No vivimos en el mundo sin Borges, todavía
OBRAS ESCOGIDAS
La ‘vida póstuma’ del autor de ‘El Aleph’ es intensa: se compone de ensayos, apariciones como personaje de ficción o ‘remakes’ y se manifiesta en muchas obras y temáticas de hoy

Jorge Luis Borges, fotografiado en su casa de Buenos Aires, en 1983.

Una tarde, en Buenos Aires, Adolfo Bioy Casares estaba yendo a comprar la prensa cuando “un individuo joven, con cara de pájaro” lo detuvo para contarle que Borges había muerto en Ginebra. Días antes, Bioy —que cuenta esto en Borges , su diario de cincuenta años de amistad con el autor de Funes el memorioso y uno de los libros más fascinantes de la literatura argentina de las últimas décadas— había recibido una llamada suya. “Estoy deseando verte”, le había dicho. Pero la respuesta de Borges, poco antes de que se interrumpiese la comunicación, había sido “No voy a volver nunca más”. Silvina Ocampo, escritora excepcional y mujer de Bioy, afirmó, al terminar la llamada: “Borges estaba llorando”. Bioy no supo a qué se refería. Enrique Vila-Matas propuso hace algún tiempo “acabar con los números redondos”, pero éstos se niegan a desaparecer y —en cualquier caso— hace precisamente cuatro décadas que murió el autor de Ficciones.
Pese a ello, el “mundo sin Borges” en el que Bioy creyó estar dando sus primeros pasos esa tarde, al alejarse de aquel joven y su noticia desgraciada, sigue postergándose, y la ‘vida póstuma’ de Borges es intensa. La conforman las numerosas intervenciones de Ricardo Piglia sobre el autor de Las ruinas circulares y el cuento de Rodolfo Fogwill Help a él. (Un acrónimo de El Aleph, por supuesto.) Son parte de ella la aparición de Borges como personaje en el Perramus de Juan Sasturain y Alberto Breccia —publicado recientemente en España por primera vez— y la novela de Fogwill Un guion para Artkino, donde, en una Argentina ya por completo integrada en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, las obras de Borges son consideradas apócrifos creados por la policía política. La componen El Aleph engordado de Pablo Katchadjian, El Hacedor (de Borges), remake de Agustín Fernández Mallo y la Primera Enciclopedia de Tlön. Tomo XI. Hlaer - jangr editada por Jorge Volpi, los ensayos Con Borges de Alberto Manguel y El factor Borges de Alan Pauls y la excepcional instalación Fabio Kacero autor del Jorge Luis Borges, autor de Pierre Menard, autor del Quijote.
Cuarenta años después del comienzo de su ‘vida póstuma’, sin embargo, Borges ya no parece ser una inspiración para los escritores y las escritoras en español, muchos de los cuales practican un fantástico que aspira al asombro sin el vértigo de la idea; es decir, uno muy distinto al del autor de El Aleph. Pero que numerosos autores no cuenten con él no significa que ya habitemos en el mundo sin Borges que intuyó Bioy Casares. A la vez que sus mejores libros se alejan en el tiempo, convirtiéndose en una referencia lejana, su influencia parece haber devenido ambiental y estar —y la frase no es mía, por supuesto— ‘aquí, allá y en todas partes’. Borges se encuentra ‘en’ cierto tipo de ficción especulativa, entre cuyos autores más populares están Ted Chiang, Ursula K. Le Guin y Margaret Atwood. ‘Está’ en las ‘biografías imaginarias’ de Roberto Bolaño, Vila-Matas y Pierre Michon. ‘Está’ en productos audiovisuales de consumo masivo, como Lost, Black Mirror y Westworld. Borges es la figura tutelar de la ‘provincia’ del arte contemporáneo que se vale de sus procedimientos y de cierta estética queer que manifiesta sus disidencias mediante la reescritura, la traducción y la mezcla, que fueron algunos de sus principales métodos.
Borges ‘está’ en el interés de las neurociencias actuales por la memoria, y su descrédito por parte de ellas, que a menudo le da la razón al autor de relatos como La memoria de Shakespeare, y se encuentra en la disolución de las distinciones entre original y copia que ha traído consigo la reproductibilidad absoluta de los contenidos digitales. Su Tlön, Uqbar, Orbis Tertius , en el que una enciclopedia nos trae noticias de un mundo incomprensible que se acerca a nosotros y va a desplazar al que habitamos, parece una expresión prematura —pero extremadamente lúcida— del modo en que lo virtual irrumpió hace unos treinta años en nuestras vidas. Su El escritor argentino y la tradición es un texto clave en un mundo que, desde la llegada de Donald Trump al poder, vuelve a reivindicar rabiosamente esa abstracción, las fronteras nacionales.
⁄ La reedición de sus ensayos, cuentos y poesía completas es una ocasión perdida, especialmente por aquello que se omite
Puede que haya un “Borges para el siglo XXI”, desde luego. Sin embargo, la reedición de sus Ensayos completos, sus Cuentos completos y su Poesía completa es una oportunidad perdida para que encuentre su forma: aunque se pretende exhaustiva, omite libros tan importantes para comprender al autor de El acercamiento a Almotásim como su obra en colaboración con Bioy Casares, sus clases de literatura inglesa reunidas por Martín Hadis y Martín Arias, los “textos cautivos”, los Cuadernos & conferencias editados por el Borges Center, las conversaciones en universidades de los Estados Unidos, compiladas recientemente, etcétera.
La historia editorial de Borges es una en la que confluyen intereses y un celo que en ocasiones dieron la espalda a los lectores y al propio autor. Una vez más, esa historia traiciona las intenciones de Borges, para quien —como se sabe— los límites establecidos entre “ensayo”, “cuento” y “poesía” estaban allí sólo para ser cuestionados. Pero Borges es un clásico, y lo es también porque, como afirmó J. M. Coetzee en uno de sus ensayos, un clásico es todo “aquello que supera los límites del tiempo, que retiene un significado para las épocas venideras” y “sobrevive a la peor barbarie”, que nunca es precisamente editorial.
Pensemos en el problema más importante de la obra de Borges, que según Piglia, “no es cómo la realidad aparece en la ficción sino cómo la ficción aparece en la realidad, cómo construye nuestra realidad”. Fake news, alternative facts, teorías conspirativas: una política que no se detiene ante la mentira, desconfía de la ciencia o prohíbe el uso oficial de ciertas palabras como manera de eliminar lo que esas palabras expresan, da cuenta de un mundo en el que el creador de El jardín de senderos que se bifurcan ya no es tanto un autor como un diagnóstico, y —tal vez— una forma de resistencia. Borges sigue estando entre nosotros, en un mundo que transformó y al que continúa interrogando.
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Jorge Luis Borges. Cuentos completos. Alfaguara. 480 páginas. 4,90 euros
Jorge Luis Borges. Ensayos completos. Alfaguara. 864 páginas. 26,90 euros
Jorge Luis Borges. Poesía completa. Alfaguara. 648 páginas. 25,90 euros