¿Quién se acuerda de 'Juanito' Muehlegg?

JJ.OO. De invierno

El alemán nacionalizado español ganó tres otros en Salt Lake City 2002, que perdió al ser descalificado por dopoja a través de una derivado de EPO

Johann 'Juanito' Muehlegg, tras lograr uno de sus oros en Salt Lake City.

Johann 'Juanito' Muehlegg, tras lograr uno de sus oros en Salt Lake City.

Denis Charlet/AFP

La medalla de oro incontestable lograda el jueves por Oriol Cardona en la prueba de esprint de montaña de los JJOO de Milán-Cortina es la segunda que un español logra en unos Juegos de Invierno. El pionero fue Paquito Fernandez Ochoa en 1972 y ha habido que esperar más de medio siglo para sumar la segunda. Pero hubo unos días de febrero de 2002 en los que España celebró un segundo oro. Y un tercero. Y hasta un cuarto. Fueron los días de gloria de Juanito Muehlegg, el campeón que no debió ser.

Johann Muehlegg (Alemania, 1970) ya era una realidad del esquí a mediados de los 90, pero para la bandera alemana. Con una buena proyección en categoría junior, como profesional no había logrado asentar su posición en el combinado teutón. Problemas de carácter, críticas a sus entrenador y comportamientos poco compatibles con la disciplina que exige el deporte hizo que Alemania, con la que compitió en los JJOO de invierno de 1992, 1994 y 1998, le diera por imposible.

Y en ese contexto, apareció España. Nacionalizado español con urgencia en 1999, pronto representó a España en competiciones internacionales. Dejó de ser Johann y empezó a ser Juanito, un apelativo castizo que es el poco de azúcar que la píldora de las nacionalizaciones deportivas solían necesitar para asumirse como normales.Como Juanito quedó adscrito a la Federación Murciana de Esquí.

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En el Mundial de Lahti (Finlandia) de 2001, Muehlegg dio a la delegación española dos medallas: una plata en 10 km + 10 km persecución combinada y en 50 kilómetros estilo libre. Un anticipo de lo que se esperaba de él de cara a los Juegos de Salt Lake City de 2002.

Y Juanito cumplió. En dos semanas de gloria de hace 24 años, las que fueron del 9 de febrero al 23 del mismo mes de 2002, Juanito Muehlegg fue el español que todos querían ser. Se hizo con el oro en la prueba de 10 km + 10 km persecución combinada. Sumó otra presea dorada en 50 kilómetros estilo clásico. Y la competición de 30 kilómetros estilo libre le convirtió en trimedallista de oro con España, mientras Alemania se preguntaba cómo había podido cambiar tanto Juanito en tan poco tiempo, y cómo a los 32 años su curva de rendimiento había ascendido.

Al conocerse su dopaje, dejó de ser 'Juanito' y volvió a ser Johann: “No me he dopado, tengo la conciencia tranquila”

En España, sin embargo, solo le llovían elogios. Don Juan Carlos, entonces Rey de España, le llamó para felicitarle. Pero la alegría de duró poco: el mismo 23 de febrero de 2002 en que se convertía en trimedallista, el COI anunciaba su positivo en la prueba de 50 km, la que le dio su segundo oro. La analítica mostraba un recuento anormal de glóbulos rojos compatible con el uso de darbepoetina, un derivado de la EPO que ya había arrasado el mundo del ciclismo. Esa noche, Muehleg perdió una medalla, y dejó de ser Juanito. “No me he dopado, tengo la conciencia tranquila”, decía. Y añadió, pecando de optimismo: “D os oros aquí no están mal”.

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Muehlegg, en la rueda de prensa tras la retirada de las medallas que ganó. 

Xavier Cervera / Colaboradores

Porque de forma casi inmediata, sus otras dos medallas se pusieron en duda. Si se había dopado para una prueba, era razonable pensar que el efecto de ese doping se habría dejado notar en las otras dos. La Federación Internacional le puso una sanción de dos años sin competir. Y aunque el esquiador previamente conocido como Juanito luchó por conservar sus otras dos preseas, el COI terminó por retirárselas a finales de 2003.

Johann Muehlegg trató de volver a la competición en 2004, una vez superada la sanción, pero ya no tuvo el éxito anterior. Se retiró y regresó a Alemania. No se conoce que haya aceptado su dopaje. En su versión de los hechos, recogida en 2004 en un libro sobre su caso titulado Solo contra todos, insistía en presentarse como una víctima.

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