Infancias cazadas
NARRATIVA
Revisitación del relato carcelario, de maltratos y fuga, protagonizado por un interno de un centro para huérfanos

Sorj Chalandon

Entre los códigos más asentados de la literatura penitenciaria que deriva en fuga están la recapitulación de los motivos que llevaron al protagonista a tan infausto destino, la descripción de los abusos sufridos intramuros, el plan de escape y su ejecución, alguna suerte de redención que aligera el trauma y, dependiendo de si hablamos de una obra comercial o una impulsada por la crítica social, un desenlace que opta por las segundas oportunidades o por la constatación de que el díscolo siempre acaba aplastado por el sistema.
Sorj Chalandon (Túnez, 1952) –periodista y escritor de larga trayectoria, galardonado con el premio Médicis, el Gran Premio de Novela de l’Académie Française o el premio Goncourt des Lycéens además de finalista del premio Goncourt con Hijo de un bastardo / Fill d’un malparit – rellena casi todas las casillas, pero al mismo tiempo introduce variaciones estimulantes desde el momento en que centra su relato en la infancia, y aún con más concreción, en el estudio de un joven volcánico, Jules Bonneau, alias “el Tiña”, tan digno de lástima como de provocar escalofríos.
El autor parte de un episodio real: la fuga, la noche del 27 de agosto de 1934, de cincuenta y seis niños internos en Belle-îlle-en-Mer, un presunto centro de educación vigilada, frente a la costa de Bretaña, para huérfanos, pequeños delincuentes y repudiados de toda condición que enmascaraba una colonia carcelaria donde la violencia, el maltrato y las humillaciones eran el pan de cada día.
Esta operación, que derivó en una inmisericorde caza al niño por toda la isla, de la que sólo escapó el protagonista, ocupa, sin embargo, un único capítulo de un relato estructurado en dos partes: el infierno en la colonia, apenas mitigado por ocasionales alianzas y gestos de bondad, y los esfuerzos de Bonneau por conservar su frágil libertad y encajar en el salvífico modo de vida provisto por unos pescadores de sardinas (a lo que habría que añadir un devastador epílogo).
Chalandon tiene el mérito de conjugar una novela denuncia –a aquellos pobres niños les falló todo el mundo, incluyendo los lugareños y turistas que fueron en su busca y captura, atraídos por los veinte francos de recompensa, pero el autor amplía su crítica a ámbitos tan dispares como la prensa complaciente o los abortos clandestinos–, que no ahorra al lector momentos crudos, con una narración ágil, plagada de peripecias, momentos de tensión y diálogos vivaces.
Quizá adolezca de cierta gradación de grises pues, por lo general, buenos y malos son graníticos en su catadura moral, al tiempo que el subrayado de quienes estaban del lado correcto de la historia (por ejemplo el marinero vasco que se unirá a la defensa de la República) resulta por momentos algo enfático. Con todo, La rabia bajo la piel encuentra su fuerza y deviene en última instancia memorable gracias al soberbio retrato del desconfiado, luchador y vengativo El Tiña (narrador de su propia historia), chaval que transformó la falta de amor en una coraza y un puñal.
Sorj Chalandon La rabia bajo la piel / Amb la ràbia al cos Traducción de A. García Ortega / Josep Alemany. Seix Barral / Edicions de 1984, 384 / 368 páginas 20,90 euros