Las Claves
- El Barça llega como favorito indiscutible a la Supercopa frente a un Real Madrid en crisis bajo el mando de Xabi Alonso.
- La Supercopa en Arabia Saud
El torneo de menor relevancia cobra una naturaleza única dentro del fútbol español. Desde cualquier perspectiva, la Supercopa establece el rumbo a seguir. En su vertiente táctica, actúa como un termómetro de las tendencias contemporáneas. Se disputa en Arabia Saudí debido a que su Gobierno se ha posicionado entre los líderes del ámbito deportivo global, inyectando sumas masivas de petrodólares para obtener prestigio y poder. Gerard Piqué y Luis Rubiales, antiguo mandatario de la Federación Española, detectaron rápidamente la evolución del balompié y comercializaron una oferta imbatible: el choque Barça-Real Madrid, que recientemente han alternado sus triunfos.
Aunque parezca insólito, este certamen, que en su versión británica (Charity Shield) no se considera un galardón oficial, genera impactos, especialmente en el Barça. A lo largo de las últimas seis temporadas, han tenido lugar instantes de gran trascendencia para el conjunto y la institución. En el 2020, apenas dos meses antes de que estallara la crisis sanitaria global, Ernesto Valverde fue cesado tras el tropiezo ante el Atlético de Madrid en la fase de semifinales. El Barça, que marchaba primero en la Liga, había firmado su mejor encuentro del año, sin embargo, los dirigentes buscaban una excusa para echar al preparador. Algo parecido a lo que sucede hoy día con Xabi Alonso en el Real Madrid.
El Barça se perfila como el favorito indiscutible frente a un Real Madrid que vive una etapa difícil.
Representó el comienzo de un curso horribilis que concluyó con el Barça fuera de la lucha por la Liga, vapuleado por el Bayern en la Liga de Campeones, arruinado financieramente y con el presidente Bartomeu bajo una presión inaguantable. Tal vez debido a su ubicación en el ecuador del calendario, la Supercopa actúa como un peculiar termómetro de lo que vendrá. Un par de duelos definitivos frente al Madrid marcaron el ascenso constante del Barça, bajo el mando de Xavi en el 2023 y de Hansi Flick en el 2025.
Xavi halló el remedio para una debilidad estructural al posicionar a Gavi teóricamente en la banda izquierda. Fue un asunto de superioridad estadística. Al sumar un volante adicional, de gran intensidad por cierto, el Barça ganó solidez en la retaguardia y sacó partido de su clásica filosofía: el dominio en la zona medular. Triunfó (3-1) y mantuvo su progresión imparable durante ese curso. Tras un periodo de cuatro años, recuperó el título de la Liga.
Balde y Lamine Yamal bromean durante el entrenamiento de ayer
Durante la pasada campaña, el Barça destacaba como el conjunto más vibrante del balompié continental, una insólita combinación de frescura, ganas y potencial de la casa, aunque una severa secuencia de marcadores adversos generó dudas acerca de su nivel real. Dentro de la Liga ocupaba el tercer puesto, tras haber perdido una importante diferencia respecto a los dos principales clubes de Madrid. ¿Se trataba de un proyecto efímero, en fase de desarrollo o con carácter de vencedor? Arrasó al Madrid (5-2) mediante un desempeño inolvidable. El Barça recobró el espacio cedido y se encaminó directamente hacia el trofeo en la Liga.
Regresan este día los dos colosos, con un panorama diferente al de temporadas previas. El Barça parte como claro candidato frente a un Madrid que padece, bajo el mando de un técnico acosado por una fuerte tensión desde dentro, liderada por una facción de gran peso en la plantilla, con Vinícius al frente, y agravada por el mutismo de Florentino Pérez. Cada encuentro ha resultado agónico, apenas aliviado por una serie de cinco triunfos, los cuales no bastan para evitar que el duelo definitivo de hoy se perciba como determinante para el porvenir, al menos a corto plazo, de Xabi Alonso.