barceloneta, veo a generaciones distintas compartiendo ocio y deporte. Eso la gente mayor en EE.UU. No lo hace”. 

“En Barcelona la gente es muy modesta sobre la relevancia de la ciudad”, apunta el abogado de Boston

Al abogado le parece que en Barcelona la gente es modesta sobre la relevancia de la ciudad. “Me recuerda mucho a Nueva Orleans, pero con las cosas funcionando. También estoy leyendo sobre el cine catalán de los sesenta y setenta... Creo que podéis contribuir con vuestra cultura a resistir ante esa América y esa Europa que flirtean con el fascismo”. Él esperaba que Pérez-Collellmir, que ha enamorado al público estadounidense con su jazz-clásica de toques españoles, haría algo jazzy para Gaudí. Ni hablar, dijo.

La compositora y pianista clásica catalana Oivia Pérez-Collellmir, fotografiada en una pausa de los ensayos
La compositora y pianista clásica catalana Oivia Pérez-Collellmir, fotografiada en una pausa de los ensayosDante Luna

“Compuse guiada por una sonoridad del texto catalán –dice, la entusiasta compositora–. Lo primero fue la Pregària, el Bon Jesuset amorós... Que me enseñaron mis abuelos sin melodía. Y cuando le cantaba a Dios, me salía esa música del mar de Roses o Cadaqués, donde me he criado”, añade.

“Me llamó la atención a nivel musical lo que sufrió el niño Gaudí, enfermo de reuma, educado en casa, observando desde su mundo la naturaleza”, dice la compositora

Los sueños son siete por analogía con el Génesis. Cada movimiento se articula sobre un valor, una emoción o una guía espiritual: la naturaleza, el taller, la dualidad, el duelo, la revuelta, la plegaria y la basílica, momento, este, en que suenan las campanas. “Cuando empecé a investigar y a trabajar con Galdric, supe que quería captar eso; contar las emociones tras la personalidad de Gaudí: el dolor, la pena, el llanto, la fe, la pérdida de su madre, la figura de Rosita o su conexión con Dios. Él dijo en una ocasión que no hay belleza sin dolor. Había sido un niño enfermo de reuma, alejado del colegio, observando desde su introspección la naturaleza. Eso me llamó la atención en el ámbito musical, el buscar la manera de expresar la belleza y la inspiración desde el dolor”.

Olivia Pérez-Collellmir conversa con Marin Alsop
Olivia Pérez-Collellmir conversa con Marin AlsopB G Ealovega

Para esta pianista y compositora que fue becada en Berklee y que vive en Boston, los  pilares filosóficos y espirituales de Gaudí se asientan en el modo en que empezó a crear su concepto arquitectónico a partir de la inspiración en la naturaleza siendo niño, aislado, educado en casa. Esas formas desarrollaron su visión. “Sí, y yo quería empezar así, pues la naturaleza también es el ciclo de la vida, el inicio de todo. La representan las voces blancas de mujer, en  contraposición de una voz de contratenor, que es la de Gaudí”.

Un segundo concierto dentro del Año Gaudí

 Habrá un 'Set somnis' popular, gratuito y al aire libre

A parte del concierto en el Palau de la Música, Renée Chan y su marido pensaron que sería oportuno ofrecer una segunda performance gratuita, popular y al aire libre, para disfrute de la gente de Barcelona. “Porque hay muchas citas internacionales de música moderna en la ciudad, como el Primavera Sound, pero es magnifico poder celebrar un homenaje así a un artista visionario”, dice esta activa defensora de las comunidades en Boston y Barcelona, donde ha fundado Everyday Deeds, una ONG que conecta voluntarios con personas desfavorecidas. Todavía no se conoce cuál sería la ubicación de esa segunda actuación, que está incluido en las celebraciones del centenario de la muerte de Gaudí. También se está en conversaciones para retransmitirlo televisivamente o dejarlo grabado con un sello discográfico. “Hemos sido muy afortunados al encontrar a gente increíble en el proceso de creación de este proyecto. Tanto en la Sagrada Família o el Palau de la Música, como gente que se ha entusiasmado con la idea y nos ha apoyado. Claro que tuvimos que entender que el templo no sería finalmente una opción para el concierto, con la visita del papa y demás”. 

El concepto del espacio y el volumen era fundamental para  Antoni Gaudí. Algo de lo que se imbuye en la herrería de su padre. La compositora se reafirma en que el genial arquitecto desarrollo el concepto de volumen y espacio cuando no existía el sofware para ello. “Representar el taller a nivel musical era fabuloso. Me pasaron en video de cinco anvils (yunques) del taller de Gaudí y comprobé que tenían dos frecuencias muy distinguidas. Estos anvils no son de orquesta sino los del taller. Y estarán en el concierto de Palau. Quería hacer una polifonía rítmica”.

Sobre la dualidad, indica que le encantó la dicotomía entre ser considerado un loco o un genio. Un avanzado a su tiempo. Y también encuentra el momento para recrear la Semana Trágica, que no es un contexto cualquiera, sino que “él lo vive en directo, atendiendo a los hijos de los obreros que recibe en las obras”, añade Galdric Santana. Ahí, cuando el arquitecto asiste a la barbarie mientras las barricadas van contra la religión, la compositora ofrece pasajes más rítmicos, a modo de banda sonora para representar la escena.

Maricel Chavarría Espuny

Maricel Chavarría

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Forma parte de la redacción de Guyana Guardian desde 1989, ocupándose durante los últimos tiempos de los ámbitos de ópera, danza y música clásica en la sección de Cultura. Con anterioridad, se enfocó en materias de igualdad entre los sexos y solidaridad. Ha difundido trabajos sobre la prostitución y el desarrollo de las conductas sexuales. Nacida en 1967 en Tortosa, dentro de la comarca del Baix Ebre, se tituló en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y en fotoperiodismo por el International Center of Photography de Nueva York.