Raphinha, sé lo que hiciste el último verano

Contracrónica

El brasileño, que rechazó la oferta del Al Hilal, convencido por Flick para quedarse, deslumbra en Arabia mientras Nico Williams lo ve desde el banquillo

Soccer Football - Spanish Super Cup - Semi Final - FC Barcelona v Athletic Bilbao - King Abdullah Sports City, Jeddah, Saudi Arabia - January 7, 2026 FC Barcelona's Raphinha celebrates scoring their fourth goal REUTERS/Stringer

Raphinha celebra su primer gol al Athletic, el 4-0, espectacular con un potente disparo a la escuadra 

Stringer / Reuters

Ironías del fútbol y de la vida, las decisiones que se precipitaron en cascada en el verano el 2025 se cruzaron en Arabia Saudí, en el King Abdullah Stadium de Yeda. Mientras en el césped deslumbraba Raphinha con dos goles y una asistencia en la manita del Barça, en el banquillo bilbaíno bostezaba quien iba a ser su sustituto, un Nico Williams que prefirió quedarse en el Athletic hasta el 2035. Nadie lo echa de menos en el barcelonismo.

Bendito verano, el del 2025, cuando Raphinha tomó una de las decisiones de su vida, después de muchas dudas.

–Hubo un momento en el que pensé que era hora de cuidar de mí y de mi familia. La oferta que recibí de Arabia Saudí me conmovió: habría resuelto mi situación personal, la de mis padres, mi hijo… –explicaba el brasileño en beIN Sports en octubre, mientras estuvo dos meses de baja por una lesión en el bíceps femoral del muslo derecho.

Aquel momento al que aludía Raphinha fue hacia julio, después de cerrar la temporada 2024-25 con el triplete pequeño (Liga, Copa, Supercopa).

–Obviamente pensamos en irnos, pero hablé con el entrenador, primero por teléfono y luego al inicio de la pretemporada, y logró convencerme de quedarme. Y menos mal que lo hizo –confesaba Raphinha.

Menos mal. De lo contrario, el Barça y los culés se habrían perdido los 9 goles y 4 asistencias que lleva en este medio curso, incluidos los dos tantos de ayer (el 4-0 con un espectacular obús a la escuadra y el 5-0) y el servicio a Fermín en el 2-0.

Y menos mal que Nico Williams optó por plantar al Barça –que ya daba por hecha su incorporación tras la Eurocopa–, y aquel 4 de julio voceaba su “me quedo” en un vídeo haciendo el grafiti “NW 2035”, con el que daba calabazas a Laporta y juraba su amor eterno al Athletic. El recién reformado Spotify Camp Nou no se lo perdonó. En el King Abdullah, los saudíes culés, tampoco.

Pero poco importa. Lo malo conocido siempre es mejorable, y en Arabia –su futuro que no fue– Raphinha lo volvió a demostrar. Volvió a dar la razón a Flick, el técnico al que consuela como a un padre, su mentor que se indignaba –“es una broma”– cuando su brasileño preferido se quedaba fuera del once ideal de los Premios The Best. El entrenador alemán no pudo tener mejor vista al recuperar la mejor versión del extremo, como buen ojo tuvo Xavi Hernández al insistir en ficharlo del Leeds.

Ante el Athletic –un amigo, nueve goles en dos partidos en menos de dos meses–, Raphinha puso sobre el césped el repertorio que enamora a Flick: su impacto en el juego, sus goles y asistencias, su papel determinante en el ataque abriendo la banda y desbordando, su mentalidad ganadora, su compromiso, su hambre y su actitud ejemplar para la chavalada de la casa.

–Siempre voy a buscar mi mejor nivel, nunca voy a decir que estoy en mi mejor nivel. Voy a seguir buscando una temporada si no perfecta, casi perfecta, pero siempre buscando lo mejor para el equipo –se expresaba tras ser el mejor del partido.

Visto su último recital y su ascendiente en el vestuario, Raphinha, cuarto capitán, bien merecería un ascenso. Delante tiene a De Jong, Araújo y Ter Stegen. ¿Y si se renovase la capitanía?

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