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Phil Collins cumple 75 años: el batería que se convirtió en estrella mundial

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El artista británico lleva alejado de los escenarios desde el 2022 y en una entrevista reciente con la BBC habló de sus problemas de salud, aunque no descarta grabar nueva música

El músico británico Phil Collins, durante un concierto en Berlín en junio del 2019

El músico británico Phil Collins, durante un concierto en Berlín en junio del 2019

Clemens Bilan/EFE

El 30 de enero no es una fecha cualquiera para el mundo de la música. Ese día, hace 75 años, nació en Hounslow, Londres, un niño que se convertiría en miembro de una de las bandas británicas más exitosas de todos los tiempos y, también, en un cantante y productor con millones de copias vendidas por todo el mundo, ganador de la gran mayoría de premios posibles. Estamos hablando de Phil Collins. 

Con una respetada carrera de casi seis décadas, Collins lleva apartado de los escenarios desde el 2022, cuando reunió a Genesis para realizar su última gira, afectado por sus continuos problemas de salud, con varias operaciones de rodilla en su historial, problemas renales y, por ejemplo, en sus últimas actuaciones se vio obligado a cantar sentado. Sus problemas matrimoniales y su adicción al alcohol, tal como el confesó en su autobiografía Not dead yet, también merecen un capítulo aparte. Sin embargo, son muchos los que siguen admirando a un artista que durante décadas se supo adaptar a lo que requería la industria musical en cada momento y se convirtió en un habitual de las alfombras rojas de los 80 y 90.

Una batería por Navidad y un anuncio en una revista: dos momentos clave

La vida del pequeño Collins cambió por completo cuando le regalaron por Navidad una batería, instrumento por el que mostró interés y para el que, curiosamente, tuvo que cambiar la distribución habitual, pues él es zurdo. Y otro momento clave en su vida fue cuando en 1970 leyó en una revista que una banda británica de rock sinfónico y progresivo llamada Genesis necesitaba un batería. Collins decidió postularse, realizó la audición en casa de los padres de un tal Peter Gabriel y le dieron el trabajo. El resto es historia. 

Phil Collins en una entrevista con 'Guyana Guardian' en el 2002 en Barcelona
Phil Collins en una entrevista con 'Guyana Guardian' en el 2002 en BarcelonaLV

Dos álbumes y casi cinco años después, en 1975 Peter Gabriel, cantante, decidió abandonar la formación y aunque alrededor de 400 personas se presentaron como candidatos para sustituir a Gabriel, el elegido fue Phil Collins, que abandonaría casi a regañadientes su querida batería, al menos en los directos, y pasaría a ser el líder de la banda, con su característica voz aguda. Eso también implicó la llegada del batería Chester Thompson, exFrank Zappa, que se convirtió en el fiel escudero de Collins durante décadas. 

Que Collins pasara a ser el cantante de Genesis -Steve Hackett, Mike Rutherford y Tony Banks siguieron en sus respectivos puestos- fue algo positivo para el grupo, aunque para poder seguir sintiéndose batería Phil Collins alternó ese trabajo con el grupo de jazz fusión Brand X. No obstante, eso también provocó que, tras cuatro álbumes como vocalista publicados, el londinense también decidiera probar suerte en solitario. Y en 1981 se embarcó en una exitosa aventura como solista que incluso fue más fructífera que su paso por Genesis. 

Así es como en 1981 salió su primer disco en solitario, Face value, que se convirtió en un súperventas con un estilo muy distinto al de su grupo, abrazando al pop rock y dándole mucho más protagonismo a la sección de vientos, y que le valió un rápido reconocimiento internacional. Una de las características del álbum es que Collins se encargó de tocar la mayoría de instrumentos en cada canción, desde su querida batería hasta el piano y la percusión. Destacó, sobre todo, un tema con una secuencia de batería que ya es un clásico: In the air tonight

El artista británico Phil Collins durante un concierto en Montreux en el 2010
El artista británico Phil Collins durante un concierto en Montreux en el 2010LAURENT GILLIERON/EFE

Sin embargo, el periplo como solista del artista británico no significó que dejara Genesis. Junto a Rutherford y Banks -Hackett abandonó la formación en 1977- siguió en su puesto hasta 1996, y también lo hizo con notable éxito: ese mismo 1981 se publicó el undécimo disco del grupo, Abacab, y llegaron hasta tres discos más: Genesis (1983), Invisible touch (1986) y We can't dance (1991). Fue en 1996 cuando, finalmente, Collins decidió separar su camino de la banda. Y aunque Rutherford y Banks se empeñaron en seguir con el proyecto, la ausencia del batería y cantante pesó demasiado: el público no respondió y Calling all stations, de 1997, fue el último álbum publicado por Genesis. 

Combinó su carrera en solitario y Genesis, y actuó en Londres y Filadelfia el mismo día

Lo que estaba claro es que Phil Collins había decidido priorizar su carrera en solitario. Para ello, decidió rodearse de músicos de renombre como Daryl Stuermer -guitarrista de Genesis en directo-, el bajista Leland Sklar, el ya mencionado Cheser Thompson a la batería y, posteriormente, el cubano Luis Conte a la percusión. Solo un año después de Face value publicó su segundo álbum como solista, Hello, I must be going!, en el que destacó una versión de You can't hurry love, una versión de The supremes y que todavía sigue siendo una de sus canciones más aclamadas. 

Pero no todo era positivo. El hecho de combinar su carrera en solitario con Genesis provocó que estuviera largas temporadas fuera de casa y eso le afectó en su vida sentimental. Collins ha estado casado tres veces, la primera con Andrea Bertorelli, la segunda con Jill Tavelman y la tercera con Orianne Cevey, seguramente esta última su relación la más tormentosa, que acabó con un primer divorcio millonario y una reconciliación años después que incluso acabó peor, con Cevey casándose en secreto con otro hombre en Las Vegas, quedándose la mansión que el artista poseía en Miami de la que finalmente fue desahuciada y vendió por Internet y a un precio muy bajo algunos de los premios que ganó Collins, a quién en los últimos años acusó de falta de higiene

El londinense Phil Collins durante una entrevista en el 2013, tras algunos años lejos de los escenarios
El londinense Phil Collins durante una entrevista en el 2013, tras algunos años lejos de los escenariosBernd Weissbrod/EFE

La década de los 80 siguió siendo de ensueño para Collins. En 1985 publicó sin duda su álbum más exitoso No jacket required -el título se inspira en un incidente que tuvo el artista en Chicago, cuando le denegaron la entrada de un local por su vestimenta-. En él se incluyen temas como SussudioOne more nightDon't lose my numberTake me home, acentuando su ya habitual pop rock y que le valió hasta tres premios Grammy en una misma noche -el año anterior gano su primer gramófono por la balada Against all odds, con la que también estuvo nominado a los Oscars-. 

Ese mismo año también hizo historia por otro motivo. El 13 de julio de 1985 se realizó, de forma simultánea, el macroconcierto Live Aid en Londres y en Filadelfia. Y gracias al Concorde, Collins fue el único músico que actuó en ambas ciudades, primero en Wembley y luego en el John F. Kennedy Stadium de la ciudad estadounidense como batería de Led Zeppelin. 

El artista británico Phil Collins durante una actuación en Beirut en el 2005
El artista británico Phil Collins durante una actuación en Beirut en el 2005NABIL MOUNZER/EFE

Pese al éxito de su tercer álbum, pasaron cuatro años hasta la publicación de su sucesor, …But Seriously, que también fue un éxito, sobre todo de ventas. Canciones como Hang in long enoughDo you remember? Something happened on the way to heaven son algunas de las más aclamadas, y Another day in paradise y su denuncia del lujo en Hollywood le valió un nuevo Grammy, en ese caso a la Grabación del año. 

Con 'Tarzan' ganó el Oscar, el Globo de oro y el 'Grammy' por un tema dedicado a su hija

La década de los 90 fue algo más tranquila para Collins, al menos discográficamente, pues solo publicó dos discos en solitario -Both SidesDance into the Light-, aunque sí realizó largas giras y significó su salida de Genesis, pero destacaron dos proyectos que también fuero clave en su trayectoria: el primero, la creación de The Phil Collins Big Band, que como se puede intuir era una gran banda de jazz con el británico a la batería con la que versionó de manera instrumental algunos de sus éxitos. 

Mención aparte merece la otra gran aventura del músico en esos años. A mediados de década, Disney decidió realizar una versión de Tarzan y para la banda sonora los responsables pensaron en alguien que le diera un toque de percusión a la película y, además, fuera capaz de crear grandes letras. Ese hombre fue Phil Collins y el resultado no pudo ser mejor: el filme fue un éxito, en parte gracias a su música, e incluso llegó a Broadway años más tarde. Respecto a Collins, ganó el Oscar, el Globo de oro y el Grammy por You'll be in my heart, el tema principal y que escribió inspirándose en su hija Lily Collins, sí, actriz y protagonista de Emily en París. De hecho, la alianza entre el músico y Disney se repitió en el 2003 con Hermano oso, con buenos resultados en taquilla aunque la banda sonora no fue tan aplaudida, al menos en premios. 

El músico Phil Collins junto a su hija, la actriz Lily Collins
El músico Phil Collins junto a su hija, la actriz Lily CollinsTerceros

Con el cambio de milenio llegó un nuevo disco, Testify, que contó con muy poca promoción y dos años más tarde, con solo 53 años, el artista se embarcó en la que tenía que ser su gira de despedida, llamada  Finally... The First Farewell Tour, con el fin de centrarse en su vida familiar y tras sufrir, también, algunos problemas de salud. La gira fue un nuevo éxito, ampliándose al 2005, y que significó la última vez que Collins actuó en España, con un memorable concierto en el Palau Sant Jordi de Barcelona ante 18.000 personas en julio del 2004. 

No obstante, la retirada no duró mucho. En el 2007 decidió volver a juntar a sus compañeros de Genesis -solo respondieron a la llamada Rutherford y Banks- para la que tenía que ser la última gira del grupo, llenando grandes estadios de Europa y Norteamérica e incluso el Circo Máximo de Roma con medio millón de personas, pero en la que Phil Collins sufrió una lesión en las vértebras que le ha dejado secuelas hasta hoy. De hecho, en 2010 volvió de nuevo de su retiro y publicó su primer disco en ocho años, Going back, un álbum de versiones de Motown para el que volvió a grabar la batería aunque, eso sí, con una baqueta pegada a una mano con cinta adhesiva. También regresó a la carretera con algunos conciertos pero tal como contó Chester Thompson años después en Rolling Stone, los problemas personales afectaron al londinense. “Era una persona radicalmente diferente”, dijo sobre Collins, con quién no ha vuelto a hablar desde entonces a raíz de una bronca en directo. “En un momento de un concierto, se suponía que debía tocar un contratiempo para entrar en la última melodía. Se giró y me miró fijamente. Empecé a pensar: '¿Y ahora qué hice?'. Y entonces me quedé paralizado (...). Desde entonces, estuve bastante molesto. Pero ya lo superé”, confesó. 

Phil Collins, acompañado por Daryl Stuermer y Mike Rutherford, durante la reunión de Genesis en el 2007
Phil Collins, acompañado por Daryl Stuermer y Mike Rutherford, durante la reunión de Genesis en el 2007AFP

Tras dos retiros en el 2007 y el 2010, volvió en el 2016, también con Genesis

Y entonces llegaron unos años de silencio, un silencio que concluyó en el 2016 con, primero, un regreso triunfal de Collins en la final del US Open de Nueva York acompañado a la batería por su hijo, Nic Collins, que ocupaba el puesto de Thompson, la publicación de su autobiografía en la que contó sus problemas de alcoholismo, las operaciones a las que se sometió y el agravamiento de su salud tras ser diagnosticado con el síndrome del pie caído, y en el 2017 llegó una noticia esperada por miles de fans: tras seis años sin pisar un escenario, anunció su regreso con una gira por Europa con el mismo nombre que el libro, Not dead yet, que acabo siendo un extenso tour que se alargó hasta el 2019 por todo el mundo. Es cierto que, debido a sus problemas de salud, Collins no volvió a tocar la batería y cantó sentado en cada recital, pero sus seguidores se alegraron de volver a ver al británico interpretando sus éxitos, sobre todo en solitario. 

Y es que en el 2021, y sabedor de que ya se estaba despidiendo de los escenarios para siempre, decidió reunir a Rutherford y Banks una vez más para la última gira de Genesis, llamada The last domino? Tour. Con conciertos en Europa y Norteamérica, y de nuevo con su hijo Nic a la batería, se vio a un Collins de nuevo sentado y todavía más frágil, tanto física como vocalmente, pero eso no fue un impedimento para que actuara noche tras noche durante más de dos horas. La pandemia hizo aplazar parte del tour al 2022, y el último concierto de la banda fue en el O2 Arena de Londres ante un publico que contó con personalidades como Lily Collins y el propio Peter Gabriel. 

Phil Collins, cantando sentado durante su concierto en Berlín en el 2019
Phil Collins, cantando sentado durante su concierto en Berlín en el 2019Clemens Bilan/EFE

En los últimos años, Phil Collins ha estado muy alejado del foco mediático y ha concedido pocas entrevistas. Una de las más sonadas fue en diciembre del 2024, cuando Drumeo publicó un documental que recordó la carrera del músico y contó con el testimonio del propio Collins, que volvió a sentarse a su batería varios años después. Y este 2026, coincidiendo con su 75.º aniversario, la BBC entrevistó recientemente al artista londinense, quien entre otros temas aseguró que, sobre su salud, “todo lo que podía salir mal, salió mal” y confesó que tiene una  enfermera interna las 24 horas del día -se contagió de covid-19 y eso le provocó problemas renales-. No obstante, también dejó un mensaje para la esperanza: “Tengo algunas cosas a medio hacer o que nunca terminé, y un par de temas que me gustan, así que, quizá, aún queda vida en este perro viejo. Ya veremos”. 

Martí Abad Fontàs

Martí Abad Fontàs

Periodista

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Redactor y portadista en el equipo de Última hora, y también cronista de conciertos para Cultura.