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Estilo Kallifatides

narrativa

El escritor griego afincado en Suecia mantiene el clima de cercanía con el lector con su tono cálido y amable

Theodor Kallifatides 

Theodor Kallifatides 

DANI DUCH

La publicación en nuestro país del pequeño gran libro Otra vida por vivir supuso para el público de nuestro país el descubrimiento del escritor griego Theodor Kallifatides (Molaoi, 1938). Afincado en Suecia desde hace sesenta años y con más de cuarenta volúmenes publicados, esa profunda y delicada reflexión sobre la vida y las oportunidades fue la puerta de entrada a su universo literario.

Aunque Kallifatides ha cultivado diferentes géneros, la impronta de aquel primer libro traducido ha marcado la estela de las siguientes entregas editadas por Galaxia Gutenberg, tanto en castellano como en catalán. La excelente acogida por parte de la comunidad lectora como de la crítica ha permitido conocer sus obras posteriores, así como recuperar algunas del mismo tono más alejadas en el tiempo —a excepción de Timandra, una novela histórica de temática clásica—.

¿Dónde reside la clave de ese idilio entre el lector y el autor? La escritura del escritor griego fluye de forma sosegada, con un estilo claro y conciso, su experiencia en primera persona y el recuerdo y la memoria —siempre indulgente— son elementos intrínsecos a unos textos que transitan la cotidianidad a la par que las grandes cuestiones de la existencia con un tono cálido y amable. El sentido del humor —especialmente consigo mismo— y los toques pícaros son también marca de la casa.

Escribió Una mujer a quien amar hace más de veinte años. En esta ocasión, la muerte de una querida amiga, Olga, mestiza como él, de madre rusa y padre griego, da pie a una serie de relatos donde recupera su figura así como momentos de su existencia. El libro empieza y acaba en el funeral de Olga, esa mujer a la que conoció cuando esta tenía diecinueve años y él algunos más y cuya amistad se prolongó en el tiempo.

Entre medio desgranará la personalidad de su amiga, fallecida por un cáncer, sus rituales amistosos, los espacios compartidos y la conversación. Aflorarán los temas que acompañan la escritura del autor en primera persona como el papel de la lengua y las costumbres —agudas las comparaciones entre su tierra natal y la de acogida—, la gratitud por la vida, la inexorable presencia de la muerte y la familia con la madre como elemento medular.

El propio autor se ha convertido en un personaje: un hombre de apariencia ligera frente a una taza de café, con su pipa, que contempla, escribe o va en bicicleta, que rumia con ironía y que sigue pensando que su lengua griega es alimento para el alma aunque escriba en sueco. Reaparecen episodios biográficos, mencionados en otros libros, pero que nunca están contados de la misma manera. 

En esta ocasión, el recuerdo de la vuelta a casa del padre a pie tras salir de prisión propicia uno de los momentos más emotivos de la lectura. En cada libro de Kallifatides sentimos que recuperamos la conversación y el clima de cercanía con el amigo escritor, que vuelve a sus recuerdos y nos cuenta nuevas historias. /

Theodor Kallifatides  Una mujer a quien amar/Una dona a qui estimar Galaxia Gutenberg 160 páginas 16,90 euros

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