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San Agustín, siglo XXI

BIOGRAFÍA

La gran biografía en dos etapas de Peter Brown sobre el pensador cristiano ayuda a entender su vigencia: no en vano, León XIV es el primer papa agustino de la historia

Cecco de Caravaggio: 'San Agustín', primera mitad del siglo XVII, detalle  

Cecco de Caravaggio: 'San Agustín', primera mitad del siglo XVII, detalle  

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En 1967, un año antes del mayo francés y en un momento en que el mundo vivía encogido por la Guerra de los Seis Días en Oriente Próximo, la escalada militar de EE. UU. En la guerra de Vietnam y la guerra de Biafra en Nigeria, el historiador irlandés Peter Brown publicó Agustín de Hipona. Una biografía, sobre la vida y obra de san Agustín desde su nacimiento en Tagaste (actual Souk Ahras, Argelia) en el año 35, hasta su muerte en la importante ciudad de Hipona en el 430, donde ejerció como obispo durante 34 años, cuando la ciudad era asediada por los vándalos.

A lo largo de los siglos, historiadores, escritores, pensadores y religiosos han centrado su interés en la elaboración de biografías de personalidades significativas para comprender la Historia, hasta constituir con el tiempo un género literario que sigue cautivando el interés y la imaginación de los lectores. La importancia de esta biografía de Peter Brown, en la reedición ampliada de 1999 que ahora se recupera, radica en que no solo narra su vida —nacimiento, etapa de formación, la influencia del maniqueísmo, su encuentro decisivo con Ambrosio, obispo de Milán, su conversión, retiro y su actividad como obispo de Hipona hasta su muerte—, sino que también revela su vida interior, de la que emergen obras tan importantes para la literatura y el pensamiento como Confesiones o La ciudad de Dios .

⁄ El reverso negativo es cuando J.D. Vance invocó el concepto de ordo amoris para sus políticas migratorias

El historiador José Enrique Ruiz-Domènec, que prologa la nueva edición, nos ofrece una valiosa aportación sobre la importancia y vigencia de la biografía de Brown al preguntarse: “¿Qué puede proponer a los lectores de esta magna obra editorial un historiador convencido de hacer una nueva historia de larga duración entre la Antigüedad y la Edad Media?”. Severamente, responde en una frase que condensa todo su trabajo: “Seguir la naturaleza de las transformaciones iniciadas con el hombre cívico de la época antonina y finalizadas con el buen cristiano de la Iglesia católica medieval de Occidente”.

 La importancia de esta edición no solo se debe a su calidad historiográfica y literaria, sino también a la actualidad de su pensamiento y a su visión renovadora del cristianismo. Su actualidad, como observa Ruiz-Domènec, se sustenta en el hecho de que el papa León XIV está influido por la obra y la visión cristina de Agustín. No en vano, es el primer pontífice miembro de la Orden de san Agustín. León XIV cita más a san Agustín que a la Biblia, como me indica Joan Torras, rector del Ateneu Universitari Sant Pacià.

La actualidad de san Agustín tiene también su reverso negativo cuando J.D. Vance, vicepresidente de EE.UU., en una publicación en la red social X invocó el concepto agustiniano de ordo amoris (orden del amor) para comentar la prioridad moral de amar primero a la familia y a la comunidad más cercana antes que a quienes están más alejados, vinculándolo a políticas migratorias.

Todo ello lleva a preguntarnos: ¿cuál es la singularidad y la potencia de su pensamiento y acción cristiana que tanto interesan a los hombres y mujeres de nuestro tiempo? Brown logra mostrar como la vida de Agustín es una lucha constante por avanzar a través de un cristianismo atrapado entre las prácticas tradicionales de la Iglesia africana —tachadas como “primitivas”—; la intelectualización extrema de pensadores como Manes, fundador del maniqueísmo en el que se formó de joven, con su visión determinista; la concepción de los paganos platónicos, que consideraban la encarnación, crucifixión y resurrección del cuerpo como una innovación bárbara; la dimensión neoplatónica que no le permitía ser al mismo tiempo católico bautizado y filósofo; y los engranajes del poder terrenal, donde los gobiernos traicionaban la justicia y se convertían en una banda de ladrones impunes, como establece en La ciudad de Dios , libro IV.

Atravesó el tiempo que le tocó vivir para conciliar razón y fe en un mismo punto, no como antagonistas. Se trata de habitar el corazón, donde no cabe o bien la fe o bien la razón, sino la unión de ambas: fe y razón conducen a Dios, el maestro interior. Esta es una lectura que Brown recorre a lo largo de toda la biografía y que Joan Torras me señala como clave para identificar la potencia de su revolución tranquila en el seno del cristianismo.

Es el arte de abrir el corazón, que aún nos conmueve al leer Confesiones , como nos recuerda el historiador. Atravesar la lucha contra el mal de sus contemporáneos al dar con una solución al problema del mal, entendido como carencia de bien, donde nos descubrirá —como me indica Torras en un texto suyo sobre Agustín de Hipona— que lo único a lo que no debemos abrirnos es a aquello que no sea la plena Verdad, Belleza, Sabiduría y Bondad.

Peter Brown, para abarcar la vida de Agustín, nos hace viajar por el enorme esfuerzo y determinación del pensador para alcanzar la Sabiduría, no como erudición ni como espacio constructor de escepticismo o de alejamiento de la realidad, sino como apertura a la fe y a su poder transformador. La Sabiduría a la que aspira es el diálogo continuo con Dios, y su conversión es producto de una búsqueda honesta de la Verdad. 

Su camino emprendido lo llevará, al final de su vida, a releer sus propios libros y a escribir las Retractationes , donde corrige algunos aspectos de sus obras no tanto para mejorarlas como para adquirir mayor conocimiento. Confesiones es la culminación de su trayecto de autoexploración, de su camino hacia la fe y hacia el verdadero cristianismo, y de la apertura de una comprensión del mundo desde el corazón.

Los lectores de Agustín de Hipona. Una biografía encontrarán un recorrido vital lineal, en el que el protagonista nace, crece y muere buscando —a través de Cicerón, Ambrosio, Platón, Zenobio, Manlio Teodoro y Plotino— adentrarse en la Verdad, no para contener el ascenso a Dios, sino para lograrlo sin dejar de tocar el suelo con los pies, sin desentenderse de la necesidad de trascendencia para ser.

Agustín, al inicio de Confesiones , observa en la invocación al Señor: “Grande eres, Señor, y muy digno de alabanza; grande es tu poder y tu sabiduría no tiene medida. ¿Y pretende alabarte el hombre, pequeña parte de tu creación, y precisamente el hombre, que, revestido de su mortalidad, lleva consigo el testimonio de su pecado y el testimonio de que resistes a los soberbios? Con todo, quiere alabarte el hombre, pequeña parte de tu creación. Tú mismo le excitas a ello, haciendo que se deleite en alabarte, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti”.

La biografía de Peter Brown nos ofrece la posibilidad de recorrer ese corazón inquieto de Agustín de Hipona.

Peter BrownAgustín de Hipona. Una biografía Taurus Trad. De Rosa Tovar Larrucea 667 páginas 27,90 euros

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