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Barcelona posee un espíritu centroeuropeo.

ARTE

La exposición ‘Figuraciones entre guerras (1914-1945)’ en la Sala Parés pretende reivindicar a los artistas de Cataluña más relevantes a lo largo de periodos clave dentro del panorama cultural de Europa del siglo XX.

Josep de Togores: ‘Lucie Kahnweiler’, 1921, detalle 

Josep de Togores: ‘Lucie Kahnweiler’, 1921, detalle 

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Un sencillo aviso fúnebre aparecido en los periódicos comunicaba el deceso de Montserrat Casanova en Lisboa el 23 de diciembre de 1990. En el sitio de internet enfocado en su biografía, su carrera y su obra creativa, se menciona que falleció en Fátima el 22 de diciembre. A partir de 1956 integró la congregación de les Petites soeurs de Jésus, la institución eclesiástica creada por Charles de Foucauld, y se consagró íntegramente a su labor de misión en naciones tales como Algeria, Alemania, Suiza y Portugal. 

Hace bastantes decenios, se la situaba entre los autores más sobresalientes de su tiempo. Aquella generación resultó golpeada y fragmentada por la Guerra Civil, incluyendo a su hermana Concepció, educada en un ciclo favorable para el crecimiento cultural de la nación. Ambas trabajaron juntas en la emblemática revista Hèlix, que aspiraba a ser el acceso del surrealismo en Catalunya y se gestaba en Vilafranca del Penedès.

Montserrat Casanova: ‘Figura’, 1929 
Montserrat Casanova: ‘Figura’, 1929 Sala Parés

Respecto a Montserrat, Ramón Gómez de la Serna relató que se trataba de una creadora poseedora de una enigmática expresión de gato, comparándola con figuras de la talla de Maruja Mallo o Ángeles Santos. Así lo evoca Sergio Fuentes Milà, el responsable de la exhibición Figuraciones entre guerras. 1914-1945, en la Sala Parés, quien se declara un gran admirador del trabajo de Casanova. Ella figura entre las autoras que integran la colección disponible hasta el 7 de febrero, la cual busca rescatar para los espectadores, de acuerdo con el comisario, las piezas más relevantes de los autores catalanes fundamentales durante lo que resultaron ser, tal vez, los decenios más determinantes e importantes de la cultura europea del siglo XX.

Tal como suele suceder, el nombre de la exposición sugiere diversas interpretaciones. No solo se hace referencia a un periodo temporal, sino que se manifiesta el deseo de conectar las manifestaciones creativas y de pensamiento catalanas con las europeas. Si tradicionalmente la noción de entreguerras remitía de inmediato al dinamismo berlinés o a los años dorados parisinos, la galería barcelonesa resalta la relevancia de la capital catalana en la creación de artistas como Pablo Picasso, Salvador Dalí, Joaquín Torres-García Manolo Hugué o Joaquim Mir.

Xavier Nogués: ‘La sardana’, 1939
Xavier Nogués: ‘La sardana’, 1939Sala Parés

Por espacio de dieciocho meses, el personal de Sala Parés se ha esforzado en hallar las obras, cerca de 150, provenientes mayoritariamente de fondos privados. Una cantidad considerable de estas creaciones se exhibe ante el público por vez primera. Al igual que se pone en valor la labor de Montserrat Casanova, cuya trayectoria ya fue objeto de una exhibición propia en la sala de Barcelona durante el 2020, se proponen diversas visiones o nuevos análisis acerca de temas reflejados en las piezas y sus creadores, tales como la indefinición sexual, el travestismo, el autoerotismo o la sensualidad.

/La denominación de la exhibición no únicamente indica un periodo temporal, sino que se hace patente el deseo de conectar las manifestaciones creativas y de pensamiento catalanas con las europeas

A menudo, el ámbito del teatro se transforma en motivo de inspiración para los creadores. Josep Clarà figura en la muestra mediante tributos a las danzarinas Ida Rubinstein, quien encarnó a San Sebastián durante una controvertida puesta en escena del sacrificio en 1911 en París, e Isabel Rodríguez, junto a quien “consigue representar “el gozo y el dinamismo de la danza”, de acuerdo con Fuentes Milà.

Las expresiones creativas de la Barcelona del periodo de entreguerras surgieron del Noucentisme y aspiraban a hallar nuevos entornos mediterráneos mediante una estética figurativa construida sobre, según Fuentes Milà, el constantemente complejo balance entre la herencia tradicional, el academicismo clásico y las corrientes vanguardistas. La vasta mayoría de los creadores exhibidos habían habitado o transcurrido periodos en París, abarcando desde Miquel Villà hasta Josep de Togores. Este último posee una relevancia bastante notoria en la exposición. En La bagarre , fechada en París durante 1925, “el autor nos relata sobre la deshumanización del género humano mediante siluetas de hombres que luchan, en las que se aprecia cierto rasgo homoerótico. 

Ángel Planells: ‘Danza de un jardín abandonado’, 1932 
Ángel Planells: ‘Danza de un jardín abandonado’, 1932 Sala Parés

Ejecuta una sucesión completa de combates de esta índole, empleando la figura de individuos carentes de mirada y de carácter propio, que se comportan de forma mecánica durante una época tan agitada como la de los años veinte. Asimismo, se comprende la travesía que realizó a través de Italia, lugar en el que vuelve a hallar y se vincula con las series de los artistas del Quattrocento. Siente una gran fascinación por las contiendas de Paolo Uccello”, señala el responsable de la exposición.

La posición protagónica de Togores se comprende por su relación con distintos territorios, movimientos y estéticas. Da paso al legendario galerista Daniel-Henry Kahnweiler, figura clave para la evolución de múltiples artistas y estilos como el cubismo. Un ejemplo sobresaliente de la exposición es Devant la baignoire , elaborada por Juan Gris en París en 1925. Asimismo, la fragmentación geométrica de lo real permanece visible en bastantes obras, como en “la figuración más disruptiva” de Construcción con hombre, casa y árbol , una pieza de Torres-García de 1928, o las representaciones de Olga Sacharoff y Josep Llorens Artigas.

Portada de la publicación Viva Octubre. Dessins sur la Révolution Espagnole (Bruselas, 1935), que recoge los grabados que Helios Gómez dedicó a la Revolución de Octubre 
Vista delantera de la pieza Viva Octubre. Dessins sur la Révolution Espagnole (Bruselas, 1935), la cual agrupa los grabados que Helios Gómez dedicó a la Revolución de Octubre. Sala Parés

Los espectrales personajes de Premières communiantes , realizados por Togores hacia 1930, permiten a Fuentes Milà vincular al artista con la corriente surrealista de Magritte o incluso con la de Àngel Planells. Igualmente, las impresionantes representaciones de mujeres guardan similitud con las de Sacharoff, figura igualmente ensalzada en la exposición, cuyas miradas transformadas en trazos oscuros remiten de forma directa, según la visión del comisario, a la obra de Modigliani.

Tal como sucede en las antologías de mayor prestigio, las figuras de alcance global se combinan con creadores que tuvieron una suerte dispar y un paso más inadvertido por los anales artísticos, como el mencionado Miquel Villà. Las obras agrupadas funcionan también para poner de relieve la trayectoria de la galería de Barcelona al cumplirse un siglo desde que Joan Baptista Parés cediera la propiedad a los hermanos Maragall, responsables de emprender su proceso de renovación. Los Salones de Otoño, que tuvieron lugar en 1926, 1927 y 1928, y la agitación cultural que fomentaron, incluyendo la polémica que envolvió la exhibición de las piezas de Dalí, son episodios que todavía se rememoran.

Josep de Togores: ‘Lucie Kahnweiler’, 1921
Josep de Togores: ‘Lucie Kahnweiler’, 1921Sala Parés

Diferentes momentos relevantes del pasado catalán y español se ilustran, por ejemplo, mediante los grabados con los que el argentino Gustavo Cochet pretendió plasmar, al estilo de Goya, sus particulares desastres bélicos. La muestra de Cochet, dirigente de la CNT y la FAI, representó la única exhibición organizada por la sala en pleno conflicto, durante el otoño de 1936, bajo la imposición de la CNT. Del mismo modo, es posible contemplar la crudeza de la Revolución de Asturias de octubre de 1934 reflejada en las matrices de las obras de Helios Gómez.

Los efectos directos del conflicto bélico, tales como el destierro y los recintos de confinamiento donde terminaron numerosos catalanes y españoles que escapaban de la contienda y el periodo posterior, incluyendo a creadores y pensadores, se reflejan en la exposición. Al concluir el recorrido impacta la humildad casi infantil del trazo de Ramon Calsina, quien plasma la magnitud del creador, prisionero y vulnerable, bajo un firmamento plomizo surcado por un llanto constante, recluido en la plaza de toros de Vitoria durante 1939.

Josep Llorens Artigas: ‘Figura’, 1924
Josep Llorens Artigas: ‘Figura’, 1924Sala Parés

Una vez recobrada la totalidad en aquel entonces, se plantean en ciertos casos delicadas nuevas lecturas sobre las variadas nociones de la figura mediante la pintura, el dibujo, la escultura y la fotografía como medio comunicativo de los artistas catalanes en periodos de notable inquietud social y, por ende, cultural y política.

Figuraciones entre guerras 1914-1945. Bajo la curaduría de Sergio Fuentes Milà. Sala Parés. Barcelona. Www.salapares.com. Se exhibe hasta el 7 de febrero.

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