Las Claves
- Unas 42 mujeres participan en el Dakar logrando resultados destacados como Cristina Gutiérrez y Laia Sanz en la categoría de autos.
- Laia Sanz destaca que hombres
Constituyen apenas el 5% de los integrantes del Dakar. Se contabilizan 42 féminas de los 812 participantes que iniciaron la prueba en Yanbu el pasado día 3; un grupo excepcional que, al alcanzar el día de pausa en Riad, sigue compitiendo en su gran parte. Además, logrando desempeños notables. El protagonismo de las mujeres en la carrera más exigente no se limita al número —con una cifra creciente de pilotos, copilotos, técnicas, coordinadoras o comunicadoras— sino que destaca por su nivel competitivo, como demuestran sus registros. Basta observar a Cristina Gutiérrez y Laia Sanz, luchando en las posiciones de vanguardia con el top 20 en la categoría de autos.
El Dakar es, ciertamente, la prueba deportiva más integradora: no establece diferencias entre sexos. “Todos estamos mezclados, hombres y mujeres podemos competir en igualdad de condiciones: tenemos el mismo recorrido, los vehículos son los mismos y competimos en la misma clasificación. Todos corremos por hacer el mejor resultado posible”, relata Laia Sanz (40 años) a este medio desde Riad en su 16.ª presencia, quinta en la modalidad de coches, en la cual se sitúa en la 18.ª plaza de la clasificación tras una magnífica semana de apertura.
Cristina Gutiérrez en las dunas de la sexta etapa, camino de Riad
Su objetivo, en este segundo bloque que se inicia hoy, es “ir con mucha cabeza, si hacemos muy bien las cosas podremos avanzar alguna posición, un top 15 sería fantástico”, con el cual repetiría su desempeño más destacado en automóvil, en el 2024.
“No quiero pronosticar posiciones, pero podemos ser rápidos, tenemos ritmo y capacidad. No tenemos que perder la cabeza”, Sanz aconseja actuar con precaución, pues para ella el factor de su excelente rendimiento –tras obtener un 13.º puesto y un 14.º en la etapa– “es la mentalidad de intentar no cometer errores grandes”, y “también es decisivo salir delante cada día. Si te toca salir detrás, ya puedes ser el mejor del mundo que no hay manera de correr”.
La característica singular que nos identifica como féminas reside en la incomodidad de visitar el aseo en un tiempo concreto.
No obstante, al observar la tabla, el desempeño de sus compañeras, independientemente de su posición, resulta asombroso. Dentro de la categoría de autos, aparte de Sanz (18.ª) y Cristina Gutiérrez, formidable (13.ª), sobresalen en la clasificación global la neerlandesa Puck Klaassen (41.ª), la saudí Dania Akeel (54.ª), la portuguesa María Gameiro, acompañada por la navegante Rosa Romero (61.ª), Sara Price (84.ª) o la jovencísima piloto de Seychelles Aliyyah Koloc, quien tiene el mérito de evitar el último puesto (130.ª) entre los 132 participantes que continúan.
“Es guay ver a tantas mujeres en buenas posiciones. Se demuestra que cuando hay oportunidades podemos estar delante y hacerlo bien”, indica Sanz, reacia a pensar que un elemento de género condicione el estilo de pilotaje. “No creo que conduzcamos de manera más cerebral. Eso son chorradas… Creo que va más por el carácter de cada una, por la manera de ser. Hay hombres que son muy cerebrales y mujeres muy explosivas”, agrega. “El único elemento común que nos distingue por ser mujeres es la incomodidad de ir al lavabo en la etapa maratón, porque te tienes que esconder más. Pero ya está”, concluye Laia.
No estoy segura de si las mujeres somos más prudentes, me parece que es más un tema de veteranía. Se trata de una manera de abordar los certámenes con mayor contención, pero con una claridad superior.
Rosa Romero (56), afrontando su 12.º Dakar (compitió en siete sobre moto), sumado a una década como acompañante de Nani Roma, ha pasado por diversas situaciones para arribar a Riad intacta. En la primera jornada se averió el aire acondicionado y completaron 305 km a 58ºC dentro del Mini. “Llegamos medio mareadas, porque aunque abriésemos un poco las ventanillas no entra aire ni en broma”. Durante la etapa del día 5 sufrieron el choque de un camión sin control —manejado por un varón, el checo Martin Macik—, lo cual destrozó dos amortiguadores, el reservorio del líquido de frenos, una llanta… Además, cada jornada la FIA les obliga a partir desde el lugar 100 o 110 pese a que acaban entre los 70 de arriba, por lo cual “te comes un polvo terrible, debes ir a 50 km/h para no tocarte con el de delante”.
La cautela es el rasgo distintivo de Rosa, a quien buscan como copiloto por su excelente aptitud, su firmeza y su perspicacia. “No sé si las mujeres somos más prudentes, yo diría que es más una cuestión de experiencia. Todas llevamos muchos años en el Dakar, en bajas, en raids, muchos kilómetros... Es una manera de afrontar las carreras de manera más conservadora, pero más inteligente. Es parte de la experiencia, diría”.
Si bien reconoce que tal vez exista un factor genético femenino en el pilotaje: “Quizás intentamos minimizar más los riesgos”. “Pero va por caracteres: mira Cristina lo rápido que está pilotando”.


