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Antonio Maura, meditar acerca de la derecha.

BIOGRAFÍA

La semblanza elaborada por María Jesús González caracteriza al mandatario conservador mallorquín como un reformador y un liberal dispuesto al diálogo con los grupos nacionalistas.

Antonio Maura, presidente del consejo de ministros de España hasta en cinco ocasiones, fotografiado en su casa de

Antonio Maura, que actuó como titular del ejecutivo de España a lo largo de cinco etapas diferentes, fotografiado en su domicilio de

REDACCIÓN / Otras Fuentes

Es bien sabido que la derecha catalana y española tradicional atraviesa una etapa de marcada confusión política. El surgimiento de discursos y posturas de mayor radicalidad ha empujado a los sectores conservadores a dejar de lado principios que se consideraban permanentes para adoptar tendencias recientes que han desgastado sus propias bases ideológicas. En momentos de incertidumbre generalizada, resulta positivo acudir a referentes que ayuden a establecer cimientos para una reorganización. De ahí la importancia de la publicación a finales del año anterior de Maura. El estadista en su laberinto, coincidiendo con los cien años del fallecimiento del político mallorquín (1853-1925).

Consiste en una versión actualizada del trabajo que María Jesús González (Madrid, 1961) dio a conocer como El universo conservador de Antonio Maura. Biografia y proyecto de Estado en 1997. La profesora de Historia Contemporánea de la Universidad de Cantabria ha integrado mayoritariamente nuevas fuentes a un libro que nace de la exploración de unos veinte archivos y un notable análisis de prensa. La biografía no resulta extensa, 500 páginas —de lectura muy fluida—, pero posee gran densidad al sumar casi 300 de anotaciones, referencias y anexos, de gran valor para expertos y que no interrumpirán al público general.

⁄ Maura comprendía la descentralización como un medio para consolidar el Estado, si bien en la edición “café para todos”

Antonio Maura desempeñó el cargo de presidente del consejo de ministros de España en cinco ocasiones. El análisis profundiza especialmente en la visión y las acciones políticas de sus dos mandatos iniciales (1903-1904) y (1907-1909). En este tiempo, el letrado y político de Palma se posiciona como cabeza del Partido Conservador, actuando como un reformista “desde arriba”. La experta lo retrata como un líder liberal en materia de nacionalismo, mostrándose más proclive al entendimiento con la corriente regionalista que bastantes liberales o determinados republicanos.

El líder conservador, despachando con el rey Alfonso XIII en 1918
El líder conservador, despachando con el rey Alfonso XIII en 1918Prensa Española SA

Un punto fuerte de esta investigación es la relevancia que adquiere Catalunya (así como Marruecos). No consiste en la típica biografía de un líder de España que deja de lado al nacionalismo catalán como motor de reforma o desestabilización del país. Más bien, expone con claridad las visiones de Maura para gestionar o solventar este problema. El mallorquín advierte que el aparato estatal no posee los mecanismos para asimilar la periferia, pero lejos de chocar abiertamente con el catalanismo político, procura ofrecer una réplica.

⁄ Pese a su tendencia reformista, dos componentes le brindan un intenso carácter conservador: la religión y la protección de la monarquía.

Maura, pese a que resulte paradójico, comprende que descentralizar es un método para robustecer al Estado. Igualmente defiende el “café para todos” y lamenta que la Mancomunitat de Catalunya sea un privilegio exclusivo de los catalanes. Asimismo, destaca como un estratega capaz que encara el gran poder de la Solidaritat Catalana, surgida en 1906 para oponerse a la aplicación de la Ley de Jurisdicciones, procurando fragmentarla mediante propuestas de reforma dirigidas a la Lliga Regionalista.

No obstante este impulso de reforma, existen dos aspectos en Maura que le otorgan un marcado carácter tradicionalista: la fe religiosa y el respaldo a la corona. En cuanto a esta dimensión final, consideró la posibilidad de que Alfonso XIII se estableciera por periodos en Barcelona con el objetivo de alejarlo de los rumores malintencionados de palacio, para que lograra entender la realidad de Catalunya. Y con el propósito de que esta lo percibiera más de cerca. La iniciativa no prosperó, aunque fomentó diversos viajes del soberano a Catalunya con dicha intención.

⁄ Algún experto en historia podría profundizar en el vínculo de Maura con otro personaje fundamental de aquel periodo: Francesc Cambó

El recuerdo histórico de Maura se vio marcado definitivamente por los sucesos de la Setmana Tràgica tras el reclutamiento de tropas para Marruecos en el año 1909. Durante aquel periodo, surge como el polo opuesto del ejecutado Francesc Ferrer i Guàrdia, el monarca le quita su respaldo de forma imprevista para el mallorquín y resulta imposible conservar la cohesión del Partido Conservador. ¿Fue un fracaso? Dicha interrogante sobrevuela el relato completo y, de algún modo, permanece sin respuesta definitiva. Se trata, ante todo, de un estadista con voluntad de solucionar problemas, alejado de posturas estáticas.

Esta biografía resulta tan fascinante que es una pena que los treinta años transcurridos entre la edición original y la presente no se hayan aprovechado para indagar y ampliar la etapa final de Maura, el decenio que abarca de 1914 a 1925. Si bien es cierto que declinó integrarse en la Asamblea de Parlamentarios de 1917 y que los gobiernos de concentración entre 1918 y 1922 fueron fugaces, la intervención en ellos de figuras como Francesc Cambó es fundamental para entender la transformación de España y del catalanismo.

Maura, saliendo del Palacio Real con uniforme de gala, en 1907
Maura, saliendo del Palacio Real con uniforme de gala, en 1907Álbum

Para profundizar en el tema, esta sección puede enriquecerse con el estudio biográfico de Borja de Riquer acerca del líder regionalista. Cambó y Maura sentían una admiración recíproca y mantenían una excelente conexión. No obstante, el Maura de aquel periodo final ya no representaba al regeneracionista de sus comienzos, ni al reformista equilibrado de etapas posteriores. 

La reacción favorable de los dos estadistas ante la asonada de Primo de Rivera, junto a un Maura que descartó proclamarse dictador personalmente, también ameritaría una sección propia. Posiblemente un seguidor de los dos especialistas logre contrastar el vínculo y las tesis de los sujetos biografiados para aportar modelos positivos a la derecha de nuestros días.

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María Jesús González  Maura. El estadista en su laberinto  Taurus 776 páginas 26,90 euros