Un padre cansadamente muerto
Narrativa
Pol Guasch revive el suicidio de su padre, en un libro sin concesiones, emotivo pero seco, que va al fondo de la experiencia sin aspirar a extraer de ella una lección

Entrevista a Pol Guasch es un escritor y poeta español en lengua catalana.

Hace un poco más de un año, leyendo Periodisme de contacte (2022) de Miquel Bonet, encontré una página en la que habla de Pol Guasch (Tarragona, 1997). Viene a decir, con un trompazo, como es su estilo, que cuando aparece un escritor joven se lo piensa un poco antes de leerlo: seguramente se liará con historias complicadas, porque todavía no está hecho, tiene poco bagaje, y todo lo que escribirá será inventado y difícil. Pensé: como la toca, este Bonet. Cuando leí Napalm al cor (2021) fue más o menos la impresión que me produjo. Escuché a Pol Guasch en una sesión de la Escola Europea d’Humanitats sobre La poética del tiempo y fue tan sobreactuada que me asusté un poco. Ofert a les mans, el paradís crema (2024), el segundo libro de narrativa, no me hizo cambiar de opinión.
Entretanto Guasch ha tendio un gran éxito internacional, Napalm al cor se ha traducido a diez lenguas y su autor se ha convertido en uno de los golden boys de la literatura europea. No querría quedar como un desaborido al indicar que esto quiere decir lo que quiere decir. Existen unos corrientes literarias globales que empujan a los libros. Alimentados por el buen gusto literario, que duda cabe, y también por otros factores como la juventud, la imagen del autor o la oportunidad del tema.
Relíquia es un libro muy diferente de los otros dos, mucho más equilibrado, más afinado, yo diría que, bajo la apariencia de ser más simple, está mejor escrito. Encontramos la voz de Guasch que visto ahora en perspectiva, era lo que más me gustaba —hablo por mí, a otros les gustará más el tema o el ambiente, o todo en conjunto—. Una voz que, cuando no busca que suene bonito, es adusta, seca, fríamente constatadora, sin que falte la emoción. Trata del suicidio de su padre, en enero de 2013, a los cuarenta y cuatro años. El autor era un chaval y la experiencia le marcó, ya pueden imaginar hasta qué punto. Quizás Napalm al cor y Ofert a les mans, el paradís crema llevaban la extrañeza y el dolor vividos a una dimensión otra, y leídos ahora adquieren un sentido distinto. Quizás el drama de Relíquia ya estaba enunciado allí de forma más o menos implícita. Sea como sea, este nuevo libro es un paso adelante, una obra de madurez.
La voz de Guasch no busca que suene bonito, es adusta, seca, fríamente constatadora, sin que falte la emoción
Uno de los atractivos del libro es que Guasch ha escrito una carta al padre que no explica, no justifica, no consigue y seguramente no busca entender el suicidio. Para objetivar lo que sintió y lo que ahora siente, además del testimonio personal en pasado y presente, incluye cartas, poemas e historias de escritores suicidas porque piensa -en esto no ha cambiado- que la literatura contiene una verdad última, imprecisa, indefinida, abierta, borrosa. No es un Biathanatos o l‘elogi del suïcidi, un catálogo de escritores que renuncian a la vida. El tema es demasiado íntimo y serio. Más bien hace pensar en aquellas páginas tan buenas de Martí Sales sobre su padre, al inicio de Dies feliços a la presó (2007) y en El tumor (2018) de Toni Soler. Se desnuda hasta el esqueleto, con momentos en los que parece que falta el aire, cuando le pide al padre: ¿por qué no me escribiste una carta de despedida? O cuando lee el texto de la autopsia con el peso del cerebro y del hígado. O cuando habla del suicidio del abuelo y del shock que representó para su padre. Toda esta turbulencia se mezcla con la peripecia del chico, cuando es pequeño y descubre la amistad y el amor de chavales, o cuando es un joven que va a las discotecas, fuma, bebe y se va con un chico.
Bastantes libros repiten como un mantra que la literatura salva. No hace mucho lo explicaba a propósito de la novela de Núria Bosquet i Molist sobre la anorexia de su hija. Guasch también lo afirma: “Escriure és una maledicció que salva”. Y pienso que se lo cree. Pero no sabe de qué le salva Relíquia y esa es la fuerza y la grandeza del libro.
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Pol Guasch. Relíquia/Reliquia. Anagrama. 150 páginas. Traducción de Unai Velasco. 17,95 euros